
En esta Bula, publicada en 1520, el Papa León X denuncia todos los errores de Lutero y de su doctrina.
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En esta Bula, publicada en 1520, el Papa León X denuncia todos los errores de Lutero y de su doctrina.
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PURIFICACIÓN DE MARIA Y OFRECIMIENTO DE JESÚS.
Entre los judíos, al nacer un niño, sus padres pasados cuarenta días, lo presentaban en el Templo, con lo que cumplían dos prescripciones de la Ley Mosaica: una referente a la purificación de la madre, y otra a la presentación del hijo.
Transcurridos los días de purgación, las madres se libraban de la impureza legal, con la cual estaban manchadas, ofreciendo en el Templo un cordero de un año, en holocausto, y una tórtola, o bien dos tórtolas o dos palomas, en el caso de mucha pobreza. Esta ofrenda del indigente fue la que, por la ceremonia de la purificación, ofreció María, la más pura de las vírgenes, la reina de cielos y tierra, la madre de Jesús.
Durante las horas del sacrificio, los atrios del Templo rebosaban de piadosos judíos, que subían al Santuario, para hacer las oblaciones y rezar las preces llamadas de la redención. Nadie se enteró del dulcísimo misterio, que, en aquel lugar, se iba realizando. Por otra parte, nada exterior podía llamar la atención. Una mujer joven, nazarena, y su esposo, pobre como ella, acababan de cumplir una prescripción ordinaria de la Ley. Su aspecto bondadoso sólo denotaba una dulce paz y una exquisita tranquilidad de espíritu, que en nada era alterada por su pobreza e indigencia. Comenzaban a confundirse entre la multitud, cuando he aquí que un anciano llamado Simeón, venerable por sus años y por su piedad, se dio cuenta de la presencia de aquel Niño, e, iluminado por el Espíritu Santo, reconoció en él al Mesías Redentor. Su corazón saltó de gozo y su mirada se llenó de alegría. Con gran respeto y emoción se acercó a la madre, miró al Hijo, con ternura inefable, y, tomando al divino Niño en sus brazos, lo apretó, gozoso, contra su pecho. Y, como que en Oriente toda expresión de gozo es un canto de sus labios brotó el hermosísimo Nunc dimittis, tan sublime, que, por su elevación y gracia inimitable, lo recuerdan los sacerdotes, todos los días, en el rezo del oficio divino. Ahora, Señor, deja a tu siervo en paz, según tu palabra; porque mis ojos han visto tu Salud; han visto a Aquel que era el único por quien yo vivía en este mundo, sin que me haya sorprendido la muerte antes de poder ver en mis brazos a este divino Infante, que es Luz para iluminar a los gentiles y Gloria de Israel, tu pueblo. Y, en la efusión de su amor, acariciaba al divino Infante y bendecía al Altísimo.
José y María escuchaban extasiados el cántico improvisado de aquel anciano venerable. ¡Es tan natural a los espíritus sencillos, a los corazones de niño el respeto que inspira la vejez! Pero, de repente, la faz de aquel viejecito, a quien Dios reveló el porvenir, se inundó de tristeza. Miró compasivo a María, y, con acento dolorido, dejó oír estas palabras: He aquí que éste está constituido para la ruina y resurrección de muchos en Israel, y para señal que excitará contradicción. No porque Jesús haya venido al mundo para la ruina espiritual de hombre alguno, sino por su venida, la fundación de su reino, precicación de su Evangelio, serán motivos de confusión y de ruina para aquellos que, pérfidos o malvados, cierren voluntariamente sus ojos a la verdad. Será un signo de contradicción hasta tal punto que, todavía niño, será perseguido de muerte. Después, sus enemigos no cesarán de combatirlo, hasta hacerle morir en cruz. Esta señal de contradicción cada vez más atacada, triunfará cada vez más esplendorosamente.
María escuchó está revelación con resignación heroica. Y resolvió cooperar, con todas sus fuerzas, a la obra portentosa de la Redención, aunque para ello hubiese de ser mártir con Jesús; aunque su corazón, desde aquel momento, no hubiese de ser otra cosa que un eco fiel de los sufrimientos de su hijo.
MARIA MADRE EJEMPLAR Y GENEROSIDAD DE JESÚS.
María, modelo de madres cristianas lleva a su hijo al Templo e implora sobre Él la bendición del Altísimo. Al consagrar su hijo a Dios, atrae sobre Él todas las bendiciones del cielo y cumple un deber sagrado de gratitud. Es un magnífico modelo de lo que deberían hacer las madres cristianas, al tratarse de la educación de sus hijos: ofrecerlos al Señor y pedir gracia para saber cumplir las obligaciones de madre.
Jesús se ofrece generosamente al Padre celestial como víctima propiciatoria por nuestros pecados. Cinco siclos de plata son el precio del rescate de Jesús, mientras su sangre preciosa será precio estipulado para el hombre, el valor de su rescate. Él es quien, con el precio inestimable de su sangre, ha querido redimir a la naturaleza humana y devolverle su nobleza y primitiva dignidad. Agradezcámosle de todo corazón tan gran merced, pues, cuanto mayor es la gracia que despreciamos, más terrible será el castigo de que nos hacemos merecedores. Agradezcámosle, sobre todo, la gracia que nos ha hecho, mayor todavía que la del santo viejo Simeón, de poderle recibir diariamente en nuestros corazones.
P. Ginebra, El Evangelio de los domingos y fiestas, Ed. Balmes, página 27 y ss

TEXTOS DE LA MISA EN ESPAÑOL
Introito. Sab. 18.14-15; 92.1.-
Cuando un profundo silencio envolvía todos los seres, y la noche alcanzaba en su curso la mitad de su camino, tu omnipotente palabra, Señor, vino del cielo, desde el real trono. Salmo– Reina el Señor, vestido de majestad; vistióse el Señor de fortaleza, y se ciñó de poder. V/. Gloria al Padre, y al Hijo.
Colecta.-
Omnipotente y sempiterno Dios, dirige nuestras acciones según tu beneplácito, para que, en el nombre de tu amado Hijo, merezcamos abundar en buenas obras. El cual vive y reina.
Epístola. Gál.4.1-7.-
Hermanos: Mientras el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque sea señor de todo, pues está bajo la potestad de tutores y curadores hasta el tiempo determinado por su padre. Así también, nosotros, cuando éramos niños, estábamos sometidos a los elementos del mundo. Mas, al venir la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer y sujeto a la Ley, para liberar a los sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos. Y, por cuanto sois hijos, ha enviado Dios a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba!, esto es: jPadre! y así, ya no es siervo, sino hijo. Y, siendo hijo, es también heredero de Dios.
Gradual. Salm. 44..3.2.-
Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia está derramada en tus labios. V/. Bullendo está en mi corazón un bello canto, que al rey voy a cantar. Sea mi lengua como el cálamo de veloz escriba.
Aleluya. Salm. 92.1.- Aleluya, aleluya. V/. Reina el Señor, vestido de majestad; vistió se el Señor de fortaleza y se ciñó de poder. Aleluya.
Evangelio. Luc.2.33-40.-
En aquel tiempo: José y María, madre de Jesús, estaban maravillados de lo que se decía de él. Y los bendijo Simeón y dijo a María, su madre: Sábete que éste está puesto para ruina y para resurrección de muchos en Israel, y será signo de contradicción, y una espada traspasará tu alma, para que queden patentes los pensamientos de muchos corazones. Había allí una profetisa, llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser; ésta era ya muy anciana, y había vivido siete años con su marido desde su virginidad. Y esta viuda, que tenía ochenta y cuatro años, no se apartaba del templo, sirviendo en él día y noche con ayunos y oraciones. Ésta, pues, como viniese a la misma hora, alababa al Señor y hablaba del Niño a cuantos esperaban la redención de Israel. Y cumplidas todas las cosas conforme a la Ley del Señor, volviéronse a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el Niño crecía y se robustecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba en él.
CREDO.
Ofertorio. Salm.92.1-2.-
Dios asentó el mundo y no vacilará. Tu silla, ioh Dios!, está preparada desde, la eternidad; desde todos los siglos existes tú.
Secreta.-
Te rogamos, ¡oh Dios omnipotente!, nos concedas que el don ofrecido a la vista de tu majestad nos alcance la gracia de una piadosa devoción y nos dé la posesión de una dichosa eternidad. Por nuestro Señor.
Prefacio de Navidad.-
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, pues por el misterio del Verbo ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria, para que, conociendo a Dios bajo una forma visible, seamos atraídos por él al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar.
Comunión. Mat.2.20.-
Toma el Niño y su madre y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que buscaban la muerte del Niño.
Poscomunión. –
¡Oh Señor!, haz que, por la virtud de este misterio, nos purifiquemos de nuestros vicios, y se cumplan nuestros justos deseos. Por nuestro Señor.
TEXTOS DE LA MISA EN LATIN
Dominica infra Octavam Nativitatis
II Classis
Introitus: Sap. xviii: 14-15
Dum médium siléntium tenérent ómnia, et nos in suo cursu médium iter habéret, omnípotens sermo tuus, Dómine, de cælis a regálibus sédibus venit. [Ps. xcii, 1]. Dóminus regnávit, decórem indútus est: indútus est Dóminus fortitúdinem, et præcínxit se. Glória Patri. Dum médium.
Oratio:
Omnípotens, sempitérne Deus, dirige actus nostros in beneplacito tuo: ut in nómine dilécti Fílii tui mereámur bonis opéribus abundáre: Qui tecum.
1 ad Galatas iv: 1-7
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Galatas.
Fratres: Quanto témpore
heres párvulus est, nihil differt a servo, cum sit dóminus ómnium: sed sub
tutóribus est et actóribus usque ad præfinítum tempus a patre: ita et nos cum
essémus párvuli, sub eleméntis mundi erámus serviéntes. At ubi venit plenitúdo
témporis, misit Deus Fílium suum, factum ex mulíere, factum sub lege, ut eos,
qui sub lege erant, redímeret, ut adoptiónem filiórum reciperémus. Quóniam
autem estis fílii, misit Deus Spíritum Fílii sui in corda vestra clamántem:
Abba, Pater. Itaque jam non es servus, sed fílius quod: si fílius, et heres per
Deum.
Graduale Ps. xliv: 3 et 2
Speciósus forma præ fíliis hóminum: diffúsa est grátia in
lábiis tuis. V. .Eructávit cor
meum verbum bonum, dico ego ópera mea Regi: lingua mea cálamus scribæ,
velóciter scribéntis.
Allelúja, allelúja. [Ps. xcii] Dóminus
regnávit, decórem índuit: índuit Dóminus fortitúdinem, et præcínxit se virtúte.
Allelúja.
Luc.ii: 33-40
+ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
In illo témpore: Erat
Joseph et María mater Jesu, mirántes super his quæ dicebántur de illo. Et
benedíxit illis Símeon, et dixit ad Maríam matrem eius: «Ecce pósitus est
hic in ruínam et in resurrectiónem multorum in Israël: et in signum cui
contradicétur: et tuam ipsíus ánimam pertransíbit gládius, ut reveléntur ex
multis córdibus cogitatiónes.» Et erat Anna prophetíssa, fília Phánuel, de
tribu Aser: hæc procésserat in diébus multis, et víxerat cum viro suo annis
septem a virginitáte sua. Et hæc vídua usque ad annos octogínta quáttuor: quæ
non discedébat de templo jejúniis et obsecratiónibus sérviens nocte ac die. Et
hæc, ipsa hora supervéniens confitebátur Dómino, et loquebátur de illo ómnibus,
qui expectábant redemptiónem Israël. Et ut perfecérunt ómnia secúndum legem
Dómini, revérsi sunt in Galilǽam in civitátem suam Názareth. Puer autem
crescébat, et confortabátur, plenus sapiéntia et grátia Dei erat in illo.
Credo.
Offertorium: Ps. xcii: 1-2.
Deus firmávit orbem terræ, qui non commovébitur: paráta sedes tua, Deus, ex tunc, sǽculo tu es.
Secreta:
Concede quǽsumus, omnípotens Deus: ut óculis tuæ majestátis munus oblátum, et grátiam nobis piæ devotiónis obtíneat, et efféctum beátæ perennitátis acquírat. Per Dóminum.
Præfátio de Nativitate Dómini
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Quia per incarnáti Verbi mystérium, nova mentis nostræ óculis lux tuæ claritátis infúlsit: ut dum visibíliter Deum cognóscimus, per hunc in invisibílium amórem rapiámur. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus, …
Communio: Matth ii: 20
Tolle púerum, et matrem ejus, et vade in terram Israël: defúncti sunt enim, qui quærébant ánimam púeri.
Postcommunio:
Per hujus, Dómine, operatiónem mystérii, et vítia nostra purgéntur. et justa desidéria compleántur. Per Dominum.