¿Quién es Dios?

Articulo l.° del Credo. Creer en un solo Dios Todopoderoso.—

El articulo primero contiene tres puntos: creer que existe Dios; creer que es Todopoderoso; creer que es uno solo.

Definición de Dios.—

Para proceder adelante, conviene que ante todo digamos lo que es Dios. Nuestro Catecismo define Dios diciendo que es una cosa la mas excelente y admirable que se puede decir y pensar; un Señor infinitamente bueno, sabio, poderoso, justo, principio y fin de todas las cosas.

Una cosa: aunque en castellano parece la palabra algo pobre, científicamente esta bien. Y se debe entender un ser, y un ser no vago, sino preciso; no indefinido, sino determinado, aunque infinito; no impersonal, sino personal, aunque en tres personas; como veremos.

La más excelente y admirable que se puede decir y pensar. Es decir, lo mas excelente y admirable que puede haber: mas excelente que todo lo que existe; lo mas excelente de todo lo que puede imaginarse o pensarse por cualquiera.

Un Señor infinitamente bueno: bueno en todos conceptos, porque contiene todos los bienes y perfecciones y no tiene ninguna imperfección ni mal.

Infinitamente sabio: porque sabe todo lo que es, ha sido y será y pudiera ser.

Infinitamente poderoso: porque puede hacer todo lo que es posible.

Infinitamente justo: porque da el premio y el castigo según los meritos.

Principio de todas las cosas: porque por El fueron hechas todas las cosas que existen, y El hará cuantas después se hagan: y sin El no se puede hacer nada, ni lo que nosotros hacemos, porque El es el primer movimiento que mueve a todo lo que se mueve.

Fin de todas las cosas: porque todas han sido hechas para demostrar su gloria, y hacer su voluntad: y esto es la perfección y felicidad de todas las criaturas: dar gloria a Dios y hacer su voluntad.

Dios es espíritu.—

No es cuerpo, ni en cuanto Dios tiene cuerpo; solo la segunda persona tomo la naturaleza humana, según veremos. Dijo Jesucristo a la Samaritana: Dios es espíritu. Y, en efecto, si no fuese espíritu seria muy imperfecto. Nosotros somos espíritus, pero no simples espíritus, sino compuestos de alma y cuerpo. Dios es espíritu simple, y tener cuerpo seria una imperfección grande. Como, pues, dicen la Escritura y los Doctores y Santos que Dios tiene ojos, oídos, brazo, olfato y gusto, y la Iglesia nos presenta imágenes materiales de Dios? Como nosotros no somos inmateriales y no entendemos las cosas espirituales como son en si, sino con imágenes y términos sensitivos, para acomodarse a nuestro modo de entender, usa de esos términos metafóricos. Dice que Dios tiene ojos y oídos, porque su entendimiento percibe y sabe todo lo que se hace y dice; que tiene brazo porque su poder lo puede todo; que tiene olfato, porque recibe agrado de nuestras buenas acciones, como de un perfume espiritual; que tiene corazón, porque es misericordioso, amante, Padre… En cuanto a las pinturas, unas veces se hacen así por las formas en que se ha aparecido Dios a los hombres, otras por la analogía que los atributos o acciones de Dios guardan con las cosas de la tierra. Así al Padre Eterno se le representa con mas edad, con cetro y un globo en la mano, y con aspecto de autoridad por ser la primera persona en origen, y por ser criador y eterno. Al Hijo se le podría haber dado la misma representación en cuanto Dios; pero como se hizo hombre, se le da la figura que tuvo en la tierra. Al Espíritu Santo se le da forma de paloma, porque en esta forma apareció en la tierra varias veces.

Painted divine figure church of San Sebastiano Rome

Enumeración de las perfecciones de Dios.—

Pero para que mejor entendamos lo que es Dios, vamos a enumerar brevemente y explicar, aunque sea de corrida, cuales son sus principales perfecciones. Las cuales nosotros las entendemos mal y muy imperfectamente; porque las entendemos, no viéndolas en si mismas, sino en sus efectos, en las criaturas, o deduciéndolas por el raciocinio de lo que vemos en las criaturas y en la idea de Dios, juntando y acumulando en El todas las perfecciones que en otros vemos.

Enumeraremos y describiremos, pues, las principales, como son: que Dios es eterno, inmutable, inmenso, omnisciente, omnipotente, santo, justo, bueno, misericordioso, uno, invisible. Y de cada atributo diremos lo preciso porque todo ni en las aulas se explica suficientemente; ni el entendimiento humano lo puede alcanzar.

                                                        Puntos de Catecismo, Vilariño, SJ.

El Credo

El Credo.—

El Credo lo dijeron, es decir, lo formularon o compusieron los Apóstoles, para informarnos en la fe cristiana. Llamase Credo la formula de la profesión de la fe cristiana. Se llama así, vulgarmente, por ser esta a primera palabra con que empieza la formula en latín; aunque antes que en latín estuvo en griego; pero mas científicamente se llama símbolo, que en griego significa resumen y contraseña; porque el Credo es un resumen de las verdades principales que profesamos los cristianos, y porque es además el distintivo de nuestra religión en frente de cualquiera otra.

Símbolo apostólico.—

Se llama al Credo símbolo apostólico, porque, según antigua tradición, se remonta a los Apóstoles, no solo por la materia, en lo cual no hay duda ninguna, sino acaso también por la misma forma, por lo. menos en lo sustancial. No hay duda de que el texto que ahora tenemos en latín se tradujo del griego. En la forma primitiva acaso faltaban algunas palabras que muy pronto se pusieron para completar el símbolo. La forma que tiene hoy parece empleada por primera vez en el año 450, sustituyendo a otra formula mas antigua y muy semejante, a la cual se le añadieron las palabras descendió a los infiernos, la comunión de los Santos, la vida eterna y católica. Rufino indica que los Apóstoles, antes de su separación, compusieron el símbolo, aunque sin escribirlo, y determinando que se extendiese de una vez.

Símbolo bautismal.—

Se llama símbolo bautismal porque desde muy antiguo en la Iglesia de Roma se usaba en el bautismo, en el cual era y sigue siendo la formula de profesión de fe. Y por eso la Iglesia lo ha conservado desde muy antiguo en su forma sencilla, lapidaria, breve y marcada, como cosa ritual, sagrada e inmutable. Desde los principios de la Iglesia se conoció la necesidad de una formula común, y de un símbolo bautismal en que el

neófito manifestase la fe que tenia en las verdades fundamentales del cristianismo. Es muy natural que la Iglesia pusiese en esta formula especial cuidado, como lo ha puesto; y que si, como es muy creíble y fundado, la recibió en todo o casi en todo hecha por los Apóstoles, la conservase integra, y, cuando mas, añadiese algún complemento leve, como hemos dicho, hasta llegar a la forma actual que en toda la Iglesia se recita.

Otros símbolos.—

Otros símbolos se hicieron en otros tiempos, por especiales circunstancias, como por ejemplo, el símbolo Niceno, compuesto en el Concilio de Nicea, para profesar la fe contra la herejía de Arrio especialmente: este se dice en la Misa y tiene muy expresa la divinidad de Jesucristo: Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios; y nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios Luz de Luz. Dios verdadero de Dios verdadero. Engendrado, no hecho; consustancial con el Padre; por quien todas las cosas han sido hechas. Y en el Concilio de Constantinopla, en 381, se añadieron al Niceno las palabras acerca del Espíritu Santo: Señor y vivificador; que del Padre y del Hijo procede; que con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y con glorificado.

El símbolo llamado Atanasiano es una hermosa exposición de la doctrina de San Atanasio, no hecha por el, sino por algún otro Padre antiguo sobre sus doctrinas y luego aceptado por la Iglesia romana para la liturgia y para base de enseñanza del pueblo y regla de la fe eclesiástica.

El Credo es para informarnos en la Santa Fe.—

El Credo nos sirve para que sepamos bien el sumario de lo que debemos creer. Por eso deberíamos saberlo de memoria y a ser posible a la letra. A este fin es tan breve y conciso y tiene esa forma lapidaria y escueta. Debemos rezarlo no como oración, pues no es oración; pero si como acto de fe, para mas y mas fortalecernos en esta virtud: hoy, sobre todo, que tanto nos es necesaria, por ser tan combatida de todos. En el se encierran las bases de toda la doctrina cristiana. Primero la fe en Dios Trino y Uno, en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Segundo, la fe en Jesucristo Dios y Hombre verdadero, Hijo de Dios, según la carne hijo de María Virgen y Madre, Señor nuestro, Redentor por su pasión y muerte, resucitado, que subió a los cielos, Rey de la gloria y Juez del mundo. Tercero, en fin, la fe en la Iglesia. Por eso estamos obligados a saberlo, al menos, en cuanto a la sustancia. Y Santo Tomas dice que ignorarlo culpablemente es falta grave. Es muy conveniente enseñarlo a los niños; y rezarlo cada noche, y cuando tengamos tentaciones contra la fe.

Artículos de la fe.—

Los Artículos de la fe son los misterios principales de la fe. Ya se sabe que Artículos significa lo mismo que miembros. Los Artículos vienen a ser lo mismo que el Credo; solo que este esta dispuesto en forma de recitado, pues esta hecho para rezarlo los fieles; y los Artículos en forma didáctica y de serie para servir de capítulos en la explicación de la fe. No son ellos toda la fe, sino los misterios y verdades principales de la fe. Pero además del Credo y los Artículos, hay otras muchas verdades y misterios, unos muy importantes, otros menos importantes por su materia, que no están en el Credo ni en los Artículos, pero se deben creer lo mismo que ellos; por ejemplo: es de fe la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, la existencia e institución divina de los Sacramentos, la Concepción Inmaculada de María y otras innumerables verdades, que Dios nos ha revelado, y, en general, todo lo que esta en la Sagrada Escritura. Pero estos Artículos son los misterios principales. Los debe saber todo cristiano y aunque no es necesario que los sepa recitar de memoria; pero seria eso muy bueno. Y se les debe ensenar a los niños.

Cuantos son los Artículos.—

Los Artículos se pueden señalar mas o menos en numero: aunque, en general, solo son los incluidos en el Credo, que se descompone en ellos. Nuestro Catecismo señala catorce, y con mucha claridad los divide en dos partes: los siete primeros se refieren solo a Dios en cuanto a Dios, los otros siete se refieren a la Humanidad de Nuestro Señor Jesucristo.

Y están muy bien ordenados. Se los puede comparar ante los niños con el Credo, en el cual están todos los Artículos: l.° y 2 ° Creo en Dios Padre Todopoderoso. 5.° Criador del cielo y de la tierra. 3.° Y en Jesucristo su único Hijo, Nuestro Señor. 8.° que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. 9.° Y nació de la Virgen Madre. 10.° Padeció debajo del poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado. 11.° Descendió a los infiernos. 12.° Al tercer día resucito de entre los muertos 13.° Subió a los cielos y esta sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso. 14º Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. 4.° Creo en el Espíritu Santo. 6.° En la Santa Iglesia católica, en el perdón de los pecados. 7.° En la resurrección de la carne y la vida perdurable.

Por eso, con razón, dice el Catecismo que los Artículos (lo mismo que el Credo, y aun mas que el), sirven para dar noticia distinta, aunque sumaria, de Dios Nuestro Señor.

                                                        Puntos del Catecismo, Vilariño S.J.