V Domingo después de Epifanía

TEXTOS DE LA MISA EN ESPAÑOL

Introito. Salm. 96.7-8.1-

Adorad a Dios sus ángeles todos; oyólo y alborozóse Sión, y regocijáronse las hijas de Judá.  V/.- Reina el Señor, rego­cíjese la tierra; alégrense todas las islas. Gloria al Padre,

Colecta.-

Te rogamos, Señor, guardes a tu familia con una con­tinua piedad, para que sea siempre por ti defendida, pues se apoya en la sola esperanza de la gracia celestial. Por nuestro Señor.

Epístola. Col. 3.12-17.- 

Hermanos: Como escogidos que sois de Dios, santos y amados, revestíos de entrañas de misericordia, de benignidad, humildad, modestia, paciencia: sufríos unos a otros y perdonaos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor os ha perdonado, así también hacedlo vosotros. Mas, sobre todo esto, tened caridad, que es el vínculo de perfec­ta perfección. Y triunfe vuestros corazones la paz de Cristo, a la que fuisteis llamados para formar un solo cuerpo. Sed agradecidos. La palabra de Cristo, more en vosotros abundantemente con toda sabiduría; enseñaos y amonestaos unos a otros, con salmos, himnos y cánticos espirituales, y cantad de corazón a Dios dándole gracias. Cualquier cosa que hagáis, sea de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando gracias a Dios Padre por medio de Jesucristo Señor nuestro.

Gradual. Salm. 101.16-17.-

Los pueblos venerarán tu nombre, Señor, y todos los reyes de la tierra tu gloria. Porque el Señor reedificará Sión y en ella será visto en su majestad. 

Aleluya.

Salm 96.1.- Aleluya, aleluya, V/. Reina el Señor; regocíjese la tierra, alégrense todas las islas. Aleluya.

Evangelio. Mat. 13.24-30.- 

En aquel tiempo: Dijo Jesús a las turbas esta parábola: Es semejante el reino de los cielos a un hombre que sembró buena simiente en su campo. Y mientras dormían los hombres, vino cierto enemigo suyo y sembró cizaña en medio del trigo Y llegándose los criados del padre, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? Pues ¿Cómo tiene cizaña? Contestóles: Algún enemigo mío ha hecho esto. Replicaron los criados. Replicaron los criados: ¿Quieres que vayamos a recogerla? No, les respondió, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo, Dejad crecer uno y otra hasta la siega; que al tiempo de siega diré a los segadores: Coged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; mas el trigo guardadlo en mi granero.

Ofertorio. Salm. 117.16-17.- 

La diestra  del  Señor  ha obrado proezas, la diestra del Señor me ha ensalzado; no moriré, sino viviré, y pregonaré las obras del Señor.

Secreta.-

Te ofrecemos, Señor, hostias de propiciación, para que perdones misericordioso nuestras culpas, y dirijas tú mismo   nuestros   vacilantes corazones. Por nuestro Señor.

Prefacio de la Santísima Trinidad.-

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Señor, no en ­la individualidad de una persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos tam­bién de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distin­ción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la pro­piedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a  una voz. Santo…

Comunión. Luc.4.22.- 

Maravillávanse todos de las palabras que salían de la  boca  de Dios.

Poscomunión.-

Te rogamos, ¡oh Dios omni­potente!, nos concedas la gracia de conseguir el efecto de aquel don saludable, cuya prenda hemos recibido por estos misterios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

TEXTOS DE LA MISA EN LATIN

Dóminica V Post Epiphaniam

II Classis

Introitus: Ps. xcvi: 7-8

Adoráte Deum omnes Angeli ejus: audívit, et lætáta est Sion: et exsultavérunt fíliæ Judæ. [Ps. ibid., 1]. Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Glória Patri. Adoráte Deum.

Oratio:

Famíliam tuam, quǽsumus, Dómine, contínua pietáte custódi: ut quæ in sola spe grátiæ cæléstis innítitur, tua semper protectióne muniátur. Per Dóminum.

Ad Colossenses iii: 12-17

    Léctio Epistolæ beáti Pauli Apóstoli ad Colossenses:


Fratres: Indúite vos ergo sicut elécti Dei sancti et dilécti víscera misericórdiæ, benignitátem, humilitátem, modéstiam, patiéntiam: subportántes ínvicem, et donántes vobismetípsis si quis advérsus áliquem habet queréllam: sicut et Dóminus donávit vobis, ita et vos. Super ómnia autem hæc, caritátem habéte, quod est vínculum perfectiónis: et pax Christi exúltet in córdibus vestris, in qua et vocati estis in uno córpore: et grati estóte. Verbum Christi hábitet in vobis abundánter, in omni sapiéntia, docéntes, et commonéntes vosmetípsos psalmis, hymnis, et cánticis spiritálibus, in grátia cantántes in córdibus vestris Deo. Omne quodcúmque fácitis in verbo aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Jesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per Jesum Christum Dóminum nostrum.

Graduale Ps. ci: 16-17

Timébunt gentes nomen tuum, Dómine, et omnes reges terræ glóriam tuam. V. Quóniam ædificávit Dóminus Sion, et vidébitur in majestáte sua.
Allelúja, allelúja. [Ps. xcvi: 1] Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Allelúja.

Matthew xiii: 24-30 

    †     Sequéntia sancti Evangélii secúundum Matthæum.


In illo tempore: Dixit Jesus turbis parábolam hanc: Símile factum est regnum cælórum hómini, qui seminávit bonum semen in agro suo. Cum autem dormírent hómines, venit inimícus eius, et superseminávit zizánia in médio trítici, et ábiit. Cum autem crevísset herba, et fructum fecísset, tunc apparuérunt et zizánia. Accedéntes autem servi patris familias, dixérunt ei: » Dómine nonne bonum semen seminásti in agro tuo? Unde ergo habet zizánia?» Et ait illis: » Inimícus homo hoc fecit.» Servi autem dixérunt ei: «Vis, imus, et collígimus ea?» Et ait «Non: ne forte colligéntes zizánia, eradicétis simul cum eis et tríticum. Sínite útraque créscere usque ad messem, et in témpore messis dicam messóribus: ‘Collígite primum zizánia, et alligáte ea fascículos ad comburéndum, tríticum autem congregáte in hórreum meum.'»

Offertorium: Ps. cxvii: 16 et 17.

Déxtera Dómini fecit virtútem, déxtera Dómini exaltávit me: non móriar, se vivam, et narrábo ópera Dómini.

Secreta:

Hóstias tibi, Dómine, placatiónis offérimus: ut et delicta nostra miserátus absólvas, et nutántia corda tu dírigas. Per Dóminum.

Communio: Luc. iv: 22

Mirabántur omnes de his, quæ procedébant de ore Dei.

Postommunio: 

Quǽsumus, omnípotens Deus: ut illius salutáris capiámus efféctum, cujus per hæc mystéria pignus accépimus. Per Dóminum.

Sagrada Hostia

Cosas liturgicas.—

Además de los ornamentos hay otras muchas cosas que pertenecen a la liturgia, de muchas maneras. Y primeramente las materias de los Sacramentos y después otras muchas cosas que se bendicen o usan en el culto. Así podemos señalar, por ejemplo: la hostia, el vino, el agua, el aceite, el crisma, la cera, el fuego, el incienso, la luz, la ceniza, los ramos, las campanas. Hablemos primeramente de la hostia y del vino de la consagración.

Hostias.—

Hostia dignifica víctima. Y no hay duda de que el pan consagrado es victima divina propiciatoria por nuestros pecados, puesta en el altar. Pero se llama hostia no solo al pan consagrado, sino aun al mismo pan destinado a la consagración antes de ser consagrado. Conviene, pues, saber como se han de hacer estas hostias. Su materia y su forma.

Materia de las hostias.—

La materia necesaria para la validez de la consagración es todo pan de trigo, todo lo que en el uso común se suele llamar pan. Esta mandado y para no pecar es necesario que sea pan reciente, lo bastantemente reciente para que no haya peligro ninguno de corrupción. Debe ser ácimo o sin levadura para los latinos y para los griegos fermentado y de solo trigo. Pero para que valga la consagración sirve todo pan, aunque este, por ejemplo, algo mezclado con alguna otra materia, pero tan poca que no deje de ser pan de trigo. Así que no vale el pan de cebada, ni de maíz, arroz, avena, habas, etc. Ni tampoco valen masa de trigo crudas o fritas o de otro modo adobadas. Sobre si vale el pan de centeno, de flor de harina, de salvado, etc., debe atenderse a lo que dice el uso común de la gente, y si según este uso es pan verdadero, se puede creer que es valida la consagración. Pero debe procurarse que el pan sea de trigo puro y verdadero y sin mezcla ninguna de centeno ni otra sustancia. Hay algunos granos que son parecidos al trigo y de los cuales dudan si son verdadero trigo o no. Esos granos a lo menos hacen dudoso el Sacramento y, por lo tanto, esta prohibido servirse de ellos.

Por que se usa pan ácimo.—

La razón de usarse pan ácimo es porque los judíos en Pascua ijo usaban sino panes ácimos. Y como Jesús consagro en Pascua, se cree que consagro en pan ácimo. Y para imitación suya esto esta mandado. Pero no se crea que sea eso necesario para la validez y, en efecto, los orientales, muchos al menos, consagran en pan fermentado. Cuando los israelitas salieron de Egipto, como no tuvieron tiempo de preparar panes fermentados o con levadura, los prepararon arrebatadamente sin ella y ácimos, que esto significa esta palabra, y en memoria de aquel hecho, cuando celebraban la Pascua, así como comían de pie el cordero y asado, y con los báculos ya en la mano, así también comían panes sin levadura.

Como han de ser las hostias.—

Manda la Iglesia que sean redondas y aplastadas y conviene que se hagan con mucha delicadeza y finura y cuidado. Al principio de la Iglesia se debieron de usar panes como lor, que se daban a comer en otros sitios en las mesas comunes. Pero pronto, por reverencia al Santísimo Sacramento, los fieles comenzaron a preparar aparte los panes destinados a la consagración. Paladio antiguo refiere haber visto de sus propios ojos a Candida, esposa de Trajano, general en jefe de Valerio, trabajar toda la noche en moler y amasar con sus propias manos el pan de la oblación. San Pacomio mandaba a sus monjes guardar silencio y meditar cuando preparaban las hostias. Fortunato refiere de la reina Radegunda que ella con sus manos confeccionaba las hostias para la iglesia de su monasterio y para otras iglesias. Teodulfo, obispo de Orleans, en el siglo IX ordeno a sus sacerdotes confeccionar dios sus hostias o hacerlas confeccionar a jóvenes clérigos en su presencia. Y son muchos los ejemplos parecidos que pudiéramos citar. Y con mucha frecuencia en los monasterios se guardaban muchas prescripciones por los monjes destinados a confeccionar las hostias. Ora se mandaba estar en ayunas, ora recitar salmos, ora revestirse de albas, ora otras prescripciones igualmente reverentes. Hasta que paso el cargo de confeccionarlas a los seglares. Hoy mismo, sin embargo, son muchas las Comunidades que se dedican a esta labor delicada con mucha devoción y esmero sirviendo estas hostias a diversas iglesias y parroquias.

Como se hacen.—

Se hacen formando una masa bastante liquida con harina buena y agua y luego, entre dos planchas de hierro calientes, se encierra la masa conveniente, para que con el calor quede ya hecho el pan. Suelen tener estos hierros algunas, figuras artísticas, en las cuales se pone Ja figura de Jesús crucificado, o la cruz, o algún agnus Dei o las letras alfa y omega. Lo mejor es guardar la costumbre de poner una cruz o un crucificado. Hoy hay buenos hierros para hacer las hostias, aun sin fuego, con electricidad. Toda limpieza es poca cuando se trata de preparar las hostias que han de convertirse en el cuerpo de Cristo. Y los fieles que a ello se dedican, ya que no lo hagan con tanto fervor y piedad como los monjes, deben hacerlo con religiosidad, con cuidado y, sobre todo, con fidelidad a las prescripciones de la Iglesia. Y los sacerdotes deben velar porque se cumpla bien todo lo mandado.

Dimensiones de las hostias.—

Desde los tiempos antiguos han debido de ser redondos los panes que se consagraban. Pero eran de diversos tamaños y gorduras. Y tardo bastante tiempo en introducirse la igualdad de dimensiones. En los comienzos parece se usaba un pan que se rompía para todos, de donde el nombre de fradio panis, o “fracción del pan,” para la Misa. Pero ya desde el siglo VI en algunas partes se debieron de usar hostias como las de hoy, en varios sitios. Y aun hostias pequeñas separadas de las mayores para la comunión de los fieles. Todavía en el siglo XVI algún misal prescribe al celebrante que rompa la hostia en tres partes: la primera para echarla en el cáliz, la segunda para el sacerdote y los ministros y la tercera para el viático. Y los cartujos reservan una hostia grande para romper de ella un fragmento para la comunión de los moribundos. Hoy en Roma dan a las hostias grandes nueve centímetros de diámetro y a las pequeñas cuatro. No hay nada prescrito, pero no conviene que estas ultimas sean demasiados pequeñas, como lo son en muchas partes, ni demasiado delgadas.

Figuras en las hostias.—

Antiguamente parece que ponían en todos los panes comunes una X, que si no significaba nada para los mundanos, los cristianos aceptaron con gusto en las hostias, porque, por una parte, era el comienzo del nombre de “Christus”, Xristos, y porque servia, además, para partir la hostia en cuatro partes. De estos panes crucíferos hay varias pinturas en las catacumbas. Luego se puso también el alfa y omega. Mas tarde prevaleció la cruz. De ella fue natural el transito al crucificado, después del siglo XV. Y esto es lo que conviene observar, aun cuando no estén prohibidas otras impresiones, como anagramas del nombre de Jesús.

Hostias recientes.—

Es uso general de la Iglesia renovar las especies cada semana o a lo mas cada quince días. Y debe antes procurarse que las hostias sean frescas para evitar todo peligro de corrupción. Dicen que el pan ácimo esta muy expuesto a corrupción. Depende mucho de los sitios en que este. Nosotros hemos retenido sin consagrar algunas hostias mucho tiempo sin corromperse. Pero no debe fiarse de ello. Pues a veces se corromperán mucho más pronto. Y de todos modos esto esta mandado y con mucha razón.

Puntos de catecismo, Vilariño, S. J.