Esta Bula de León XIII establece de modo magisterial la invalidez de las ordenaciones sacerdotales de los anglicanos. Teniendo en cuenta la semejanza en el rito de las Ordenaciones sacerdotales establecidas después del Concilio Vaticano II dentro de la Iglesia Católica, las consecuencias son lógicas.
En dicha Bula se dice expresamente:
Entonces, considerando que esta materia, aunque ya decidida, había sido puesta de nuevo a discusión por ciertas personas, cualesquiera fueran sus razones, y que a partir de ahí podría haberse fomentado un pernicioso error en las mentes de aquellos que podrían suponerse a si mismos poseedores del Sacramento y los efectos de las Ordenes, que de ninguna manera podrían poseerlos, nos pareció bueno pronunciar en el nombre del Señor nuestro juicio.
Por eso, adhiriéndonos estrictamente, en esta materia, a los decretos de los Pontífices, Nuestros predecesores, y confirmándolos más plenamente, y, por decirlo así, renovándolos por Nuestra autoridad, por Nuestra propia iniciativa y certero conocimiento, Nos pronunciamos y declaramos que las ordenaciones llevadas a cabo conforme al rito Anglicano han sido, y son, absolutamente nulas y sin efecto.
Hemos recibido, ¡oh Dios!, tu misericordia en
medio de tu templo; como tu nombre, ¡oh Dios!, así tu gloria llega hasta los
confines de la tierra; tu diestra da la salvación. Salmo.-.
Grande es el Señor y dignísimo de alabanza en la ciudad de nuestro Dios,
en su monte santo. V/. Gloria.
Colecta.-
Te rogamos, Señor, nos concedas propicio la
gracia de pensar y obrar siempre con rectitud; y, pues sin ti no podemos
subsistir, llevemos una vida conforme a tu voluntad. Por nuestro Señor
Jesucristo…
Epístola.Rom 8.12-17.-
Hermanos: Nada debemos a la carne, para que
vivamos según la carne. Si vivís según la carne, moriréis; mas si con el
espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Todos cuantos se dejan
guiar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. No habéis recibido el espíritu
de servidumbre para obrar todavía con temor, habéis recibido el Espíritu de
adopción de hijos, en virtud del cual clamamos: ¡Abba, Padre! El mismo Espíritu
testifica, a una con nuestro espíritu
que somos hijos de Dios. Hijos, luego herederos; herederos de Dios y
coherederos de Cristo.
Gradual.Salm. 30.3; 70.1.-
Sé para mí el Dios que protege y un lugar de
refugio, para que me salves. V/. En ti, Señor, he buscado amparo; no
sea jamás confundido.
Aleluya.Salm. 47.2.- Aleluya, aleluya. V/.
Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, en su
monte santo. Aleluya.
Evangelio.Luc. 16.1-9.-
En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos
esta parábola: Érase un hombre rico, que tenía un mayordomo, y éste le fue
acusado como dilapidador de sus bienes. Llamóle, pues, y le dijo ¿Qué es esto
que oigo de ti? Rinde cuentas de tu
gestión; en adelante ya no podrás ser mi mayordomo. Entonces el mayordomo se
dijo: ¿Qué haré, pues mi señor me quita la gerencia? Para cavar no valgo,
mendigar me causa vergüenza. Mas ya sé lo que he de hacer, para que, una vez
removido de mi gerencia, halle quienes me reciban en su casa. Llamó, pues, a
cada uno de los deudores de su amo; y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi
señor? Y éste le respondió: Cien barriles de aceite. Díjole: Toma tu escritura;
siéntate luego, y escribe cincuenta. Después dijo a otro: ¿Y tú, cuánto debes?
Y él respondió: Cien cargas de trigo. Díjole: Toma tu obligación y escribe
ochenta. Y alabó el amo a este mayordomo infiel por su previsión, porque los
hijos de este siglo son en sus negocios más sagaces que los hijos de la luz.
Así os digo yo a vosotros: Haceos amigos con el inicuo dinero para que cuando
él os faltare, aquellos os reciban en las eternas moradas.
Ofertorio. Salm. 17.28.32.-
Tú salvas al pueblo humilde, y humillas los
ojos de los soberbios, porque ¿qué otro Dios hay fuera de ti, Señor?
Secreta.-
Te rogamos, Señor, aceptes propicio los dones
que recibidos de tus manos, te ofrecemos, para que, mediante la operación de tu
gracia, nos santifiquen estos sacrosantos misterios en la presente vida, y nos
conduzcan a los goces eternos. Por nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Trinidad.-
En verdad es digno y justo, equitativo y
saludable, darte gracias en todo tiempo lugar, Señor, santo Padre, omnipotente
y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo
Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la
trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu
gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni
distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las
personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban
los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de
cantar a diario, diciendo a una voz. Santo …
Comunión. Salm. 33.9.-
Gustad y ved cuán suave es el Señor; dichoso
el varón que en él confía.
Poscomunión.-
Sírvanos, Señor, este celestial misterio para
reparación de alma y cuerpo; para que al celebrarlo, experimentemos sus
saludables efectos. Por nuestro Señor.
TEXTOS DE LA MISA EN
LATIN
Dóminica Octava Post Pentecosten
II Classis
Introitus: Ps. xlvii: 10-11
Suscépimus, Deus, misericórdiam
tuam in médio templi tui: secúndum nomen tuum, Deus, ita et laus tua in fines
terræ: justítia plena est déxtera tua. [Ps. ibid. 2] Magnus
Dóminus, et laudábilis nimis: in civitáte Dei nostri, in monte sancto ejus.
Glória Patri. Suscépimus.
Oratio
Largíre nobis, quǽsumus, Dómine, semper spíritum
cogitándi qui recta sunt, propítius et agéndi: ut, qui sine te esse non
póssimus, secúndum te vívere valeámus. Per Dóminum.
ad Romanos viii: 12-17
Léctio
Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romános.
Fratres: Debitóres sumus non carni,
ut secúndum carnem vivámus. Si enim secúndum carnem vixéritis, moriémini: si
autem Spíritu facta carnis mortificavéritis, vivétis. Qui-cúmque enim spíritu
Dei agúntur, ii sunt fílii Dei. Non enim accepístis spíritum servitútis íterum
in timóre, sed accepístis spíritum adoptiónis filiórum, in quo clamámus: Abba
(Pater). Ipse enim Spíritus testimónium reddit spíritui nostro, quod sumus
fílii Dei. Si autem fílii, et herédes: herédes quidem Dei, coherédes autem
Christi.
Graduale Ps. xxx: 2
Esto mihi in Deum protectórem, et in locum refúgii, ut salvum
me fácias. [Ps.lxx: 1] Deus, in te sperávi: Dómine,
non confúndar in ætérnum. Allelúja,
allelúja [Ps. xlvii: 2] Magnus Dóminus, et
laudábilis valde, in civitáte Dei nostri, in monte sancto ejus. Allelúja
Luc. xvi: 1-9
+
Sequentia sancti Evangelii secundum Lucam.
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis parábolam hanc:
«Homo quidam erat dives, qui habébat víllicum: et hic diffamátus est apud
illum, quasi dissipásset bona ipsíus. Et vocávit illum, et ait illi: “Quid hoc
áudio de te? redde ratiónem vilicatiónis tuæ: jam enim non póteris villicáre.”
Ait autem víllicus intra se: “Quid fáciam, quia dóminus meus aufert a me
villicatiónem? fódere non váleo, mendicáre erubésco. Scio quid fáciam, ut, cum
amotus fúero a villicatióne, recípiant me in domos suas.” Convocátis ítaque
síngulis debitóribus dómini sui, dicébat primo: “Quantum debes dómino meo?” At
ille dixit: “Centum cados ólei.” Dixítque illi: “Accipe cautiónem tuam et: sede
cito, scribe quinquagínta.” Deínde álii dixit: “Tu vero quantum debes?” Qui ait
centum choros trítici.” Ait illi: “Accipe lítteras tuas, et scribe octogínta.”
Et laudávit dóminus víllicum iniquitátis, quia prudénter fecísset: quia fílii
hujus sæculi prudentióres fíliis lucis in generatióne sua sunt. Et ego vobis
dico: fácite vobis amícos de mammóna iniquitátis: ut cum defecéritis, recípiant
vos in ætérna tabernácula.»
Offertorium: Ps. xvii: 28 et 32
Pópulum húmilem salvum fácies,
Dómine, et óculos superbórum humiliábis: quóniam quis Deus præter te, Dómine?
Secreta:
Suscipe, quǽsumus, Dómine, múnera, quæ tibi de tua largitáte
deférimus: ut hac sacrosáncta mystéria, grátiæ tuæ operánte virtúte, et
præséntis vitæ nos conversatióne sanctíficent, et ad gáudia sempitérna
perdúcant. Per Dóminum.
Præfátio de Sanctíssima Trinitáte
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi
semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui cum unigénito Fílio tuo, et Spíritu
Sancto, unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus singularitáte persónæ, sed
in uníus Trinitáte substántiæ. Quod enim de tua gloria, revelánte te, crédimus,
hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine differéntia discretiónis
sentimus. Ut in confessióne veræ sempiternáeque Deitátis, et in persónis
propríetas, et in esséntia únitas, et in majestáte adorétur æquálitas. Quam
laudant Angeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac Séraphim: qui non cessant
clamáre quotídie, una voce dicéntes:
Communio: Ps. xxxiii: 9.
Gustáte et vidéte, quóniam suávis est
Dóminus: beátus vir, qui sperat in eo.
Postcommunio:
Sit nobis, Dómine, reparátio mentis et córporis cæléste
mystérium: ut, cujus exséquimur cultum, sentiámus efféctum. Per Dóminum.
VIII Domingo después de Pentecostés
HOMILIA
Homilía de San
Jerónimo, Presbítero.
Epistola 151
Si vemos al administrador de las riquezas de iniquidad
alabado por su señor, por haber sabido agenciarse una justa recompensa mediante
un proceder ilícito; y si el mismo amo perjudicado alaba la previsión de tal
administrador, por cuanto, aunque procedió fraudulentamente con el, fue
prudente para consigo mismo, ¿cuánto mas el divino Salvador, que no puede
experimentar perdida alguna y se inclina siempre a la clemencia, alabara a sus
discípulos, cuando los vea tratar con misericordia a los que van a creer en él?
Después de la parábola, saco esta consecuencia: “Así os digo
yo a vosotros: Granjeaos amigos con las riquezas de iniquidad”. En lengua
siriaca, no en hebreo, se llama “mammona” a las riquezas, debido a los medios injustos
que se emplean para atesorarlas. Si pues, el fruto de iniquidad bien
administrado puede redundar en provecho de la justicia, cuanto mas la palabra
de Dios, en la cual nada hay inicuo, y que fue confiada a los Apóstoles, llevara
al cielo a sus fieles dispensadores?
Por lo cual, leemos a continuación: “Quien es fiel en lo poco”
, es decir, en las cosas materiales, “ también lo es en lo mucho”, o sea, en
las espirituales, El que es inicuo en lo poco, no haciendo participantes a sus
hermanos de lo que Dios creo para todos, no lo será menos en el reparto del
caudal espiritual, y en la distribución de la doctrina del Señor atenderá mas
bien a sus preferencias personales que a la necesidad. Por eso dice aquí el
Señor: Si no sabéis administrar prudentemente los bienes materiales y
perecederos, .quien os confiara las verdaderas, las eternas riquezas de la
doctrina de Dios?