
El día 8 de diciembre de 1854 el Papa Pio IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción. Durante todos estos días de la octava de la Inmaculada meditemos esta preciosa Bula.
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El día 8 de diciembre de 1854 el Papa Pio IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción. Durante todos estos días de la octava de la Inmaculada meditemos esta preciosa Bula.
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LLENA DE GRACIA
Nazaret era un pueblo insignificante de Galilea, perteneciente a la tribu de Zabulón y situado en las últimas vertientes de las montañas que descienden del Líbano.
Grupo de casas sin estilo, es Nazaret un pueblo de aspecto rústico y pobre. Sus viviendas, adosadas a la montaña constan de dos partes: una, en forma de gruta, excavada o natura, y otra, exterior, formada de piedras y troncos de árboles. La casa de la Virgen se encontraba al sur, y no debía ser diferente de las otras. La parte exterior fue, según la tradición, trasladada a Loreto. En Nazaret, en la gruta que formaba la parte interior, hay actualmente dos columnas, la una llamada del ángel y la otra llamada de la Virgen, las cuales señalaban el lugar que respectivamente ocupaban en la escena de la Anunciación.
María, según la tradición, había sido llevada al Templo a los tres años, y allí había vivido, en el departamento destinado a las que estaban consagradas al servicio del Santuario. A los catorce años, muertos ya sus padres Joaquín y Ana, salió del Templo, y por consejo de los sacerdotes de Jerusalén, se desposó con José, varón justo, de la regia estirpe de David, destinado por Dios a ser su esposo, su guardián y protector, paa vivir con él casta y santamente.
Los judíos consideraban el celibato como un oprobio y equivalía a una renuncia implícita a la excelsa dignidad, que había de tener una de las hijas de Sión, de ser madre del Mesías. Por este motivo, fue dada por esposa al virtuoso José.
Mientras prometían a María con José, tenía Zacarías la visión de arcángel Gabriel, el cual le anunciaba que tendría un hijo y le ordenaba que le pusiese el nombre de Juan. Este había de ser el precursor de Jesus, el grande, delante del Señor, y lleno del Espíritu Santo, desde el seno de su madre.
Pasados seis meses desde esta visión de Zacarías y de la concepción de Juan en el vientre de Isabel, tuvo lugar otra visión de más trascendental alcance: el mismo arcángel Gabriel anunciaba a María, en su morada de Nazaret, la concepción más maravillosa; la del Hijo de Dios en su seno virginal. Más Dios “que siempre respeta la libertad humana, a pesar de emplearla para sus designios, quiso, escribe Dehant, que María cooperase a esta gran obra de la Encarnación y que la salvación de los hombres estuviese ligada a este consentimiento, de suerte que María, como otra Eva, decidiese la suerte del linaje humano”.
María se encontraba en oración. ¿Qué pediría a Dios? Sin duda, repetía, con los profetas de Israel, que las nubes lloviesen el Justo, que la tierra se abrieses y germinase el Salvador.
“Ave” Dios te salve, le dijo el ángel. Esta palabra latina responde a la fórmula de salutación de los griegos: “Jaire” alégrate, la cual, a su vez, era interpretación fiel del saludo empleado por los hebreos: La paz sea contigo. Salutación inefable, dada por el ángel, de parte de Dios. Porque la paz del alma, del espíritu, sólo es verdadera cuando es Dios quien nos la da.
La maravilla va en aumento y el ángel comienza a enumerar los títulos de grandeza: Llena de gracia. El señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres.
María era ya entonces toda graciosa a los ojos del Señor; estaba llena de gracia, no de una gracia simplemente actual, sino habitual, esto es ratificante; y no sólo de una gracia especial, para el cumplimiento de una misión extraordinaria, sino de todas las gracias, en su plenitud. Mas esta plenitud no le impedirá aumentarla constantemente, mediante los actos de las más heroicas virtudes. El aroma de éstas, purísimo como el incienso, se elevará cada día más hacia el cielo, hasta el día de su gloriosa Asunción.
El Señor es contigo. El señor está con ella, porque habita en su corazón. Él es quien inspira todos sus buenos pensamientos y promueve todos sus afectos. La Santísima Trinidad deposita en ella los mejores tesoros de naturaleza y gracia, para que pueda el Padre adoptarla por hija, el Hijo tomarla por madre y el Espíritu Santo escogerla por esposa. Ella será templo y sagrario de la Santísima Trinidad.
Bendita tú eres entre todas las mujeres. A Raquel le fue dada hermosura; a Rebeca, la gentileza; a Judit, el valor; a Ester, el valimiento; a Abigail, la prudencia. Pero a María se le dan todas las gracias, y ésta llena de bendiciones, porque, concebida sin mácula de pecado, es escogida madre de Aquel en quien son bendecidas todas las generaciones de la tierra.
LA EXCELSITUD DE MARÍA
La plenitud de la gracia, dada a conocer por el ángel, nos dice que entre las puras creaturas, no puede haber santidad superior a la de María. Después de Dios, del Verbo encarnado, no existe santidad comparable con la de María.
Aunque la Inmaculada Concepción de María no fue dogma de fe hasta la proclamación, como tal hecha por Pío IX, esto no quiere decir que no fueses una creencia tan antigua como el cristianismo. Por encima de las discusiones de escuela, siempre persistió, entre los cristianos, la convicción de que María, por haber sido escogida por Madre del Verbo, había sido concebida sin pecado original.
La historia del humano linaje está comprendida entre dos abismos: el de la caída original y el de la Redención. Todos pecamos en Adán y todos hemos sido redimidos por Jesucristo. Una sola excepción ha habido, en la transmisión de la culpa original; una sola creatura ha sido concebida sin esta culpa. Esta creatura excepcional, única en la historia de la humanidad, es la Virgen Purísima, destinada a ser madre del Redentor.
Las prerrogativas de María tiene por fundamento la divina maternidad, y la corona más gloriosa de estas prerrogativas es su Concepción Inmaculada.
Del libro del Padre Ginebra, El Evangelio de los Domingos y Fiestas, Ed. Balmes, páginas 272 y siguientes.

TEXTO DE LA MISA EN ESPAÑOL
Introito.- Isaías 61,10; Salmo 29,2-
Mucho me gozaré en el Señor, y se regocijará mi alma en mi Dios, porque me ha revestido con vestidura de salud y me ha cubierto con manto de justicia, como esposa con sus joyeles. Salmo. Te ensalzaré, Señor, porque me has amparado, y no has permitido triunfen mis enemigos sobre mí. V. Gloria al Padre.
Colecta.-
Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen, has preparado digna morada a tu hijo; te suplicamos que, así como por la muerte prevista de este tu hijo la has preservado de toda mancha, nos concedas también, por la intercesión de María, llegar puros hasta ti. Por el mismo Señor nuestro.
(Se hace conmemoración del Adviento)
Epístola. Proverbios 8. 22 -35-
El Señor me ha creado, primicias de sus caminos, que antes de todas sus obras. Desde la eternidad fui constituida, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra. Aún no existían los océanos, y yo estaba ya concebida; aún no había brotado las fuentes, no estaban asentados los montes, antes de los collados, había yo nacido; aún no había hecho la tierra, ni los campos, ni la materia del polvo de la tierra. Cuando él preparaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, cuando sujetó las nubes en lo alto, y afianzó las fuentes del abismo, cuando fijó sus límites al mar para que las aguas no traspasaran sus orillas; cuando trazó los cimientos de la tierra, junto a él me hallaba yo artífice, y era cada día sus delicias jugueteando en su globo terrestre y deleitándose en los hijos de los hombres. Ahora, pues, hijos, oídme: Dichosos los que siguen mis caminos. Oíd mis instrucciones, y sed cuerdos, y no las desechéis. Dichoso el hombre que me oye y vela diariamente a mis puertas, guardando sus postigos. Quien me halla, ha hallado la vida, y alcanza el favor del Señor.
Gradual. Judit, 13,23; 15,10.
Bendita tú, Virgen María, ante el Dios Altísimo, sobre todas las mujeres de la tierra. V. Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú la honra de nuestro pueblo.
Aleluya, aleluya. Cantar de los Cantares 4, 7. V.- Toda hermosa eres, María, y no hay en ti mancha original. Aleluya.
Evangelio. Lucas 1, 26-28
En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
CREDO.
Ofertorio. Lucas 1, 28.-
Dios te salve, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tú entre todas las mujeres, aleluya.
Secreta.-
Recibe, Señor, la hostia de salvación que te ofrecemos en la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, y haz que, así como la proclamamos limpia de toda mancha, por haberla tú prevenido con tu gracia, así, su intercesión nos libre de toda culpa. Por nuestro Señor Jesucristo.
(Se hace conmemoración del Adviento)
Prefacio de la Santísima Virgen.-
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno: Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada siempre Virgen María: porque ella concibió a tu Único hijo, por obra del Espíritu Santo, y sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo nuestro Señor. Por El los Ángeles y los Arcángeles, y todos los coros celestiales celebran tu gloria unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo.
Comunión.
Se ha proclamado tu gloria María, porque grandes cosas ha hecho en ti el poderoso.
Poscomunión.-
Los sacramentos que hemos recibido, Señor Dios nuestro, reparen en nosotros las heridas de aquella culpa de la que por favor singular preservaste a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. Por nuestro Señor Jesucristo.
(Se hace conmemoración del Adviento)
TEXTOS DE LA MISA EN LATÍN
In Conceptióne Immaculáta Beatæ Maríæ Vírginis
I Classis
Introitus: Isai: lxi: 10
Gaudens gaudébo in Dómino, et exsultábit ánima mea in Deo meo: quia índuit me vestiméntis salútis: et induménto justítiæ circúmdedit me, quasi sponsam ornátam monílibus suis. [Ps. xxix: 2]. Exaltábo te, Dómine, quóniam suscepísti me: nec delectásti inimícos meos super me. Glória Patri. Gaudens gaudébo.
Collect:
Deus, qui per immaculátam Vírginis Conceptiónem dignum Fílio tuo habitáculum præparásti: quǽsumus; ut, qui ex morte ejúsdem Fílii tui prævísa, eam ab omni labe preservásti, nos quoque mundos ejus intercessióne ad te perveníre concédas. Per Dóminum.
2. fit Commeratio Feriæ
Prov. viii: 22-35
Léctio libri Sapiéntiæ.
Dóminus possédit me in
inítio viárum suárum, ántequam quidquam fáceret a princípio. Ab ætérno ordináta
sum, et ex antíquis, ántequam terra fíeret. Nondum erant abyssi, et ego jam
concépta eram: necdum fontes aquárum erúperant: necdum montes gravi mole constíterant:
ante colles ego parturiébar: adhuc terram non fécerat, et flúmina, et cárdines
orbis terræ. Quando præparábat cælos, áderam: quando certa lege et gyro
vallábat abyssos: quando áethera firmábat sursum et librábat fontes aquárum:
quando circúmdabat mari términum suum, et legem ponébat aquis, ne transírent
fines suos: quando appendébat fundaménta terræ. Cum eo eram cuncta compónens:
et delectábar per síngulos dies, ludens coram eo omni témpore: ludens in orbe
terrárum: et delíciæ meæ esse cum fíliis hóminum. Nunc ergo, fílii, audíte me:
Beáti, qui custódiunt vias meas. Audíte disciplínam, et estóte sapiéntes, et
nolíte abjícere eam. Beátus homo, qui audit me, et qui vígilat ad fores meas
quotídie, et obsérvat ad postes óstii mei. Qui me invénerit, invéniet vitam, et
háuriet salútem a Dómino.
Graduale Judith xiii: 23
Benedícta es tu, Virgo María, a Dómino Deo excélso, præ
ómnibus muliéribus super terram. [ibid.:
xv:10]. Tu glória Jerúsalem, tu lætítia Israël, tu honorificéntia pópuli
nostri.
Allelúja, allelúja. [Cant. iv: 7]..Tota pulchra es María: et
macula originális non est in te. Allelúja.
Post Septuagesima: Tractus Ps. lxxxvi: 1-2
Fundaménta ejus in móntibus sanctis: díligit Dóminus portas Sion super ómnia tabernácula Jacob. [Ibid.: 3] Gloriósa dicta sunt de te, cívitas Dei. [Ibid.: 5] Homo natus est in ea, et ipse fundávit eam Altíssimus.
Tempore autem Paschali:
Allelúja, allelúja. Tu glória Jerúsalem, tu lætítia Israël, tu honorificéntia pópuli nostri. Allelúja. [Cant. iv: 7]..Tota pulchra es María: et macula originális non est in te. Allelúja.
Luc. i: 26-38
+ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
In illo témpore: missus est
angelus Gábriel a Deo in civitátem Galilǽæ, cui nomen Názareth, ad virginem
desponsátam viro cui nomen erat Joseph, de domo David, et nomen Vírginis María.
Et ingréssus Angelus ad eam, dixit: «Ave, grátia plena: Dóminus tecum:
benedícta tu in muliéribus.»
Credo.
Offertorium: Luc. i: 28
Ave María, grátia plena: Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, allelúia.
Secreta:
Salutárem hóstiam, quam in solemnitáte immaculátæ Conceptiónis beátæ Vírginis Maríæ tibi, Dómine, offférimus, súscipe et præsta: ut, sicut illam tua grátia præveniénte ab omni labe immúnem profitémur; ita ejus intercessióne a culpis ómnibus liberémur. Per Dóminum.
2. fit Commeratio Feriæ
Communio: Ps. l: 21
Gloriósa dicta sunt de te María: quia fecit tibi magna qui potens est.
Postcommunio:
Sacraménta, quæ súmpsimus, Dómine Deus noster, illíus in nobis culpæ vúlnera réparent; a qua immaculátum beátæ Maríæ Conceptiónem singuláriter præservásti:. Per Dominum.
2. fit Commeratio Feriæ