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Misa IV Domingo después de Epifanía

MISA EN ESPAÑOL

INTROITO Salmo  96, 7-8. 1

Adorad a Dios, todos sus Ángeles: lo oyó y se alborozó Sión, y se regocijaron las hijas de Judá. V/.  El Señor reina, exulte la tierra: llénense de júbilo todas las islas. V/.  Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

COLECTA

Oh Dios, que conoces nuestra fragilidad y sabes que no podemos resistir entre tantos peligros como nos cercan; concédenos la salud de alma y cuerpo, para que venzamos, con tu asistencia, los males que padecemos por nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

EPÍSTOLA Romanos 13, 8-10

Lección de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos

Hermanos: A nadie le debáis nada, más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido el resto de la ley. De hecho, el no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquiera de los otros mandamientos, se resume en esto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal a su prójimo; por eso la plenitud de la ley es el amor.

GRADUAL Salmo 101, 16-17

Temerán las naciones tu nombre, oh Señor y todos los reyes de la tierra tu gloria. V/.  Porque el Señor edificó Sión, y allí será visto en su majestad.

ALELUYA Salmo 96, 1

Aleluya, aleluya. V/.  El Señor reina, se regocija la tierra: llénense de júbilo todas las islas. Aleluya.

EVANGELIO Mateo 8, 23-27

Continuación del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo: Subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron y lo despertaron gritándole: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Él les dice: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?».

Se dice Credo

OFERTORIO Salmo 117, 16-17

La diestra del Señor ha hecho maravillas: la diestra del Señor me ha ensalzado; ya no moriré, sino que viviré y publicaré las obras del Señor.

SECRETA

Oh Dios omnipotente, te rogamos nos concedas que el don de este sacrificio que te presentamos, nos purifique siempre de toda mancha y proteja nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios. 

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. 

COMUNIÓN Lucas 4, 22

Se maravillaban todos de las palabras que salían de la boca de Dios.

POSCOMUNIÓN

Tus dones, Señor, nos despeguen de los placeres terrenos, y nos refuercen siempre con el manjar divino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

TEXTOS DE LA MISA EN LATIN

Dóminica IV Post Epiphaniam

II Classis

Introitus: Ps. xcvi: 7-8

Adoráte Deum omnes Angeli ejus: audívit, et lætáta est Sion: et exsultavérunt fíliæ Judæ. [Ps. ibid., 1]. Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Glória Patri. Adoráte Deum.

Oratio:

Deus, qui in tantis perículis constitútos, pro humána scis fragilitáte non posse subsístere: da nobis salútem mentis et córporis; ut ea, quæ pro peccátis nostris pátimur, te adjuvánte vincámus. Per Dóminum.

ad Romanos xiii: 8-10

Léctio Epistolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romanos:


Fratres: Némini quidquam debeátis, nisi ut invicem diligátis: qui enim díligit próximum, legem implévit. Nam: non adulterábis: Non occídes: Non furáberis: Non falsum testimónium dices: Non concupísces: et si quod est aliud mandátum in hoc verbo instaurátur: Díliges próximum tuum sicut teípsum. Diléctio próximum malum non operátur. Plenitúdo ergo legis est diléctio

Graduale Ps. ci: 16-17

Timébunt gentes nomen tuum, Dómine, et omnes reges terræ glóriam tuam. V. Quóniam ædificávit Dóminus Sion, et vidébitur in majestáte sua.
Allelúja, allelúja. [Ps. xcvi: 1] Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Allelúja.

Matthew viii: 23-27

† Sequéntia sancti Evangélii secúundum Matthæum.


In illo tempore: Ascendénte Jesu in navículam, secúti sunt eum discípuli ejus: et ecce motus magnus factus est in mari, ita ut navícula operirétur flúctibus, ipse vero dormiébat. Et accessérunt ad eum discípuli ejus, et suscitavérunt eum, dicéntes: «Dómine, salva nos, perímus!» Et dicit eis Jesus: «Quid tímidi estis, módicæ fidei?» Tunc surgens, imperávit ventis et mari, et facta est tranquíllitas magna. Porro hómines miráti sunt, dicéntes: «Qualis est hic, quia venti et mare obédiunt ei?»

Credo.

Offertorium: Ps. cxvii: 16 et 17.

Déxtera Dómini fecit virtútem, déxtera Dómini exaltávit me: non móriar, se vivam, et narrábo ópera Dómini.

Secreta:

Concede, quǽsumus, omnípotens Deus: ut hujus sacrifícii munus oblátum, fragilitátem nostram ab omni malo purget semper, et múniat. Per Dóminum.

Communio: Luc. iv: 22

Mirabántur omnes de his, quæ procedébant de ore Dei.

Postcommunio:

Munera tua nos, Deus, a delectatiónibus terrénis expédiant: et cæléstibus semper instáurent aliméntis. Per Dóminum.

Santos del 30 de enero al 4 de febrero

30 DE ENERO: SANTA MARTINA.

Martina, virgen romana, nacida de ilustre linaje, huérfana en tierna edad, e inflamada en los ardores de la piedad cristiana, distribuyó sus cuantiosas riquezas a los pobres. Habiéndosele mandado, en tiempo del príncipe Alejandro, que adorase a los falsos dioses, rechazó este crimen abominable. Por lo cual, después de ser azotada una y otra vez, maltratada con uñas de hierro y trozos de tiestos, despedazados sus miembros con agudas espadas, y untada con grasa hirviendo, fue por último condenada a las bestias en el anfiteatro. Y habiendo salido ilesa por la intervención milagrosa del cielo, fue arrojada a una ardiente hoguera, de la que salió sin lesión alguna.

Algunos verdugos, sorprendidos por el milagro, y movidos por la gracia de Dios, abrazaron la fe de Jesucristo, y tras muchos tormentos merecieron la palma del martirio, siendo decapitados. A ruegos de la Santa, se produjeron terremotos, cayeron rayos entre un fragor de truenos, los templos de los dioses se desplomaron, siendo sus imágenes pasto de las llamas. De las heridas de Martina salió leche con sangre, y un resplandor y olor suavísimo se desprendieron de su cuerpo. A veces se la vio elevándose y tomar parte con los moradores del cielo en las divinas alabanzas, sentada en trono real.

Enojado el juez por estos prodigios, y por su constancia, mandó que la decapitasen. Cumplida esta orden, se oyó una voz que la llamaba al cielo, y toda la ciudad se estremeció, y muchos idólatras se convirtieron a la fe de Jesucristo. El cuerpo de Santa Martina, martirizada en tiempo del papa San Urbano I, fue hallado bajo el pontificado de Urbano VIII junto al de los santos mártires Concordio, Epifanio y sus compañeros en una iglesia, cerca de la prisión Mamertina, del monte Capitolino. Esta iglesia fue reconstruida y ornamentada bajo un nuevo plan, y recibió el cuerpo de la Santa, depositado allí en presencia de un gran concurso del pueblo, con gran alegría de toda la ciudad.

31 DE ENERO: SAN JUAN BOSCO

Juan Bosco, nacido en la ciudad pobre de Castelnuovo d’Asti, y habiendo perdido a su padre a la edad de dos años, fue criado por su madre de la manera más santa, y desde sus primeros años dio evidencia de un futuro extraordinario. Dócil y piadoso, tuvo una notable influencia sobre los de su misma edad, cuyas luchas pronto comenzó a resolver, y cuyas palabras indecentes y chistes impropios detuvo. Luego se ocupó de conducirlos mediante buenas historias, incluyendo oraciones en sus juegos, repitiendo de manera atractiva los sermones completos que había escuchado en la iglesia y persuadiéndolos a recibir los sacramentos de la Penitencia y de la Sagrada Eucaristía sin demora y con frecuencia. Su actitud modesta, su afabilidad y su inocencia atrajeron a todos hacia él. Aunque presionado por las dificultades en el hogar, y obligado a trabajar duro en su juventud, deseaba ardientemente con confianza en Dios convertirse en sacerdote.

Su deseo se cumplió; fue primero a Chieri, y luego a Turín, donde bajo la dirección del Beato José Cafasso, hizo rápidos progresos en la ciencia de los santos y en el aprendizaje de la teología moral. Movido por la gracia divina y el gusto personal, comenzó a interesarse por los jóvenes, a quienes enseñó los rudimentos de la religión cristiana. Su número aumentó día a día y, a pesar de las grandes y persistentes dificultades, bajo inspiración divina creó una base para ellos en esa parte de la ciudad llamada Valdocco, en la cual comenzó a gastar toda su energía. Poco después, con la ayuda de la Santísima Virgen, quien en una visión para él de un niño que había revelado su futuro, fundó la Sociedad de los Salesianos, cuyo objetivo principal era la salvación de almas jóvenes para Cristo. De la misma manera, fundó una nueva familia de religiosas, a las que llamaron hijas de Santa María Auxiliadora, y que harían por las niñas pobres lo que los salesianos estaban haciendo por los niños. A estos, finalmente anexó la Tercera Orden de Salesianos Cooperadores, quienes por su piedad y celo debían ayudar en el trabajo educativo de los Salesianos. Y así, en poco tiempo, hizo grandes contribuciones tanto en la Iglesia como en la sociedad.

Lleno de celo por las almas, no escatimó esfuerzos ni gastos para construir centros recreativos para jóvenes, orfanatos, escuelas para niños trabajadores, escuelas y hogares para la formación de jóvenes e iglesias en todo el mundo. Al mismo tiempo, no dejó de difundir la fe en todo el país subalpino de palabra y con el ejemplo, y en toda Italia, escribiendo y editando buenos libros y distribuyendo los mismos, y en las misiones extranjeras a las que envió numerosos predicadores. Era un hombre sencillo y recto, empeñado en todo buen apostolado; brillaba con toda clase de virtudes, que fomentaba su intensa y ardiente caridad. Con su mente siempre puesta en Dios y colmada de regalos celestiales, este santo hombre de Dios no fue perturbado por amenazas, ni cansado por el trabajo, ni abrumado por el cuidado, ni molesto por la adversidad. Recomendó tres obras de piedad a sus seguidores: recibir con la mayor frecuencia posible los sacramentos de la Penitencia y de la Sagrada Eucaristía, cultivar la devoción a María Auxiliadora y ser los hijos más leales del Soberano Pontífice. También se debe mencionar que San Juan Bosco, en circunstancias muy difíciles, fue al Papa más de una vez para consolarlo por los males que provenían de las leyes que en ese momento se promulgaban en contra de la Iglesia. Con una vida de méritos murió el 31 de enero de 1888. Ilustre por sus muchos milagros, el Sumo Pontífice Pío XI lo beatificó en 1929. Cinco años más tarde, en el decimonoveno centenario del aniversario de nuestra redención, fue canonizado en una vasta reunión de fieles que llegó a la Ciudad Eterna de todas partes del mundo.

1 DE FEBRERO: SAN IGNACIO OBISPO Y MARTIR

Ignacio, tercer obispo de Antioquía después del apóstol San Pedro, condenado a las fieras en la persecución de Trajano, fue enviado prisionero a Roma. El navio abordó en Esmirna, de donde era obispo Policarpo, discípulo de San Juan. Allí escribió una carta a los de Efeso, otra a los Magnesianos, la tercera a los de Tales, y la cuarta a los Romanos. Al partir de allí, escribió a los de Filadelfia, a los de Esmirna, y a Policarpo, encomendándole la Iglesia de Antioquía. En esta última carta da, respecto a la persona de Cristo, un testimonio que es una confirmación del Evangelio que he traducido recientemente.

Es justo, pues hemos hecho mención de un varón tan preclaro y de la Epístola que escribió a los Romanos, citar algo de ella. “Desde Siria hasta Roma, dice, combato entre bestias, por mar y por tierra, atado de día y de noche con diez leopardos, esto es, los soldados que me guardan, los cuales cuanto más bien les hago se tornan peores. Su iniquidad me sirve de lección, mas no por esto estoy justificado. Ojalá gozara de las bestias, que ya me están preparadas, a las cuales ruego que sean muy prontas en darme la muerte y en atormentarme; por esto las halagaré para que me devoren, no sea que, como a otros mártires, no se atrevan a tocar mi cuerpo. Por lo cual si no quisieren venir, yo las acuciaré, las excitaré a devorarme. Perdonadme, hijos, que bien sé lo que me conviene».

“Ahora empiezo a ser discípulo de Cristo, no deseando nada de las cosas visibles, a fin de hallar a Jesucristo. Vengan a mí el fuego, la cruz, las bestias, el quebrantamiento de los huesos, la mutilación de los miembros, el magullamiento del cuerpo, y todos los tormentos del espíritu maligno, con tal que goce de Cristo”. Cuando fue condenado, al oír los rugidos de los leones, deseando padecer, exclamó: “Soy trigo de Cristo; seré molido por los dientes de las bestias para convertirme en el pan blanco de Cristo”. Sufrió el martirio en el año 11º de Trajano. Las reliquias de su cuerpo descansan en Antioquía en el cementerio situado fuera de la puerta Dafnítica.

2 DE FEBRERO: SAN BLAS

Brillaba Blas por sus virtudes en Sebaste de Armenia cuando fue elegido para obispo de esta ciudad. En la época en que Diocleciano perseguía a los cristianos con crueldad, se ocultó el Santo en una cueva del monte Argeo, hasta que le hallaron los soldados del gobernador Agricolao mientras éste cazaba. Condujéronle al gobernador, quien ordenó encarcelarlo. Mas mientras estaba en la cárcel curó a muchos enfermos, que le presentaron movidos por la fama de su santidad. Entre ellos se hallaba un niño, de cuya salvación desesperaban los médicos, porque tenía una espina atravesada en la garganta, y le daban ya por muerto. Conducido Blas por dos veces al gobernador, ni con halagos ni amenazas consiguieron que sacrificase a los dioses; primero fue azotado, luego despedazaron su cuerpo en el caballete con peines de hierro; por último le decapitaron, con lo cual dio testimonio de la fe en Cristo, el día 3 de febrero.

4 DE FEBRERO:  SAN ANDRES CORSINI

Andrés nació en Florencia de la noble familia de los Corsinos; sus padres lo obtuvieron del Señor por medio de oraciones, y lo ofrecieron a la bienaventurada Virgen María. Lo que había de ser, se les mostró por medio de una señal divina: estando encinta su madre, le pareció en un sueño que daba a luz un lobo, el cual dirigiéndose al convento de los Carmelitas, en el mismo vestíbulo del templo se transformaba en cordero. Fue educado piadosamente; mas como se inclinaba al vicio, fue muchas veces reprendido por su madre. Mas, luego de saber de su consagración a la Santísima Virgen María, se inflamó el amor de Dios en su corazón, y enterado de la visión de su madre, abrazó la Orden Carmelitana; allí sufrió diversas tentaciones del demonio, sin que nada consiguiera apartarle de su vocación. Enviado luego a París, al terminar los estudios, consiguió el grado de doctor; volvió a su patria, y le destinaron al gobierno de su Orden en la Toscana.

Estando sin pastor la iglesia y diócesis de Fiésole, fue elegido como su obispo; mas teniéndose por indigno, se mantuvo oculto, hasta que, descubierto por un niño que habló milagrosamente, le encontraron, y recibió la consagración episcopal, por temor a oponerse a la voluntad divina. Revestido de la nueva dignidad, se ejercitó aún más en la humildad que siempre le había distinguido; y unió a la solicitud pastoral, la misericordia en favor de los pobres, la generosidad, la asiduidad en la oración, las vigilias y las demás virtudes; se distinguió también por su espíritu profético: de manera que todos alababan a Dios por la santidad de Andrés.

El Papa Urbano V le envió a Bolonia como legado a fin de apaciguar las turbas exaltadas. Allí tuvo que sufrir mucho, pero consiguió pacificar a los ciudadanos que se odiaban de muerte. Restablecida la tranquilidad, volvió a su sede. Poco más tarde, fatigado por asiduos trabajos y por sus maceraciones, después de haberle anunciado la bienaventurada Virgen María el día de su muerte, subió al cielo, en el año del Señor 1373, a los 71 años de edad. El papa Urbano VIII, atendiendo a los admirables milagros que se realizaban por su mediación, le inscribió en el catálogo de los santos. Su cuerpo descansa en Florencia en la iglesia de su Orden, y es venerado por sus ciudadanos, a los que más de una vez ha protegido en medio de las pruebas de esta vida.

Del Breviario Romano

Santos del 15 al 21 de enero

15 DE ENERO: SAN PABLO PRIMER ERMITAÑO

Pablo, fundador y maestro de los ermitaños, nació en la Tebaida, huérfano a la edad de quince años. Para librarse de la persecución de Diocleciano y Valeriano y poder servir a Dios con más libertad se retiró a una caverna del desierto. Allí, sin otra comida ni vestido que los que le proporcionaba una palmera, vivió 113 años; entonces San Antonio, ya nonagenario, le visitó por admonición divina. Sin haberse visto nunca, se saludaron con sus propios nombres; mientras tenían coloquios sobre el reino de Dios, un cuervo que hasta entonces había llevado a Pablo cada día la mitad de un pan les trajo uno entero.

Después de partir el cuervo, Pablo dijo: “He ahí que el Señor, verdaderamente bueno y misericordioso, nos ha enviado la comida. Hace ya sesenta años que cada día recibo medio pan, y ahora, a tu llegada, Cristo ha duplicado la ración para socorrer a sus soldados”. Comieron el pan, dando gracias al Señor, cerca de la fuente, y reparadas sus fuerzas y dando nuevamente gracias a Dios, según la costumbre, pasaron la noche en las divinas alabanzas. Al amanecer, sabiendo Pablo que moriría pronto, lo reveló a Antonio, suplicándole que le trajera el palio que había recibido de Atanasio para envolver con él su cuerpo. Volviendo, Antonio vio desde el camino el alma de Pablo que subía al cielo en medio de los coros de los Ángeles, de los profetas y apóstoles.

Al llegar, le halló de rodillas, levantada la cabeza, elevadas las manos, y el cuerpo exánime. Le envolvió con el palio, y cantó los salmos e himnos, según la costumbre cristiana; y no teniendo azada para cavar, dos leones vinieron velozmente del interior del desierto, y se postraron a los pies del santo, dando a entender que lloraban su muerte. Allí cavaron la tierra con las garras, y abrieron una cavidad capaz de colocar el cuerpo de un hombre. Habiendo partido los leones, Antonio colocó en aquel lugar el cuerpo del Santo, y cubriéndole con tierra, levantó un sepulcro, según costumbre de los cristianos. Mas la túnica de Pablo, que él mismo había tejido para sí, con hojas de la palmera, a la manera de las espuertas, la llevó consigo, y la usó durante el resto de su vida en las grandes solemnidades.

17 DE ENERO: SAN ANTONIO ABAD

Antonio, natural de Egipto, de nobles y cristianos padres, quedó huérfano en su adolescencia. Entrando en una iglesia oyó las palabras del Evangelio: “Si quieres ser perfecto, ve y vende cuanto tienes, y dalo a los pobres”, creyó que debía obedecer a Cristo Señor nuestro, como si a él las hubiese dicho. Por lo cual, vendió todos sus bienes, y distribuyó el dinero entre los pobres. Libre ya de impedimentos, determinó llevar en la tierra una vida celestial. Pero para salir victorioso en un combate tan peligroso, creyó que le era necesario, además de la fe, de la cual estaba bien armado, las demás virtudes. Estas las procuró con tanto ardor, que para conseguirlas se propuso imitar a quien viera sobresalir en cualquiera de ellas.

Nadie más continente que él; más vigilante. A todos aventajaba en la paciencia, mansedumbre, misericordia, humildad, laboriosidad y en el estudio de las divinas Escrituras. Tenía tal horror a las doctrinas y al trato de herejes y cismáticos, especialmente de los arrianos, que exhortaba a todos a alejarse de ellos. Cuando necesitaba descansar, lo hacia sobre el suelo. De tal suerte practicó el ayuno, que acompañaba el pan sólo con sal, y apagaba la sed sólo con agua. La refección no la tomaba antes de la puesta del sol; pasaba días sin probar comida alguna; muchísimas noches enteras se mantenía en oración. A pesar de ser excelente soldado de Dios, se veía acometido con diversas tentaciones por parte del enemigo del linaje humano, que vencía con el ayuno y la oración. Pero Antonio no se consideraba seguro, ya que conocía las innumerables artes que el maligno espíritu tiene para dañarnos.

Así pues, se retiró a la vasta soledad de Egipto, y progresando cada día en la perfección cristiana, despreciaba a los demonios que les echaba en cara su debilidad. Sus acometidas eran tanto más fuertes cuanta mayor era la resistencia que Antonio les oponía. Exhortaba a sus discípulos a la lucha contra el espíritu del mal, y enseñándoles con qué armas le vencerían, les decía: “Creedme, hermanos, el diablo teme las vigilias piadosas, las oraciones, los ayunos, la pobreza voluntaria, la misericordia y la humildad, y lo que más le asusta es el ardiente amor a Cristo Señor nuestro, cuya cruz teme tanto, que a su sola señal huye debilitado”. Era tal el temor de los demonios, que muchos de Egipto, vejados por ellos, quedaban libres invocando el nombre de Antonio. Su santidad era tan grande, que por medio de cartas, Constantino el Grande y sus hijos se encomendaban a sus oraciones. Habiendo llegado a la edad de 105 años, dejando muchos imitadores, reunió a los monjes, y tras haberles instruido en la perfecta norma de la vida cristiana, ilustre por su santidad y milagros, voló al cielo el día 17 de enero.

20 DE ENERO: SANTOS FABIAN Y SEBASTIAN

Fabián, romano, Papa desde Maximiano hasta Decio. Dividió las siete regiones de Roma entre siete diáconos, para que cuidasen de los pobres. Creó otros tantos subdiáconos, encargados de reunir las Actas de los mártires que escribían siete notarios. Estableció que cada año, en el Jueves Santo, se renovara el Crisma después de quemar el antiguo. El día 20 de enero, en la persecución de Decio, fue coronado con el martirio, y sepultado en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, habiendo regido la Iglesia 15 años y 4 días. Llevó a cabo 5 ordenaciones en el mes de diciembre, en las que creó 22 presbíteros, 7 diáconos y 11 obispos para diversos lugares.

Sebastián, de padre narbonés y madre milanesa, por su ilustre linaje y valor fue apreciado de Diocleciano. Siendo capitán de la primera cohorte, ayudaba a los cristianos, cuya fe profesaba ocultamente, con sus servicios y sus bienes. A los que temían los tormentos, les animaba con sus exhortaciones, y muchos se entregaron a los verdugos por Jesucristo. Entre éstos están los hermanos Marco y Marcelino, que estaban en Roma prisioneros en casa de Nicostrato, cuya mujer Zoé recuperó la palabra por la oración de Sebastián. Siendo estos hechos delatados a Diocleciano, éste llamó a Sebastián, y tras reprenderle con furia, se esforzó, con artificios, en apartarle de la fe cristiana. Pero viendo que nada conseguía, ni con promesas ni amenazas, ordenó que le sujetasen a un palo y le atravesaran con saetas.

Creyendo todos que había ya muerto, una piadosa mujer, Irene, retiró su cuerpo de noche, para sepultarlo, pero hallándole aún vivo, le curó en su casa. Poco después, Sebastián, recobrada la salud, se presentó a Diodeciano, y le recriminó su impiedad. Al verle, el emperador se asombró, pues le creía muerto, y ardiendo en cólera por la novedad del suceso, y por la reprensión de Sebastián, ordenó apalaerlo hasta morir. Su cuerpo fue arrojado a una cloaca; pero Lucina, avisada en sueños por Sebastián del sitio donde estaba, y del lugar en que quería ser colocado, le sepultó en las catacumbas, donde con el nombre de San Sebastián fue edificada una iglesia muy célebre y muy venerada.

21 ENERO: SANTA INÉS VIRGEN Y MARTIR.

Del libro de S. Ambrosio, Obispo, sobre las Vírgenes


Libro 1, después del inicio


Celebramos hoy el nacimiento en el cielo de una Virgen; admiremos la pureza. Es la fiesta de una Mártir; inmolemos víctimas. Es la fiesta de Santa Inés; llénense de admiración los hombres, y no se arredren los niños; asómbrense las esposas, imítenla las vírgenes. Mas ¿qué podremos decir nosotros que sea digno de aquella cuyo nombre mismo entraña ya un elogio? Su devoción era superior a su edad; su virtud rebasaba la naturaleza, de tal modo que su nombre me parece que no le viene de una elección humana, sino de una predicción de su condición de mártir, de un anuncio de lo que había de ser ella. El nombre de esta Virgen indica pureza. La llamaré Mártir, y quedará suficientemente hecho su elogio. La alabanza tiene una verdadera grandeza cuando uno es objeto de ella sin buscarla. Nadie es tan digno de elogios como el que puede ser alabado de todos. Esta Mártir tiene tantos heraldos que la alaban como personas pronuncian su nombre.

Tenía trece años cuando padeció el martirio. La crueldad del tirano no perdonó una edad tan tierna. Notemos el gran poder de la fe que halla testigos de tal edad. ¿Había sitio en tan pequeño cuerpo para tantas heridas? Donde no había sitio para recibir el hierro, lo había para vencerlo. Intrépida en las ensangrentadas manos de los verdugos; inconmovible al oír arrastrar con estrépito pesadas cadenas, ofrece su cuerpo a la espada del soldado furioso; ignora lo que es la muerte, pero está dispuesta, si contra su voluntad la llevan a los altares de los ídolos, a tender las manos hacia Jesucristo, desde el fondo de las llamas, y a formar, aun sobre el brasero sacrílego, ese signo que es el triunfo del Señor victorioso. Introduce el cuello y las manos en las argollas de hierro que le presentan, pero ninguna puede ceñir miembros tan pequeños. ¡Nuevo género de martirio! Esta Virgen no es aún apta para el suplicio, pero está madura para la victoria; apenas puede combatir, y ya es capaz de conquistar la corona; tenía en contra suya el prejuicio de su edad, pero practica la virtud propia de los maestros.

No iría el esposo a las bodas con tanto apresuramiento como ponía esta santa Virgen en dirigirse con presura al suplicio, gozosa de su proximidad. Todos lloraban, menos ella. Admiraban cómo daba una vida que aún no había gozado, cual si la hubiese ya agotado. Se asombraban de que se mostrase testigo de la divinidad en una edad tan temprana. ¡Cuántas amenazas del tirano sanguinario para intimidarla! ¡Cuántos halagos para persuadirla! ¡Cuántos la deseaban por esposa! Mas ella contestaba: “La esposa injuria al esposo si desea agradar a otros. Únicamente me poseerá el que primero me eligió. ¿Por qué tardas tanto, verdugo? Perezca este cuerpo que pueden amar ojos a los cuales no quiero complacer”. Llega, ora, inclina la cabeza. Temblaba el verdugo lleno de miedo, como si él fuese el condenado; tiembla su mano, palidece por el peligro ajeno, en tanto que una jovencita mira sin temor su propio peligro. Ved en una sola víctima dos martirios, el de la pureza y el de la religión. Inés permanece virgen y obtiene el martirio.

Del Breviario Romano.

Misa del 1 de enero

PROPIO EN ESPAÑOL

INTROITO Isaías 9,6; Salm. 91, 1.

Un Niño nos ha nacido, y se nos ha dado un Hijo, que tiene sobre su hombro la soberanía: y que se llamará el Ángel del gran Consejo. V/. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. V/.  Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén. 

COLECTA

Oh Dios, que por la fecunda virginidad de la bienaventurada María, disteis al mundo el premio de la salud eterna: concedednos, os rogamos, que experimentemos a favor nuestro la intercesión de Aquella por quien merecimos recibir al Autor de la vida, Jesucristo nuestro Señor: El que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén. 

EPÍSTOLA Tito 2, 11-15

Lección de la carta del Apóstol San Pablo a Tito

Querido hermano: Se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa, aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo, el cual se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, dedicado enteramente a las buenas obras. De esto es de lo que has de hablar *y exhortar: en Cristo Jesús, Señor nuestro

GRADUAL   Salmo 97, 3-4. 2.

Los confines del orbe han contemplado al Salvador que Dios envía: canta a Dios, toda la tierra. V/. El Señor ha manifestado a su Salvador; ha revelado su justicia a las naciones.

ALELUYA Hebreos 1,1-2

Aleluya, aleluya. V/. En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas; ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo. Aleluya.

EVANGELIO Lucas 2, 21

Continuación del Santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo: Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Se dice Credo 

OFERTORIO Salmo 88,12 y 15.

Vuestros son los cielos y vuestra es la tierra: Vos fundasteis el mundo y cuanto él contiene. La justicia y la equidad son las bases de vuestro trono. 

SECRETA

Os suplicamos, Señor pornuestras ofrendas y preces, nos purifiquéis con los celestiales misterios y nos oigas  benignamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios.  

PREFACIO

Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque gracias al misterio de la Palabra hecha carne, la luz de tu gloria brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que conociendo a Dios visiblemente, Él nos lleve al amor de lo invisible, por eso, con los Ángeles y Arcángeles y con todos los coros celestiales cantamos sin cesar el himno de tu gloria. 

COMUNICANTES PROPIO DE NAVIDAD

Te ofrecemos este sacrificio unidos en comunión a tus santos, celebrando el día sacratísimo en que la bienaventurada Virgen María, conservando su virginidad, dio al mundo el Salvador y venerando la memoria, en primer lugar, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre del mismo Dios y Señor nuestro Jesucristo:   

COMUNIÓN Salmo 97,3.

Los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios. 

POSCOMUNIÓN

Que esta comunión, Señor, nos purifique de nuestros pecados, y nos haga participantes, por la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de Dios, del remedio celestial. Por el mismo nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

PROPIO EN LATIN

INTROITO Isaías 9,6; Salm. 91, 1.

Puer natus est nobis, et fílius datus est nobis: cujus impérium super húmerum ejus: et vocábitur nomen ejus, magni consílii Angelus. V/. Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabília fecit. V/. Glória Patri et Filio et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amén 

COLECTA

Deus, qui salútis ætérne, beátæ Maríæ virginitáte fœcúnda, humáno géneri prǽmia præstitísti: tribue, quǽsumus; ut ipsam pro nobis intercédere sentiámus, per quam merúimus auctórem vitæ suscípere, Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitate Spritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amén. 

EPÍSTOLA Tito 2, 11-15

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Titum.

Caríssime: Appáruit grátia Dei Salvatóris nostri ómnibus homínibus, erúdiens nos, ut abnegántes impietátem, et sæculária desidéria, sóbrie, et juste, et pie vivámus in hoc sǽculo, expectántes beátam spem, et advéntum glóriae magni Dei et Salvatóris nostri Jesu Christi: qui dedit semetipsum pro nobis: ut nos rediméret ab omni iniquitáte, et mundáret sibi pópulum acceptábilem, sectatórem bonórum óperum. Hæc lóquere, et exhortáre: in Christo Jesu Dómino nostro. 

GRADUAL   Salmo 97, 3-4. 2.

Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri: jubiláte Deo omnis terra. V/. Notum fecit Dóminus salutáre suum: ante conspéctum géntium revelávit justítiam suam. 

ALELUYA Hebreos 1,1-2

Allelúja, allelúja. V/. Multifárie olim Deus loquens pátribus in prophétis, novíssime diébus istis, locútus est nobis in Fílio. Allelúja. 

EVANGELIO Lucas 2, 21

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.

In illo témpore: Postquam consummáti sunt dies octo, ut circumciderétur puer: vocátum est nomen eius Jesus, quod vocátum est ab Angelo priúsquam in útero conciperétur.

Se dice Credo

 OFERTORIO Salmo 88,12 y 15.

Tui sunt cæli, et tua est terra: orbem terrárum, et plenitúdinem eius tu fundásti: justítia et judícium præparátio sedis tuæ. 

SECRETA

Munéribus nostris, quǽsumus, Dómine, precibúsque suscéptis, et cæléstibus nos munda mystériis, et cleménter exáudi. Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus.  

PREFACIO

VERE DIGNUM et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostrae oculis lux tuae claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem raplamur, et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: 

COMUNICANTES PROPIO DE NAVIDAD

Communicántes, et diem sacratíssimum celebrántes, qua beátæ Maríæ intemeráta virgínitas huic mundo édidit Salvatórem: sed et memóriam venerántes, in primis ejúsdem gloriósæ semper Vírginis Maríæ, Genetrícis ejúsdem Dei et Dómini nostri Iesu Christi: 

COMUNIÓN Salmo 97,3.

Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri. 

POSCOMUNIÓN

Hæc nos commúnio, Dómine, purget a crímine: et intercedénte beáta Vírgine Dei Genitríce Maria, cæléstis remédii fáciat esse consórtes. Per éumdem Dóminum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.

Medios de salvación

Medios de salvarse.—

No hay cosa que deba preocuparnos mas a los que vivimos en este mundo, que la incertidumbre de la salvación. No es esta ocasión de hablar de la predestinación. Tocaremos, sin embargo, algunos puntos importantes de ella, para que nos conduzcamos como debemos:

1.° Es cierto que todos nos podemos salvar; aun los infieles y herejes se pueden salvar. Nosotros no sabemos como, pero esto no puede negarse, y es sentencia teológica que Dios, al que hace lo que esta de su parte, no le niega la gracia para salvarse. Acerca de la necesidad de bautizarse y de la fe, trataremos cuando hablemos de los Sacramentos.

2.° Es cierto que todos tenemos obligación de salvamos.

3.° Es cierto que para salvarnos tenemos que observar los Mandamientos, y que con guardar estos, no quebrantándolos gravemente, basta. El que los quebrante gravemente comete pecado mortal, y por un solo pecado se condena y no se salva quien con el muere. Mas es sabido que todo pecado mortal se perdona por la confesión con atrición, o por la sola contrición con propósito de confesarse.

4.° La salvación es negocio fácil, pues con la gracia de Dios nadie hay que no pueda salvarse; y es difícil, porque hay que trabajar con esta misma gracia, y vivir alerta para morir bien.

5.° Nadie, sin revelación de Dios, sabe si ha de salvarse o condenarse.

6.° Nadie puede merecer la salvación en sentido estricto; es decir, nadie puede hacer ningún acto, ni recibir ningún Sacramento, hecho el cual o recibido, pueda decir con toda certeza: esta asegurada mi salvación.

7.° Sin embargo, hay algunos medios de asegurar la salvación, y algunas señales por las cuales puede uno estar cierto de obtener la salvación. Pero aun en estos casos, como uno no puede estar cierto de haber puesto bien o suficientemente los medios dichos, no puede estar seguro de que se ha de salvar.

El medio seguro e infalible.

Ya hemos dicho que el medio seguro e infalible es guardar los Mandamientos, sin cometer pecado grave. Y si pudiésemos estar seguros de que hemos guardado los Mandamientos y de que los hemos de guardar hasta el fin de la vida, estaríamos seguros de nuestra salvación.

Medios de guardar los Mandamientos y salvarse.

Hay varios medios para guardar los Mandamientos, y que al mismo tiempo son medios seguros de salvarse, y señales de predestinación, en cuanto pueden darse estas señales. Pondremos los principales:

1.° Oración asidua.—Es infalible que quien hace oración asiduamente pidiendo a Dios su salvación, consigue salvarse. Muchas cosas se pueden conseguir con la oración; pero que se consigue con ella la gracia para no pecar, y para morir bien, es infalible. Lo que no puede definirse es cuanto hay que orar para obtener esta salvación; pero que la oración asidua y frecuente logra la salvación, no puede dudarse. Según esto, la señal mas clara de que uno ha de salvarse es si ora asiduamente por su salvación. Exhortemos a todos, y animémonos todos a orar principalmente por esto con frecuencia. Es importantísimo este punto.

2.° Frecuencia de Sacramentos.—La frecuencia de Sacramentos se puede comparar con la oración. Sobre todo la confesión es muy a propósito para estar en gracia y educarse cristianamente; y la comunión es una de las prendas que Jesucristo nos señalo de la resurrección ultima. “El que come este pan vivirá eternamente…

Yo le resucitare en el ultimo día” (Jo., 6, 54). Claro que no se trata de una u otra comunión, sino de frecuencia de comuniones. El que comulga bien y a menudo, no morira en pecado; se salvara; guardara los Mandamientos y evitara el pecado.

3.° Varios ejercicios de piedad.—Hay varios ejercicios de piedad a los cuales esta vinculada mucha gracia para guardar los Mandamientos, y aun la señal de la predestinación. Así, por ejemplo, el oír misa diaria, lo cual es una oración eminentemente eficaz, que vale por muchas. El rezar el rosario todos los días, que también es una oración frecuente y asidua. El llevar el escapulario de la Virgen del Carmen, según promesa de la Virgen, libra del fuego eterno; se entiende llevarlo no materialmente, sino con voluntad. El rezo de las Tres Avemarías. Es insigne la promesa de Jesucristo a los que en honor de su Sacratísimo Corazón comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos. Para entender bien estas señales, se pueden leer La Gran Promesa, por el P. Garcia Estebanez; Las Tres Avemarias, por el P. Nazario Perez, y varios Rayos de Sol, como los números 17, 30, 33, 53, 65, 71, 79 y 89.

4.° La devoción a la Virgen María es también tenida en la Iglesia como signo de predestinación, y como uno de los mejores medios de salvarse y santificarse.

5.° La devoción al Sacratísimo Corazón de Jesús es medio también seguro de salvarse, y de encenderse en amor de Dios o en fervor para correr por el camino de los Mandamientos.

6.° La caridad con el prójimo, sobre todo la caridad para salvar las almas, porque quien salva un alma salva la suya.

Y como estas, hay otras varias señales de salvación.

Más medios para guardar los Mandamientos y salvarse.

Aunque no sean signos de predestinación, son muy aptos y eficaces para preservar del mal y guiar al bien:

1.° Lectura espiritual.—Se puede hacer en libros o de instrucción religiosa, como catecismos explicados, o de ascética y ejercicios religiosos, o de exhortación a la virtud. Los primeros son los mas necesarios y útiles; pero cuando ya se tiene instrucción religiosa, los libros ascéticos y los libros exhortativos sirven muchísimo.

2.° Meditación.—Es muy buena la meditación o de las verdades eternas, como del fin del hombre, del pecado, del juicio, de la muerte, infierno, cielo, etc., o de la vida, pasión, muerte y gloria de Cristo y de los Santos. Si no sabe uno meditar, puede hacerlo fácilmente leyendo un punto de un libro, y procurando entenderlo bien, y resolviendo obrar bien conforme a lo que ha leído, y, en fin, pidiendo a Dios gracia para obrar como ha prometido.

3.° El examen de conciencia por las noches.—Este es muy buen medio para irse conociendo, evitar los peligros y avanzar en la perfección. Se puede hacer de cuatro cosas: de las faltas del día, de las buenas obras del día, de las ocasiones de hacer bien no aprovechadas y de los peligros pasados.

Puntos de catecismo, Vilariño, S.J.

Misa del día de Navidad

MISA EN ESPAÑOL 

INTROITO Isaías 9,6. Salmo 97,1

Un Niño nos ha nacido, y un Hijo se nos ha dado, que lleva sobre sus hombros el imperio; y será su nombre: Ángel del gran Consejo. V/. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. V/.  Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén. 

COLECTA

Concede, te rogamos, oh Dios omnipotente, que la nueva Natividad, según la carne, de tu Unigénito, nos libre a los que la antigua servidumbre nos tiene bajo el yugo del pecado. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén. 

EPÍSTOLA Hebreos 1,1-12

Lección de la carta del Apóstol San Pablo a los Hebreos

En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de la Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues ¿a qué ángel dijo jamás: Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy; y en otro lugar: Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo? Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios. De los ángeles dice: Hace de los espíritus sus ángeles; de las llamas de fuego, sus ministros. En cambio, del Hijo: Tu trono, oh Dios, permanece para siempre; y cetro de rectitud es tu cetro real. Amaste la justicia y odiaste la iniquidad; por eso Dios, tu Dios, te ha distinguido entre tus compañeros, ungiéndote con aceite de júbilo. También: Tú, Señor, en los comienzos cimentaste la tierra; los cielos son obra de tus manos; ellos perecerán, tú permaneces; se gastarán como la ropa, los envolverás como un manto. Serán como vestido que se muda. Pero tú eres siempre el mismo tus años no se acabarán. 

GRADUAL Salmo 97, 3-4. 2.

Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios; canta a Dios, ¡oh tierra toda! V/. El Señor ha manifestado su salvación; ante las naciones ha descubierto su justicia. 

ALELUYA

Aleluya, aleluya. V/. Un día santo nos ha amanecido; venid, gentes, y adorad al Señor, porque hoy ha bajado una gran luz a la tierra. Aleluya.

EVANGELIO Juan 1, 1-14

Continuación del Santo Evangelio según San Juan

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. [Genuflexión] Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad

Se dice Credo

OFERTORIO Salmo 88, 12.15

Tuyos son los cielos y tuya es la tierra; el mundo y cuanto contiene tú lo cimentaste; la justicia y la equidad son el apoyo de tu trono. 

SECRETA

Santifica, Señor, los dones ofrecidos por la nueva na­tividad de tu Unigénito, y límpianos de las manchas de ­nuestros pecados. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios 

PREFACIO DE NAVIDAD

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, pues por el misterio del Verbo ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria, para que, conociendo a Dios bajo una forma visible, seamos atraídos  por él al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar 

COMUNIÓN Salmo 97, 3

Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios

POSCOMUNIÓN

Concede, te rogamos, oh Dios omnipotente, que, nacido hoy el Salvador del, mundo, así como es para nosotros el autor de la generación divina, sea él también el dador de la inmortalidad. El que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

No se dice el último Evangelio.

MISA EN LATIN

INTROITO Isaías 9,6. Salmo 97,1

Puer natus est nobis, et filius datus est nobis: cujus impérium super húmerum ejus: et vocábitur nomen ejus, magni consílii Angelus. V/. Cantáte Dómino cánticum novum, quia mirabília fecit. V/. Glória Patri et Filio et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amén

COLECTA

Concéde, quaésumus, omnípotens Deus: ut nos Unigéniti tui nova per carnem Natívitas líberet: quos sub peccáti jugo vetústa sérvitus tenet. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen. 

EPÍSTOLA Hebreos 1,1-12

Léctio Epistolæ beáti Pauli Apóstoli ad Hebraéos.

Multifárium multísque modis olim Deus loquens pátribus in prophétis: novíssime diébus istis locútus est nobis in Fílio, quem constítuit herédem universórum, per quem fecit et saécula: qui cum sit splendor glóriæ, et figúra substántiæ ejus, portánsque ómnia verbo virtútis suæ, purgatiónem peccatórum fáciens, sedet ad déxteram majestátis in excélsis: tanto mélior Angelis efféctus, quanto differéntius præ illis nomen hereditávit. Cum enim dixit aliquándo Angelórum: Filius meus es tu, ego hódie genui te? Et rursum: Ego ero illi in patrem, et ipse erit mihi in filium? Et cum iterum indrodúcit primogénitum in orbem terræ, dicit: Et adórent eum omnes Angeli Dei. Et ad Angelos quidem dicit: Qui facit Angelos suos spiritus, et ministros suos flammam ignis. Ad Fílium autem: Thronus tuus, Deus in saéculum saéculi: virga æquitatátis, virga regni tui. Delixisti justitiam, et odisti iniquitátem: proptérea unxit te Deua, Deus tuus, óleo exultatiónis præ particípibus tuis. Et: Tu in princípio Dómine, terram fundásti: et ópera mánuum tuárum sunt cæli. Ipse períbunt, tu autem permanébis; et omnes ut vestiméntum veteráscent: et velut amíctum mutábis eos, et mutabúntur: tu autem idem ipse es, et anni tui non deficient. 

GRADUAL Salmo 97, 3-4. 2.    

Viderunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri: jubiláte Deo, omnis terra. V/. Notum fecit Dóminus salutáre suum: ante conspéctum géntium revelávit justítiam suam. 

ALELUYA

Alleluia, Allelúia. V/. Dies sanctificátus illúxit nobis: veníte, gentes, et adoráte Dóminum: quia hódie descéndit lux magna super terram. Allelúia

EVANGELIO Juan 1, 1-14

Inítium sancti Evangélii secúndum Joánnem.

In princípio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in princípio apud Deum. Omnia per ipsum facta sunt: et sine ipso factum est nihil, quod factum est: in ipso vita erat, et vita erat lux hóminum: et lux in ténebris lucet, et ténebræ eum non comprehendérunt. Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Joánnes. Hic venit in testimónium, ut testimónium perhibéret de lúmine, ut omnes créderent per illum. Non erat ille lux, sed ut testimónium perhibéret de lúmine. Erat lux vera, quæ illúminat omnem hóminem veniéntem in hunc mundum. In mundo erat, et mundus per ipsum factus est, et mundus eum non cognóvit. In própria venit, et sui eum non recepérunt. Quotquot autem recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri, his, qui credunt in nómine ejus: qui non ex sanguínibus, neque ex voluntáte carnis, neque ex voluntáte viri, sed ex Deo nati sunt. [Hic genuflectitur] Et Verbum caro factum est, et habitávit in nobis: et vidimus glóriam ejus, glóriam quasi Unigéniti a Patre, plenum grátiæ et veritátis.

Se dice Credo

OFERTORIO Salmo 88, 12.15

Tui sunt cæli, et tua est terra: orbem terrárum, et plenitúdenem ejus tu fundásti: justítia et judícium præparátio sedis tuæ 

SECRETA

Obláta, Dómine, múnera, nova Unigéniti tui Nativitáte sanctífica: nosque a peccatórum nostrórum máculis emúnda. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, 

PREFACIO DE NAVIDAD

Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Quia per incarnáti Verbi mystérium, nova mentis nostræ óculis lux tuæ claritátis infúlsit: ut dum visibíliter Deum cognóscimus, per hunc in invisibílium amórem rapiámur. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes: 

COMUNIÓN Salmo 97, 3

Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri 

POSCOMUNIÓN

Praesta, quaésumus, omnípotens Deus: ut natus hódie Salvátor mundi, sicut divínæ nobis generatiónis est auctor; ita et immortalitátis sit ipse largítor. Qui tecum vivit et regnat in unitate Spritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amén.

Sermón de Navidad

Sermón de San León, Papa.


Sermón 1 de la Natividad del Señor.


Nuestro Salvador, carísimos, hoy ha nacido: alegrémonos. No es en verdad justo que nos entristezcamos en el día en que nace la vida, la cual dando fin a todo temor de muerte, nos alegra con la promesa de la eternidad. Esta alegría es para todos, y ninguno se debe creer excluido de ella. Una misma es la causa de la común alegría. Y es que siendo nuestro Señor el que ha venido para destruir el pecado y la muerte, así como a ninguno halló libre de culpa, así ha venido para librarnos a todos. Por lo mismo, gócese el santo porque se acerca a la corona; alégrese el pecador, porque se le invita al perdón; anímese el gentil, porque es llamado a la vida. Ya que el Hijo de Dios, llegada la plenitud de los tiempos ordenados por los inescrutables designios del divino consejo, tomó la naturaleza humana para reconciliarla con su autor, a fin de que el diablo, inventor de la muerte, fuera vencido por la misma que él había dominado.

En esta lucha, emprendida por nosotros, se peleó de una manera verdaderamente maravillosa, ya que el Señor omnipotente combatió con el crudelísimo enemigo, no en su majestad, sino en nuestra humildad, oponiéndole la misma forma y la misma naturaleza: la de nuestra mortalidad, pero libre de todo pecado. Muy lejos estuvo de este natalicio, lo que leemos de todos los demás: “Nadie está limpio de mancha, ni el infante de un solo día”. Nada contrajo en esta singular natividad de la concupiscencia de la carne, en nada participó de la ley del pecado. Una Virgen es elegida de la real estirpe de David, y habiendo de concebir en su seno sagrado antes concibió a su prole divina y humana con la mente que con el cuerpo. Y para que no se atemorizara ignorando el designio divino, en el coloquio angélico se le comunicó lo que en ella había de realizar el Espíritu Santo, y de esta suerte creyó que no sería en detrimento de su virginidad la dignidad de Madre de Dios a que estaba destinada.

Por tanto, carísimos hermanos, demos gracias a Dios Padre mediante su Hijo, en el Espíritu Santo; el cual por su excesiva caridad con la que nos amó, se compadeció de nosotros, y estando muertos por los pecados, nos dio la vida con Cristo, a fin de que en Él tuviéramos una nueva vida y un nuevo ser. Depongamos, por lo mismo, nuestro hombre viejo con sus actos, y habiendo sido constituidos participantes de la Natividad de Cristo, renunciemos a las obras de la carne. Reconoce, oh cristiano, tu dignidad, y constituido participante de la naturaleza divina, no quieras rebajarte volviendo a la antigua degeneración. Acuérdate de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro. Ten presente que libre del poder de las tinieblas, has sido trasladado al reino y resplandor de Dios.

Breviario Romano

Señales antes del fin del mundo

Sin embargo, el mismo Maestro nos indico algunas señales o sucesos que acaecerán al fin del mundo, de los cuales indicaremos los principales:

1) Antes del fin del mundo se predicara el Evangelio en todo el orbe para testimonio de todas las gentes, y entonces vendrá la consumación (Mt., 24, 14). No es preciso que venga en seguida el fin del mundo; pero es cierto que antes que este venga, el Evangelio será anunciado en todo el mundo.

2) El Antecristo.—Vendrá antes el Antecristo. El Antecristo será “un hombre de pecado, hijo de perdición, que impugnara y se levantara contra todo lo que se llame Dios, y será adorado, de tal manera, que se sentara en el templo y se mostrara como Dios” (2, Thess., 2; Dn., 7; Ap., 13). Insigne adversario de Cristo, ha tenido ya muchos eminentes precursores, que han recibido por participación su mismo nombre. No se puede negar que será hombre, no corporación, como algunos han dicho. Esto dice Suárez ser certísimo y de fe. Algunos dicen que será judío, pervertirá a muchos, hará prodigios semejantes a los milagros, tendrá mucho poder político (Ap., 13) y perseguirá mucho a los santos. Otras varias afirmaciones de los Padres y de los teólogos, mas son conjeturas que verdades.

3) Habrá mucha apostasía de la fe.—Tal, que San Pablo la llama “la apostasía”. Esta apostasía, parte precederá y preparara la venida del Antecristo, parte la seguirá. Mas no perecerá la Iglesia. Serán apostatas los que no tienen escrito su nombre en el libro de la vida; mas los elegidos no perecerán. Algunos aun aseguran que cesara el culto publico de Dios. Y del Apocalipsis deducen que durara la persecución del Antecristo tres años y medio. “Entonces se revelara aquel inicuo; mas Jesús le matara con el espíritu de sus labios, y lo destruirá con el resplandor de su venida” (2 Thess. 2, 8).

4) Vendrán Elias y Henoch.—En la Escritura consta que vendrán dos. “Daré a dos testigos que profeticen en 1.260 días, vestidos de sacos… Y cuando terminen su testimonio la bestia que sube del abismo les hará guerra y los vencerá y los matará” (Apoc., 3). Que uno de estos sea Elías es fácil verlo en la Escritura, y lo supone Jesucristo, cuando dice: “Elías, si, vendrá y restituirá todas las cosas. Pero también os digo que Elías ha venido…” Que el otro sea Henoch, lo afirman muchos Padres apoyados en aquellas palabras del Eclesiástico, 44: “Henoch fue trasladado al paraíso, para enseñar a los gentiles penitencia”. San Belarmino cree que la opinión que niega la venida de Henoch y de Elías es herejía o próxima a la herejía.

5) Se convertirán los judíos a Cristo.—Tal se deduce de la profecía de Malaquías sobre Elías (4, 5, 6) y del testimonio de San Pablo: “El endurecimiento en parte ha venido a Israel, hasta que la plenitud de las gentes haya entrado; y así todo Israel se salvara, según esta escrito. Vendrá de Sión el que libre y apartara de Jacob la impiedad” (Rom., 11, 25).

6) Habrá muchos prodigios.—El sol se oscurecerá, las estrellas se conmoverán, la tierra temblara, etc. Pero estas señales sucederán de tal modo, que el dia del Señor venga como un ladrón. Por lo cual insiste Santo Tomas diciendo: “Lo que Cristo no quiso indicar a los discípulos que se lo preguntaron, no lo va a revelar a otros. Por donde todos cuantos han querido calcular este tiempo hasta ahora, han. resultado falsos. Porque algunos, como dice San Agustín, dijeron que desde la Ascensión del Señor hasta la ultima venida habían de transcurrir cuatrocientos anos, otros que quinientos, otros que mil; cuya falsedad es bien clara, y será igualmente clara la falsedad de los que todavía no cesan de hacer cálculos.

                        Puntos de Catecismo, Vilariño S. J

Santos de la tercera semana de Adviento

11 DE DICIEMBRE: SAN DAMASO

Dámaso, español, ilustre y muy erudito en Sagradas Escrituras, convocó el primer concilio de Constantinopla, y puso fin a la perversa herejía de Eunomio y Macedonio. Condenó de nuevo el conciliábulo de Rimini, antes rechazado por el papa Liberio, en el cual, según San Jerónimo, las intrigas de Ursacio y, principalmente de Valente, habían logrado que se votase la condenación de la fe de Nicea, de manera que el orbe gimió asombrado al verse arriano.

Edificó dos basílicas: la primera dedicada a San Lorenzo, cerca del teatro de Pompeyo, a la cual concedió dones magníficos, y le atribuyó la renta de casas y predios; la otra en la vía Ardeatina, en las Catacumbas. Dedicó elegantes versos a Platonia, donde habían reposado algún tiempo los cuerpos de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo. Escribió en prosa y verso sobre la virginidad, y compuso muchas otras poesías.

Estableció la pena del talión contra aquel que acusara a otro falsamente. Ordenó lo que ya en muchos lugares estaba en uso, a saber: que los Salmos se cantasen en la iglesia de día y de noche a dos coros, y que al fin de cada Salmo se añadiese: Gloria al padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Por su mandato, San Jerónimo tradujo el Nuevo Testamento según el texto griego. Gobernó la Iglesia 17 años, 2 meses y 20 días, y celebró ordenaciones cinco veces en el mes de diciembre en las cuales creó 21 presbíteros, 11 diáconos y 72 obispos para diversos lugares. Ilustre por su virtud, doctrina y prudencia, teniendo casi ochenta años, durante el imperio de Teodosio, se durmió Dámaso en el Señor, y fue sepultado en la vía Ardeatina, juntamente con su madre y hermana, en la basílica que él mismo había edificado. Sus reliquias fueron después trasladadas a la iglesia de San Lorenzo, llamado por su nombre in Dámaso.

13 DE DICIEMBRE: SANTA LUCIA

Lucía, virgen de Siracusa, ilustre ya desde su infancia no solamente por la nobleza de su linaje sino también por su fe, vino a Catania juntamente con su madre Eutiquia, que estaba enferma de un flujo de sangre, para venerar el cuerpo de la bienaventurada Águeda. Sus oraciones junto al sepulcro de la Santa obtuvieron la salud de su madre. Conseguida esta gracia, rogó a su madre que le permitiera entregar a los pobres de Jesucristo cuanto había de darle como dote. Por esto volvió a Siracusa, vendió sus bienes y distribuyó su producto entre los pobres.

Cuando aquel a quien los padres de Lucía, contra la voluntad de ésta, la habían prometido en matrimonio supo esto, la acusó al prefecto Pascasio de que era cristiana. Y como Pascasio no pudiese conseguir, ni con ruegos ni con amenazas, que venerara a los ídolos, antes al contrario, cuanto más se esforzaba en apartarla de su propósito, tanto más se mostraba ardiente en confesar su fe cristiana, le dijo: “Cesarán tus palabras cuando pasemos a los castigos”. “A los siervos de Dios, dijo la Virgen, no les pueden faltar las palabras, ya que les tiene dicho nuestro Señor Jesucristo: Cuando estuviereis ante los reyes y gobernadores, no penséis de antemano lo que habéis de decir, sino hablad lo que os será inspirado en aquel trance, porque no seréis entonces vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu Santo es el que hablará en vosotros”.

Preguntada por Pascasio: “¿Juzgas que el Espíritu Santo está en ti?”, respondió: “Creo que cuantos observan una vida piadosa y casta son templo del Espíritu Santo”. Contestó el tirano: “Mandaré que seas conducida a un lugar infame, para que te abandone el Espíritu Santo”. Replicó la virgen: “Si por fuerza mandas que mi cuerpo sea profanado, mi castidad será honrada con doble corona”. Por lo cual Pascasio, lleno de ira, mandó que Lucía fuese llevada donde su virginidad quedara violada. Mas, por obra de Dios, la virgen permaneció firme e inmóvil y no hubo fuerza que la pudiese apartar de aquel lugar. Por ello, el prefecto mandó encender una hoguera a su alrededor, después de haberla cubierto de pez, resina y aceite hirviendo. Mas como ni las llamas le causaran el más pequeño mal, la atormentó de muchas maneras, y atravesaron su garganta con la espada, pero Lucía siguió profetizando la paz de la Iglesia, que seguiría a la muerte de Diocleciano y Maximiano, y entregó su espíritu a Dios el día 13 de diciembre. Fue sepultada en Siracusa, trasladada después a Constantinopla y al fin a Venecia.

16 DE DICIEMBRE: SAN EUSEBIO

Eusebio, sardo de nacimiento, lector de la Iglesia romana, y después Obispo de Vercelli, fue elegido por divina inspiración para el gobierno de esta Iglesia. Ya que, sin haberle conocido nunca, excepto sus conciudadanos, los electores le escogieron nada más verlo. Así, le apreciaron con solo verle. Fue el primer obispo de Occidente que mandó que los monjes desempeñasen los oficios clericales, para reunir en las mismas personas el menosprecio del mundo y la solicitud por el servicio divino. En aquella época las impiedades arrianas se extendieron por el Occidente. Eusebio las atacó con tal decisión que el Papa Liberio encontró en su invencible fe un gran consuelo. Reconociendo el Pontífice cuán grande era en Eusebio el favor del Espíritu divino, le encargó que, junto a sus legados, defendiese ante el emperador la causa de la fe, y para ello Eusebio se dirigió con ellos a visitar a Constancio, y llegó a conseguir, por su celo, lo que se propuso en esta embajada: la celebración de un concilio.

El concilio se reunió en Milán, en el año siguiente. Fue invitado al concilio por Constancio, en tanto que los legados de Liberio reclamaban también su presencia. Allí, lejos de dejarse seducir por la influencia de la sinagoga de los arrianos, y de tomar parte contra San Atanasio, declaró desde el primer momento que algunos de los presentes estaban inficionados por la lepra de la herejía, y les propuso suscribir ante todo la fe de Nicea. A lo cual, negándose los airados arrianos, el Santo no sólo rehusó suscribir la condenación contra Atanasio, sino que consiguió también librar a San Dionisio del compromiso que había contraído al firmar, engañado por los herejes, aquella condenación injusta. Indignados los herejes, después de haberle injuriado de muchas maneras, le enviaron al destierro. Mas el santo varón, sacudido el polvo de sus sandalias, no temió las amenazas del César, ni el filo de las espadas, aceptando el destierro. Enviado a Escitópolis, donde padeció hambre, sed, azotes y diversos suplicios, por amor a la fe despreció la vida, y sin temor a la muerte, se puso a disposición de los verdugos.

Cuánta fuese entonces para con él la crueldad y el insolente atrevimiento de los arrianos, lo muestran unas cartas llenas de valentía, piedad y religión, que desde Escitópolis envió al clero y pueblo de Vercelli y a algunas poblaciones vecinas. Ellas muestran también que jamás le pudieron amedrentar ni las amenazas ni crueldad, que ni con halagadoras promesas le pudieron conquistar. A causa de su constancia fue deportado a Capadocia, y al fin a la Tebaida superior de Egipto, sufriendo el destierro hasta la muerte de Constancio. Después, habiéndosele permitido reintegrarse a su rebaño, no lo hizo hasta después de haber asistido al concilio de Alejandría, a fin de reparar las pérdidas que había sufrido la fe. Recorrió después las provincias de Oriente para devolver la salud, como hábil médico, a los enfermos en la fe, instruyéndoles en la doctrina de la Iglesia. Luego, con el mismo objeto, pasó a la Iliria, y por último llegó a Italia, cesando allí el duelo dejado por su partida. Allí publicó los comentarios de Orígenes y de Eusebio de Cesárea sobre los Salmos, después de haberlos expurgado y vertido del griego al latín. Finalmente, dejó esta vida para recibir la corona de la gloria, merecida con tantos trabajos, en Vercelli, en tiempo de Valentiniano y Valente.

Del Breviario Romano

Santos de la segunda semana de Adviento

6 DE DICIEMBRE: SAN NICOLAS

Nicolás, nacido en el ilustre lugar de Patras, Licia, fue obtenido de Dios por sus padres con repetidas preces. Cuánta había de ser la santidad de este varón, ya se manifestó desde su cuna. Pues ya en su infancia se abstenía de la leche los miércoles y viernes, tomándola una sola vez y por la tarde, mientras en los demás días lo hacía con frecuencia. Observó el ayuno hasta su muerte. Huérfano en su juventud, dio sus bienes a los pobres. De su caridad cristiana nos da un ejemplo este hecho: Había en su ciudad un hombre que tenía tres hijas en edad de matrimonio, y, como por su pobreza no las pudiera casar, había resuelto prostituirlas. Sabido por Nicolás, arrojó de noche, por la ventana, el dinero necesario para la dote de una doncella. Lo repitió dos veces más, por lo que las tres doncellas fueron dadas en matrimonio a hombres honrados.

Como el Santo se consagró totalmente a Dios, partió para Palestina, para visitar y venerar los Santos Lugares. En esta peregrinación subió a una nave con un cielo sereno y la mar tranquila, prediciendo una horrenda tempestad, que luego sobrevino, y puso a todos en gran peligro; mas con su oración la calmó. Luego, vuelto a su patria, dio muestras de insigne santidad, y por voluntad de Dios volvió a Mira, metrópoli de Licia. Esta ciudad acababa de perder el obispo, y mientras los demás obispos de la provincia deliberaban acerca del sucesor que habían de darle, fueron advertidos divinamente elegir al que entrase el primero al día siguiente en la iglesia, que se llamase Nicolás. Tratando de cumplir esta orden del cielo, fue hallado en la puerta de la iglesia Nicolás, y con unanimidad de todos le constituyeron obispo de Mira. Resplandeció por la castidad, que siempre observó, por su gravedad, su asiduidad en la oración, su vigilancia, abstinencia, generosidad y hospitalidad, y por su mansedumbre en las exhortaciones y severidad en las reprensiones.

Ayudó a viudas y huérfanos con limosnas, consejos y servicios. Socorrió a los oprimidos hasta el punto de que para ayudar a tres tribunos condenados por Constancio Augusto como calumniadores, y que le habían invocado por su fama de taumaturgo, se apareció, aún en vida, al emperador con semblante amenazador y consiguió así su libertad. Predicando en Mira sobre la verdad de la fe cristiana contra las prescripciones de Diocleciano y Maximiano, detenido por los satélites del emperador, y llevado muy lejos, fue encarcelado. En la cárcel estuvo hasta ser proclamado emperador Constantino, quien mandó le sacaran de allí, pudiendo volver a Mira. Asistió al concilio de Nicea, en el cual, juntamente a 318 Padres, condenó la herejía arriana; volviendo a su obispado, y acercándose su muerte, elevó su mirada al cielo, vio que le salían al encuentro los Ángeles, y al pronunciar aquellas palabras del Salmo: “En ti, Señor, he esperado”, llegando a las palabras: “En tus manos encomiendo mi espíritu”, voló a la patria celestial. Su cuerpo fue trasladado a Barí, Apulia, en donde es muy venerado.

7 DE DICIEMBRE: SAN AMBROSIO OBISPO

Ambrosio, obispo de Milán, hijo del romano Ambrosio, nació siendo su padre prefecto de la Galia. Se dice que en la boca de este niño se posó un enjambre de abejas, lo cual presagiaba la divina elocuencia que poseería. En Roma aprendió las artes liberales. Fue enviado por el prefecto Probo a la Liguria y a la Emilia como gobernador; luego, vino a Milán con plenos poderes. Llegó a Milán cuando el pueblo, después de la muerte de Auxencio, obispo arriano, estaba dividido respecto a su sucesor. Dirigióse, pues, Ambrosio a la iglesia, en cumplimiento del deber de su cargo, para calmar la sedición. Hablando muy elocuentemente, sobre la paz y la tranquilidad pública, un niño gritó súbitamente: “¡Ambrosio, obispo!”. Y Todo el pueblo pidió por obispo a Ambrosio.

Se negó, y resistió a las preces de la multitud; mas el deseo del pueblo fue manifestado a Valente, quien se alegró de que fueran solicitados para obispos los que él había escogido magistrados. Fue también muy grato a Probo, el cual había dicho a Ambrosio al partir, como si fuera inspirado: “Ve, y pórtate, no como juez, sino como obispo. Y como al deseo del pueblo se juntó la voluntad del emperador, Ambrosio fue bautizado (era aún catecúmeno), iniciado en los sagrados misterios, y observados todos los grados de las órdenes según la Iglesia, el día octavo, que fue el 7 de diciembre, recibió el episcopado. Consagrado obispo, defendió la fe católica y la disciplina de la Iglesia; convirtió a muchos arrianos y a otros herejes a la verdad de la fe, entre los cuales dio a luz para Jesucristo al que había de ser el sol de la Iglesia, San Agustín.

Por dos veces visitó, como legado, a Máximo, el cual había dado muerte al emperador Graciano, y como rehusara hacer penitencia, le separó de su comunión. Prohibió la entrada en la iglesia al emperador Teodosio por la matanza que había ordenado en Tesalónica. Y como Teodosio replicara que el rey David fue adúltero y homicida, respondió Ambrosio: “Al que seguiste en su maldad, imítale también en su penitencia”. Movido por este razonamiento, Teodosio cumplió humildemente la penitencia que le había sido impuesta. El santo obispo, después de haber trabajado en gran manera por la Iglesia, y escrito sabiamente muchos libros, antes de caer enfermo, predijo el día de su muerte. Estando enfermo, Honorato, obispo de Vercelli, le visitó tres veces por orden del mismo Dios: le administró el sagrado Cuerpo del Señor, y mientras oraba Ambrosio, teniendo puestas las manos en forma de cruz, entregó el alma a Dios, el día cuatro de abril del año 397.

Del Breviario Romano

Santos de la Primera semana de Adviento

El bienaventurado apóstol Andrés, nacido en Betsaida, pequeña población de Galilea, hermano de Pedro y discípulo de Juan Bautista, habiendo oído que éste decía de Cristo: “He aquí el Cordero de Dios”, siguió a Jesús, y llevó él a su hermano. Hallándose después pescando en el mar de Galilea juntamente con su hermano, ambos fueron llamados por Cristo antes que los otros apóstoles, con aquellas palabras: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. Ellos, sin la menor tardanza, y después de haber dejado las redes, le siguieron. Después de la pasión y de la resurrección de Cristo, Andrés vino a Escitia de Europa, país que le fue señalado para propagar en él la fe de Cristo. Luego recorrió el Epiro y la Tracia, y con su doctrina y milagros convirtió a Cristo innumerables almas. Al llegar a Patras de Acaya, después de haber conseguido allí que muchos se convirtieran a la doctrina del Evangelio, reprendió con toda libertad al procónsul Egeas, el cual resistía a la predicación evangélica, porque, queriendo ser tenido por juez de los hombres, engañado por los demonios, no quería reconocer a Cristo Dios por juez de todo el linaje humano.

Entonces, enojado Egeas, dijo: “Deja de ensalzar a Cristo a quien análogas alabanzas no impidieron que fuese crucificado por los Judíos». Además, con palabras impías interrumpiole mientras enseñaba con noble libertad que Jesucristo por la salvación de los hombres se ofreció a la crucifixión, y le exhortó a que, mirando por sí, accediera a sacrificar a los dioses. A lo cual contestó Andrés: “Yo cada día sacrifico al Dios omnipotente, único y verdadero, no las carnes de los toros y de los cabritos, sino el Cordero sin mácula. Y cuando todo el pueblo fiel ha participado de su carne, este Cordero que ha sido sacrificado, continúa todavía íntegro y lleno de vida”. Egeas, airado en gran manera por estas palabras, ordenó que Andrés fuera conducido a la cárcel. De ella fácilmente le habría librado el pueblo, si el Apóstol no hubiese apaciguado a la multitud rogando con gran insistencia que no le impidieran ser partícipe de la corona tan deseada del martirio.

Poco después, fue conducido al tribunal, y no pudiendo Egeas sufrir por más tiempo que Andrés ensalzara los misterios de la cruz y que reprobara su impiedad, mandó suspenderle en la cruz, para que así imitara la muerte de Cristo. Cuando Andrés era conducido al lugar del martirio, viendo la cruz de lejos empezó a exclamar: “Oh buena cruz, que has sido glorificada por causa de los miembros del Señor; cruz por largo tiempo deseada, ardientemente amada, buscada sin descanso, y ofrecida a mis ardientes deseos, apártame de en medio de los hombres, y devuélveme a mi Maestro, a fin de que por ti me reciba, el que por ti me redimió”. Así, pues, fue clavado en la cruz, y permaneció vivo en ella por espacio de dos días, sin cesar de predicar la fe de Cristo, hasta que fue a reunirse con Aquel cuya muerte tanto había deseado imitar. Los presbíteros y diáconos de Acaya que consignaron su martirio, afirman que todo lo por ellos relatado, lo vieron y oyeron. Su cuerpo fue trasladado primero a Constantinopla en tiempo de Constantino, y después a Amalfi. Por disposición del Sumo Pontífice Pío II, su cabeza fue llevada a Roma, y colocada en la basílica de San Pedro.

2 DE DICIEMBRE: SANTA BIBIANA.

Bibiana, virgen de Roma, noble por su linaje, lo fue más aún por su fe cristiana. Su padre Flaviano, que había sido prefecto durante el imperio del crudelísimo tirano Juliano el Apóstata, fue marcado con las señales de la esclavitud, y deportado a las Aguas Taurinas, donde murió mártir. A su madre Dafrosa, la encerraron en su casa con sus hijas, para que pereciesen de hambre, y después fue decapitada fuera de Roma. Bibiana y Demetria fueron despojadas de todos sus bienes. Aproniano, pretor de la ciudad, codicioso de sus riquezas, las privó de todo auxilio humano; mas, habiéndolas alimentado aquel Dios que da comida a los hambrientos, reaparecieron todavía lozanas, lo cual dejó al pretor profundamente admirado.

Aproniano intentó hacer que honrasen a los dioses de los Gentiles, prometiéndoles restituirles sus riquezas, y ofreciéndoles la gracia del emperador y ventajosos enlaces. De lo contrario, las amenazaba con cárceles, azotes y con el hacha del verdugo. Pero ellas no se apartaron de la verdadera fe, estando resueltas a morir antes que mancharse con las supersticiones paganas. Así desecharon las impías proposiciones del pretor. Demetria murió de súbito a la vista de Bibiana, y se durmió en el Señor. Bibiana, fue entregada a Rufina, mujer astuta, a fin de que la sedujera; pero, instruida desde la cuna en la ley de Cristo, resuelta a conservar sin mancha la flor de la virginidad, triunfó con fortaleza, burlando la malicia del pretor.

No sirvieron a Rufina sus engañosas palabras ni los golpes con que cada día castigaba a Bibiana, intentando que abandonase su santo propósito; y viendo el pretor que su esperanza quedaba frustrada, aumentada su ira viéndose vencido por Bibiana, mandó a sus ministros que la desnudasen y que, con las manos atadas, sujeta a una columna, la golpeasen con plomos hasta morir. Su sagrado cuerpo, arrojado a los perros, estuvo dos días en la plaza del Toro, conservándose ileso de una manera maravillosa. Un presbítero llamado Juan la enterró por la noche junto a su hermana y su madre, cerca del palacio de Licinio, donde aún hoy, hay una iglesia dedicada al Señor, con el nombre de Santa Bibiana, y que fue restaurada por el papa Urbano VIII; el cual, habiendo hallado los cuerpos de las santas Bibiana, Demetria y Dafrosa, las puso en el altar mayor.

3 DE DICIEMBRE: SAN FRANCISCO JAVIER

Nacido Francisco en Javier, diócesis de Pamplona, de nobles padres, fue en París compañero y discípulo de San Ignacio. Con tal maestro hizo progresos tan rápidos, que al contemplar las cosas divinas, algunas veces se levantaba sobre la tierra, con frecuencia celebrando el santo sacrificio de la Misa en presencia de muchos. Estas delicias las merecía por las maceraciones de su cuerpo; pues se privaba de la carne y del vino y del pan de trigo; tomaba sólo alimentos viles, y muchas veces, se abstuvo de todo alimento por dos o tres días. Se azotaba con disciplinas de hierro, y con frecuencia derramaba abundante sangre. Sólo se permitía un brevísimo sueño, aun sobre el suelo.

Maduro por la austeridad y santidad de su vida para el cargo de apóstol, como Juan III, rey de Portugal, pidiese para las Indias algunos miembros de su Congregación al papa Paulo III, éste le eligió para esa misión, confiándole la potestad de Nuncio apostólico. Llegado a las Indias, fue instruido milagrosamente en lenguas muy difíciles y diversas de aquellas naciones. Algunas veces sucedió que hablando él en una sola lengua a personas de diversas naciones, cada una le oía en la suya propia. Recorrió a pie, y muchas veces descalzo, muchas provincias. Introdujo la fe en el Japón y en otras seis comarcas. Convirtió a centenares de miles de hombres, y confirió el bautismo a muchos reyes y a grandes príncipes. Y a pesar de obrar tan grandes cosas por Dios, conservaba tal humildad, que escribía a San Ignacio, su superior, de rodillas.

Este ardor en la propagación del Evangelio, lo premió el Señor con numerosos milagros. Dio la vista a un ciego. Con la señal de la cruz convirtió el agua del mar en agua dulce en tan gran cantidad, que alivió durante largo tiempo a quinientos hombres que morían de sed. Con aquella agua, llevada a diversas regiones, varios enfermos curaron. Resucitó a varios muertos, entre ellos a uno que había sido sepultado el día anterior, al que devolvió la vida mandando que le sacasen de la sepultura; lo mismo hizo con otros dos, tomándoles de la mano mientras les llevaban a la tumba, devolviéndoles con vida a sus padres. Poseyó el espíritu de profecía, reveló acontecimientos que debían tener lugar en lugares o en tiempos remotos. Murió en Sanciano lleno de méritos, consumido por los trabajos, el día dos de diciembre. Su cadáver, cubierto dos veces con cal viva, manó sangre, esparció un olor suavísimo, y extinguió una peste en Malaca, adonde fue llevado. Por último, habiendo brillado con nuevos milagros, Gregorio XV le inscribió en el número de los santos. El papa Pío X le eligió Patrono celestial de la Sociedad y Obra de la Propagación de la Fe.

Del Breviario Romano