Domingo de Sexagésima

TEXTOS DE LA MISA EN ESPAÑOL

INTROITO Salmo 43, 23-26. 2

¡Despierta, Señor! ¿Por qué aparentas dormir? Despierta y no nos rechaces para siempre. ¿Por qué escondes tu rostro y olvidas nuestra tribulación? Pegado está nuestro cuerpo a la tierra; despierta, Señor, ayúdanos y líbranos. V/. Nuestros oídos, Señor, lo oyeron; nuestros padres nos lo contaron. V/.  Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén. 

COLECTA

Oh Dios, que ves cómo no confiamos en ninguna de nuestras acciones, concédenos propicio que seamos fortalecidos por la protección del Doctor de las gentes contra toda adversidad.  Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén. 

EPÍSTOLA  2 Corintios 11, 19-33; 12, 1-9

Lectura de la  carta del Apóstol san Pablo a los Corintios.

Hermanos: ¡Qué a gusto soportáis a los tontos, vosotros los listos! Porque aguantáis que esa gente os tiranice, os devore, os explote, os humille, os abofetee. Me refiero a vuestra crítica de que hemos sido débiles. Pero si hay que darse importancia, voy a disparatar y a dármela también yo. ¿Qué son hebreos? También yo. ¿Qué son israelitas? También yo. ¿Qué son descendientes de Abraham? También yo. ¿Qué son siervos de Cristo? Voy a decir un disparate: Mucho más yo. Yo les gano en trabajos, les gano en cárceles, no digamos en palizas, y en muchos peligros de muerte. De los judíos he recibido cinco veces los treinta y nueve azotes de rigor; tres veces me han azotado con varas, una vez me han apedreado. He pade­cido tres naufragios, pasando veinticuatro horas en medio del mar. Siempre de viaje: En peligros de ríos, en peligros de bandoleros, en peligros de mis paisanos, en peligros de los gentiles, peligros de la ciudad, peligros en despoblado, peligros del mar, peligros de falsos hermanos. Trabajo y agotamiento, sin poder dormir muchas veces; con hambre y con sed en ayunos frecuentes, con frío y sin ropa. Además de estas cosas externas, la carga de cada día: la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, sin que yo enferme? ¿Quién cae, sin que a mí me dé fiebre? Si ahora toca presumir, presumiré de mi debilidad. Bien sabe Dios, Padre del Señor Jesús (bendito sea su nombre por siempre), que no miento: En Damasco, el gobernador del rey Aretas puso guardia en la ciudad para prenderme: metido en un costal me descolgaron por una ventana de la muralla y así escapé de sus manos. ¿Hay que presumir? —aunque sé que no esté bien—, pues paso a las visiones y revelaciones del Señor. Yo sé de un cristiano que hace catorce años —no sabría decir si en el cuerpo o fuera del cuerpo, Dios lo sabe— fue arrebatado hasta el tercer cie­lo. Y puedo decir que este tal —no sabría decir si en el cuerpo o sin él, Dios lo sabe— fue arrebatado al Paraíso y oyó palabras arcanas que un hombre no puede repetir. De éste presumiré; en cuanto a mí, sólo presumiré de mis debilidades. Y si me diera por presumir, no sería disparatar, porque diría la verdad: pero lo dejo, para que nadie me tenga por más de lo que en mí ve y oye. Y por la grandeza de estas revelaciones, para que no tenga soberbia, me han metido una espina en la carne: un emisario de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces le he pedido al Señor verme libre de él y me ha respondido: Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad. Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.

GRADUAL Salmo 82, 19 y 14

Reconozcan los gentiles que tú, Señor, eres el único excelso en toda la tierra. V/. Dios mío, hazlos hojarasca, vilanos frente al vendaval. 

TRACTO Salmo 59, 4.6

En tiempo Septuagésima, omitido el Aleluya, se dice:

Señor, has sacudido la tierra, y la has hendido: V/. Sana sus quebraduras, porque se ha movido. V/. Para que huyan a la vista del arco: para que sean librados tus elegidos. 

EVANGELIO Lucas 8, 4-15

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo se reunía mucha gente en torno a Jesús y al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, y al crecer se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y al crecer dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga. Entonces le preguntaron sus discípulos: ¿Qué significa esta parábola? Y Él les respondió: A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la Palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la Palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por el momento creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre las zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y bueno escuchan la Palabra, la guardan y perseveran hasta dar fruto.

Se dice Credo 

OFERTORIO Salmo 16, 5. 6-7

Dirige mis pasos por tus caminos, para que no vacilen mis pies: inclina tu oído, y escucha mis palabras: glorifica tus misericordias, tú que salvas a los que esperan en ti, Señor.

SECRETA

Haz, Señor, que este Sacrificio, a ti ofrecido, nos vivifique siempre, y nos defienda. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios. 

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y eterno: Que con tu Único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu gloria, porque Tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad; A quien alaban los Ángeles y los Arcángeles y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamare con una sola voz:


 COMUNIÓN Salmo 42, 4

Me llegaré al altar de Dios, que llena de alegría mi juventud. 

POSCOMUNIÓN

Te rogamos humildemente, oh Dios omnipotente, hagas que, los que tú alimentas con tus Sacramentos, te sirvan alegremente con sus buenas costumbres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

TEXTOS DE LA MISA EN LATIN

Dominica in Sexagesima

II Classis

Introitus: Ps. xliii: 23-26

Exsúrge, quare obdórmis, Dómine? exsúrge, et ne repéllas in finem: quare fáciem tuam avértis, oblivísceris tribulatiónem nostram? Adhæsit in terra venter noster: exsúrge Dómine, ádjuva nos, et líbera nos. [Ps.  ibid. 2]  Deus, áuribus nostris audívimus; patres nostri annuntiavérunt nobis.  Glória Patri.  Exsúrge

Oratio:

Deus, qui cónspicis, quia ex nulla nostra actióne confídimus: concéde propítius; ut contra advérsa ómnia Doctóris géntium protectióne muniámur. Per Dóminum.

2 Cor. xi: 19-33; xii: 1-9

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios.


Fratres: Libénter suffértis insipiéntes: cum sitis ipsi sapiéntes.  Sustinétis enim si quis vos in servitútem rédigit, si quis dévorat, si quis áccipit, si quis extóllitur, si quis in fáciem vos cædit.  Secúndum ignobilitátem dico, quasi nos infírmi fuérimus in hac parte.  In quo quis audet (in insipiéntia dico) áudeo et ego: Hebræi sunt, et ego: Israëlítæ sunt, et ego: Semen Abrahæ sunt, et ego: Minístri Christi sunt, (ut minus sápiens dico) plus ego: in labóribus plúrimis, in carcéribus abundántius, in plagis supra modum, in mórtibus frequénter.  A Judæis quínquies quadragénas, una minus, accépi. Ter virgis cæsus sum, semel lapidátus sum, ter naufrágium feci, nocte et die in profúndo maris fui, in itinéribus sæpe, perículis flúminum, perículis latrónum, perículis ex génere, perículis ex géntibus, perículis in civitáte, perículis in solitúdine, perículis in mari, perículis in falsis frátribus: in labóre, et ærúmna, in vigíliis multis, in fame et siti, in jejúniis multis, in frígore et nuditáte, præter illa, quæ extrínsecus sunt, instántia mea quotidiána, sollicitúdo ómnium Ecclesiárum.  Quis infirmátur, et ego non infírmor? quis scandalizátur, et ego non uror?  Si gloriári opórtet: quæ infirmitátis meæ sunt, gloriábor.  Deus et Pater Dómini nostri Jesu Christi, qui est benedíctus in sæcula, scit quod non méntior.  Damásci præpósitus gentis Arétæ regis, custodiébat civitátem Damascenórum, ut me comprehénderet: et per fenéstram in sporta dimíssus sum per murum, et sic effúgi manus ejus.  Si gloriári opórtet (non éxpedit quidem): véniam autem ad visiónes, et revelatiónes Dómini.  Scio hóminem in Christo ante annos quatuórdecim, sive in córpore néscio, sive extra corpus néscio, Deus scit, raptum hujúsmodi usque ad tértium cælum.  Et scio hujúsmodi hóminem, sive in córpore, sive extra corpus néscio, Deus scit: quóniam raptus est in paradísum: et audívit arcána verba, quæ non licet hómini loqui.  Pro hujúsmodi gloriábor, pro me autem nihil gloriábor nisi in infirmitátibus meis.  Nam, et si volúero gloriári, non ero insípiens: veritátem enim dicam: parco autem, ne quis me exístimet supra id, quod videt in me, aut áliquid audit ex me.  Et ne magnitúdo revelatiónum extóllat me, datus est mihi stímulus carnis meæ ángelus Sátanæ, qui me colaphízet.  Propter quod ter Dóminum rogávi ut discéderet a me: et dixit mihi: Súfficit tibi grátia mea: nam virtus in infirmitáte perfícitur.  Libénter ígitur gloriábor in infirmitátibus meis, ut inhábitet in me virtus Christi.

Graduale: Ps. lxxxii: 19, 14

Sciant gentes, quóniam nomen tibi Deus: tu solus Altíssimus super omnem terram.  v.  Deus meus, pone illos ut rotam: et sicut stípulam ante fáciem venti.

Tractus: Ps. lix:. 4, 6

Commovísti, Dómine, terram, et conturbásti eam.  v.  Sana contritiónes ejus, quia mota est. v.   Ut fúgiant a fácie arcus: ut liberéntur elécti tui.

Luc. viii: 4-15


 + Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam

In illo témpore: Cum turba plúrima convenírent, et de civitátibus properárent ad Jesum, dixit per similitúdinem: «Exiit, qui séminat, semináre semen suum: et dum séminat, áliud cécidit secus viam, et conculcátum est, et vólucres cæli comedérunt illud. Et áliud cécidit supra petram: et natum áruit, quia non habébat humórem. Et áliud cécidit inter spinas, et simul exórtæ spinæ suffocavérunt illud. Et áliud cécidit in terram bonam: et ortum fecit fructum céntuplum.» Hæc dicens clamábat: «Qui habet aures audiéndi, áudiat.» Interrogábant autem eum discípuli ejus; quæ esset hæc parábola. Quibus ipse dixit: «Vobis datum est nosse mystérium regni Dei, céteris autem in parábolis: ut vidéntes non vídeant, et audiéntes non intélligant. Est autem hæc parábola: Semen est verbum Dei. Qui autem secus viam, hi sunt qui áudiunt: deínde venit diábolus, et tollit verbum de corde eórum, ne credéntes salvi fiant. Nam qui supra petram: qui cum audíerint, cum gáudio suscípiunt verbum: et hi radíces non habent: qui ad tempus credunt, et in témpore tentatiónis recédunt. Quod autem in spinas cécidit: hi sunt, qui audiérunt, et a sollicitudínibus, et divítiis, et voluptátibus vitæ eúntes, suffocántur, et non réferunt fructum. Quod autem in bonam terram: hi sunt, qui in corde bono, et óptimo audiéntes verbum rétinent, et fructum áfferunt in patiéntia.»

Credo

Offertorium: Ps. xvi: 5, 6-7

Pérfice gressus meos in sémitis tuis, ut non moveántur vestígia mea: inclína aurem tuam, et exáudi verba mea; mirífica misericórdias tuas, qui salvos facis sperántes in te, Dómine.

Secreta:

Oblátum tibi Dómine sacrifícium, vivíficet nos semper, et múniat. Per Dóminum.

Communio: Ps. xlii: 4

Introíbo ad altáre Dei, ad Deum qui lætíficat juventútem meam.

Postcommunio

Súpplices te rogámus omnípotens Deus: ut quos tuis réficis sacraméntis, tibi étiam plácitis móribus dignánter deservíre concédas. Per Dóminum.

Perlitas sobre el Niño Jesús de Praga

1) Era en aquél entonces, tan largo el camino para los peregrinos en llegar hasta Praga, desde Italia, que los Carmelitas  descalzos, fundaron en 1.889, el Convento  en  Arenzano,  distante a 31 Km. de Génova, (Liguaria). Pero el 7 de setiembre de  1.924,  por un Decreto Vaticano, Pío XI envía al Cardenal Merry del Val a coronar solemnemente  la sagrada imagen con una corona bendecida por el propio Papa. Consagrado el Santuario en 1.928, recibe el título de Santuario Basílica Menor. En 1.966 se amplia no sólo el Santuario sino sus alrededores. Cuenta con una enorme librería y en su frente, se erige -en 1.937- una gran columna de mármol encima de la cual se coloca una estatua dorada  del Niño Jesús, para dar la bienvenida a quien llega peregrino y a quienes se marcha. Era aquél año, el tercer centenario de la famosa promesa hecha por Jesús, al Padre Cirilo: “Cuanto más me honreís más os favoreceré”.

2) Artistas de ámbito local y otros de prestigio internacional, contribuyeron a la decoración del Santuario: frescos de Renzo Bonfiglio; mayólicas de Angelo Biancini, esculturas de Guido Galletti; vidrieras de Alfonso Leoni, cerámicas de Eliseo Salino. Los que hemos tenido la gracia de conocer este Santuario, podemos decir que apenas se entra en él, se vive y se siente una atmósfera no solo  especial sino inolvidable.

3) La emperatriz Doña Maria de Austria, cuando parte  hacia  Praga en 1.547, lleva entre sus damas de honor a doña María Manriquez de Lara, hija de don García Manriquez de Lara y de doña Isabel de Bregsano y ésta, lleva consigo una preciosa imagen  del Niño Jesús que se veneraba en la casa solariega de los Manriquez de Lara, en la región cordobesa. En su momento, cuando se casa su hija, la princesa Policema, ésta recibe de regalo, la estatuilla, la que a su vez termina en el Santuario de Praga…..Si echamos mano a aquella frase que dice “…el que no sabe relacionar, no sabe pensar…”, podríamos  decir que el Niñito Jesús de Praga, el mismísimo que se encuentra en  la Iglesia de los Carmelitas de Praga, donado a éstos, por la propia princesa Policema, es una talla de orígen Español, más precisamente andaluz ????

Historia del Niño Jesús de Praga

Ya que hemos podido conocer acontecimientos en la vida y santidad de varios niños, los cuales nos han mostrado cómo se puede amara Dios, por medio de un alma pura y sencilla; pues esta vez, toca Amar al que es Amado: El Divino Niñito Jesús de Praga.!!

La historia del milagroso Niños Jesús de Praga comienza en el año 1.628, cundo el Prior del Convento de Praga, el Padre Juan Luis de la Asunción, temiendo por la extrema pobreza de la casa, tuvo una buena inspiración. “siento dentro que Dios desea que toda la comunidad viva un intenso culto a su Hijo Hecho Niño…”. Y ello es así, dado que el Padre Juan Luis, nutria su espíritu desde novicio, con un amor ardiente a la infancia de Jesús. Pasó su noviciado en Roma, bajo la dirección de un gran formador, el venerable Padre Juan de Jesús María.

Reunidos con sus hermanos del Convento, expuso su inspiración y encargó al maestro de novicios, que buscara una bonita imagen del Niño Jesús para que asumiera el interés de la fundación y para que los novicios  al venerarla, se volviesen como niños para entrar en el reino de los cielos.

Y Dios no se hace esperar: una gran benefactora de los Carmelitas de Praga, la Princesa Polisena de Labkowicz, regala una bonita imagen de cera al Convento.

La imagen, representaba un bellísimo Niño Jesús, de pie, con vestidos reales, con el mundo en la mano izquierda y la derecha en actitud de bendecir.

Os ofrezco querido padre, lo que más quiero en el mundo: Honrad a este Niño Jesús y estad seguro de que, mientras le venereís, nada os podrá faltar ” –les dijo la Princesa. Simples palabras, en tan profundo encargo y en tan  bella confianza en Dios!

Ordena inmediatamente el Prior, llevarla al altar del oratorio y renovar el amor del Carmelo por el Niño Jesús.

El porqué estaban en Praga los Carmelitas…

Los Carmelitas descalzos habría llegado a la capital de Bohemia, unos pocos años antes, luego de la victoria del ejército católico, fiel al emperador,  contra aquel rebelde,  el calvinista Federico.

En efecto, fue durante la así llamada Guerra de los Treinta años, que se cambió en favor de la formación imperial, con la célebre batalla de la Montaña Blanca, que tuvo lugar en el año 1.620.

Por esta victoria, el emperador Fernando II tenía una deuda de gran de reconocimiento con la orden del Carmelo, porque había sido precisamente el general de los carmelitas descalzos, el venerable padre Domingo de Jesús, quien exhortó a sus soldados a la victoria contra los rebeldes protestantes.

A continuación de esta victoria atribuida a la ayuda de la Virgen María, en 1.624, los carmelitas fueron llamadas a Praga y se les asignó una iglesia bautizada con el nombre de Santa María de la Victoria.

Praga, era una capital, con palacios y monumentos donde vivía la corte y donde se exaltaba el poder del Sacro Romano Imperio Germánico, con sus ejércitos.

Y es precisamente, en esta ciudad imperial, donde en el humilde coro del noviciado, los carmelitas rogaban todos los días ante el Niño Jesús, sabiendo que es el Rey de Reyes,  El Señor de la Historia y del Mundo, y por ello, a él le encomendaban todo.

Después de un primer momento de prosperidad, la pequeña comunidad quedó reducida a la miseria, confiando su pena, a los pies del Niño y el Niñito pues no se hizo esperar:

Informado el Emperador de la extrema pobreza del convento, dicta el siguiente decreto: “Yo, Fernando II, Rey de Bohemia y de Hungría, emperador de Alemania,  asigno al Carmelo de Praga una dote anual de mil florines y una ayuda sobre las rentas imperiales”- Pero la mano providente del Niño Jesús, se manifestó asimismo, de modo extraordinario a la vista de los frailes: Había en el convento una viña completamente estéril y de forma imprevista, comenzó a florecer y a fructificar.  Llama el Prior a los frailes para que viesen los racimos de uvas dulces y espléndidas….pero, mientras todos estaban tranquilos y felices., un joven padre andaba triste y abatido por el convento. Se llamaba Padre Cirilo de la Madre de Dios.  Le comenta al Prior la observancia para encontrar la paz de su alma pero sufría las penas del infierno, encontrándose perdido. Trata de consolar el Prior a su hermano y que al acercarse la navidad, se pusiese a los pies del Santo Niño y confiarle su pena, que Él le ayudaría.

Fray Cirilo obedece y dice a la Bella Imagen “Querido Niño, mira mis lágrimas. Estoy aquí a tus pies. ¡Ten piedad de mi!

Y este amoroso Infante, no se hace esperar:  Un rayo de luz penetra en el alma de Fray Cirilo y hace desaparecer toda duda y sufrimiento interior; El Niño Jesús, ya lo había escogido  por su apóstol.!

Pero la alegría de vivir bajo la protección del Niño Jesús, no iba a durar mucho. Apenas habían pasado diez años  de la victoria de los católicos cerca de la Montaña Blanca: de nuevo Praga estaba bajo la amenaza del ejército protestante, ansioso de tomarse la revancha.

En noviembre de 1.631 el Príncipe protector de Sajonia comenzó el asedio de la ciudad. El miedo y la angustia se cernían sobre la capital, tanto que la misma guarnición imperial y muchos  nobles y burgueses huyeron.

Por prudencia, el Prior de la Comunidad había mandado fuera de Praga a los novicios. Marchó también Fray Cirilo en dirección Mónaco de Baviera, quedando solo el prior y un hermano, para custodiar el convento.

Al poco tiempo, Praga capituló y los soldados entraron con prepotencia en las Iglesias y en los Conventos, saqueando, destruyendo y metiendo en cárcel a los valerosos carmelitas. Cuando vieron en el oratorio la imagen del Niñito Jesús, estallaron en odiosas risotadas, y uno de ellos, con su espada, le corta las manitos tirándolo detrás del altar, aullando de satisfacción por lo que había hecho.

Así el Santo Niño cayó en los escombros de la Iglesia de Santa María de la Victoria, donde estuvo largo tiempo,  olvidado en medio de inmundicias.

La paz de Praga, firmada en 1.634, consintió en la vuelta de los carmelitas a su convento, en gran parte ya destruido. Nadie, sin embargo, se acordaba más, de la imagen del Niño Jesús. Recién en 1.637 vuelve el Padre Cirilo de la Madre de Dios al convento.

Pero los suecos, rompiendo el acuerdo, pusieron otra vez sitio a la ciudad. Las aldeas y los castillos en llamas, no dejaban dudas sobre la suerte de la población.

El prior exhorta y Fray Cirilo replicaba: “Rezad hermanos, sólo la oración nos salvará. “Oremos al Niño Jesús, tened fe, Él nos salvará!. Pero la imagen ha desaparecido –dice el prior “No, no, no puede ser.!!  Estoy seguro de concentrarla ¡!, replica Fray Cirilo.

No pocas fatigas sufrió Fray Cirilo, hasta hallar el Niño, todo cubierto de polvo y suciedad.  Colocaron al Divino infante en el altar donde supo estar, comenzando la comunidad  con ardientes oraciones para obtener la paz y, en efecto, Praga se salva de la destrucción protestante.

Luego de dos años difíciles en que les faltó la bendición del Santo Niño, los padres gozaron nuevamente de la ayuda de bienhechores y de una paz duradera.

Pero….un día, en que el Padre Cirilo, estaba en oración, delante de su Niño oyó un delicado reproche: “Tended piedad de mi y yo la tendré con vosotros. Restituidme las manos que me cortaron los herejes. ¡Cuánto más me honreís, más os favoreceré!”.

EL Padre Cirilo, alzando los ojos, se asustó: ¡era verdad! No lo había notado antes: corrió rápidamente al Prior a contarle lo sucedido. Pidiéndole de restaurar la imagen; pero a causa de la indigencia en que se encontraba el convento, el prior no lo consintió.

Profundamente afligido, Fray Cirilo se dirige a Dios para buscar ayuda y la ayuda llegó poco tiempo después: Llega a Praga un cierto Señor Mauskönig el cual quiso confesarse expresamente con el Padre Cirilo. Y el Buen  Dios condujo a este señor hasta Praga para entregarle cien florines a su confesor.

Restauran la imagen y es colocada en una urna de cristal, adornada con candeleros y  floreros y colocada cerca de la Sacristía.

Un día, en 1.639, Fray Cirilo es visitado por el conde de Kolowrat, Enrique Liebsteniski, pidiéndole que llevase al Niñito al lecho de su esposa, porque estaba gravemente enferma y que solo el Santo Niño, seria la única esperanza. Esta señora, era prima de la Princesa Polisena, que en su momento había regalado la imagen.

La alegría de todos fue indecible, ya que apenas restablecida la condesa, luego del milagro operado  por el Divino Infante, se acerca al convento y ofrece al Niño, una corona de oro y otros objetos preciosos como señal de gratitud. Este fue uno de los primeros y más célebres milagros obrados por el pequeño Rey.

Después de tan portentoso prodigio, el altar del Niñito se convierte en meta de peregrinos que los alaban e imploran su protección.

Divino, Amoroso, Niñito Jesús de Praga, ten misericordia de nosotros!