Cosas litúrgicas. Segunda parte

La luz.—

La luz en la Iglesia de Dios es un elemento sumamente importante. Nada se hace en ella sin luz. Y es que la luz es el símbolo mas hermoso de la vida cristiana. Somos llamados los cristianos hijos de la luz; las luces son símbolo de la divinidad, de la fe, de la esperanza, de la caridad, de la gloria, de la doctrina cristiana, de la virtud, etc., etc. Por eso la Iglesia la usa en tantas ocasiones. Uno de los elementos que tiene mas prescripciones liturgicas es la luz.

Materia de la luz.—

La Iglesia en la liturgia propiamente usa de luces de cera y luces de aceite. Cera de abejas y cera de oliva. La cera de abeja significa la virginidad y, por tanto, el cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo formado en una Virgen. El aceite de oliva es símbolo de la luz perfecta y suave, y de medicina, alimento y luz. Por eso, en las funciones para uso litúrgico propiamente, solo debe usarse luz de cera o de aceite. Si bien, fuera de las luces prescritas para la liturgia, la Iglesia permite usar de otras luces, para ornato, esplendidez, alegría.

Luz en la Misa—

Seria pecado mortal celebrar sin ninguna vela. En las Misas rezadas deberán ser dos las velas. Por honor del celebrante no deben ponerse mas, a no ser que sea Obispo, en cuyo caso podrán ponerse cuatro. También se permiten mas velas cuando asiste solemnemente alguna autoridad local, con insignias de tal, y en las Misas parroquiales, conventuales, de comunidades, colegios, etc., en los días mas solemnes; asimismo por razón de algunas imágenes o de las reliquias que haya en el altar. Es también lícito encender alguna vela o luz para la lectura en caso de oscuridad. En los domingos ordinarios, días poco solemnes, fiestas simples, ferias del ano, aun en Misas solemnes, basta encender cuatro velas y aun dos; sin embargo, en toda Misa cantada es mejor poner seis velas. Ante el Santísimo expuesto conviene poner muchas luces. Pero en la exposición privada bastan de suya seis; y en la solemne doce, a menos que la Iglesia sea pobre, en cuyo caso bastaran diez.

Calidad de las velas.—

Deben ser de cera. Pero es la cuestión que es muy difícil obtener cera pura, por muchas razones, y entre otras, por la gran escasez de ella que hay en- el mundo. Esto supuesto, la Sagrada Congregación de Ritos respondió que no es en rigor necesario que las velas de la liturgia sean de cera pura. Lo que la Sagrada Congregación quiere es que los Obispos pongan el posible empeño en que los cirios pascuales, los cirios que se sumerjan en la pila bautismal al bendecirla, y las dos velas de la Misa sean de cera de abejas, al menos en su máxima parte. Las otras velas que se han de poner sobre el altar conviene que sean de cera en su parte mayor o notable. Y los párrocos se pueden atener a las normas que les dieren los Prelados, sin que los que van a celebrar sean obligados a inquirir con ansiedad la calidad de las velas.

Luz eléctrica.-

Con este motivo se pregunta si es licito usar de luz eléctrica, o de gas, o de otra clase. La Sagrada Congregación ha respondido que la luz eléctrica no debe usarse para el culto; pero si que puede usarse para quitar la oscuridad y para adornar mas espléndidamente la iglesia, procurando evitar el aspecto teatral. Por tanto, no deben ponerse sobre el altar, ni para iluminar las reliquias o las imágenes, como luces litúrgicas. Pero fuera de esto, acerca de donde y como pueden usarse, suele haber muchas opiniones: unas mas estrechas, otras mas anchas. Aténganse todos a lo que suenan las disposiciones de la Iglesia, y luego dejen libertad a todos en lo demás.

El fuego.—

Antes de pasar adelante diremos que también el fuego es objeto de liturgia. Desde luego, es necesario para el incienso. Pero además tiene una gran fiesta en el culto del Sábado unción. Lo hace el Obispo el día de Jueves Santo, bendiciendo solemnemente primero el óleo de los catecúmenos, que sirve en el Bautismo, para la ceremonia de ungir a los que van a bautizarse; y después el óleo de los enfermos que sirve para la Extremaunción. Este óleo de la Extremaunción es necesario para que valga el Sacramento; el otro de los catecúmenos no es necesario para que valga el Bautismo. Este mismo óleo de los catecúmenos sirve para las ordenaciones de los presbíteros, y también para las unciones de los reyes y reinas. Muy bien, porque estas unciones son signos de realeza, desde la antigüedad, y rey es el que se bautiza, y rey es el que se ordena de sacerdote.

La fiesta de la luz.—

Es hermosísima la fiesta de Sábado Santo, y lo seria mucho mas celebrándose, como antiguamente, a medianoche, antes del domingo. La Iglesia estaba en tinieblas, sin luz ni vela ninguna. Los ministros salían a la puerta del templo. Allí sacaban el fuego del pedernal, fuego nuevo, inmaculado, y de el se tomaba la luz, con la que encienden las tres velas que lleva delante el diacono en una caña; las tres velas están unidas en la base, es un Dios; y se separan después, son tres personas; y dice el diacono: Luz de Cristo, y responde el pueblo: Gracias a Dios. Es que Cristo nos trae la luz, la fe en Dios, trino y uno. Síguese el canto preciosísimo de la Angélica o pregón pascual, en el que en tonos preciosos se dicen poesías divinas. Y según las ceremonias señaladas se van encendiendo todas las luces de la iglesia, el cirio pascual, las lámparas de la iglesia. Era solemnísima y lucidísima esta fiesta nocturna, a la que seguía la Misa con toda alegría y luz y solemnidad, representando la renovación por Cristo de todo el mundo.

La fiesta de las Candelas.—

También se celebra otra fiesta dulce el dia de la Purificación de Nuestra Señora, encendiéndose las velas bendecidas y formando procesión con ellas, en memoria de haber dicho Simeón que moriría ya en paz, por haber visto la luz que iluminaria las naciones, y seria la gloria del pueblo de Israel.

El incienso.—

Famoso ha sido siempre el incienso en la Ley Antigua, y aun en todos los ritos del mundo. Considerábase como ofrenda de Dios, y símbolo de los afectos del corazón humano, de sus oraciones, de sus deberes. Los Magos trajeron a Jesús oro como a rey, mirra como a hombre, incienso como a Dios, según explican el simbolismo los Padres. En la Ley antigua el Señor dio instrucciones de como había de prepararse la timiama y los perfumes que se le habían de ofrecer. San Juan, en el Apocalipsis, vio a los ancianos que tenian en sus manos copas o incensarios llenos de perfumes, que eran las oraciones de los Santos. La Iglesia usa del incienso desde los primeros tiempos. Y sobre todo desde el siglo IV, y mucho mas desde la Edad Media. Los orientales son mucho mas amigos del incienso, y lo usan constantemente, y, por cierto, muy bueno y agradable y oloroso.

Que es incienso.—

El incienso consiste en una resina olorosa extraída de algunos árboles orientales, el mejor es el libanus thurifera y el boswellia. La corteza de estos árboles llora algunas lagrimas trasparentes, rosadas, agradables al olfato. Su olor no deja de ser un poco extraño en medio de su agrado; por lo cual algunos lo mezclan con un poco de estoraque, o benjuí, o alhucema, o algunas otras fragancias, lo cual puede hacerse como no sea gran cantidad.

Uso del incienso.—

La Iglesia católica usa el incienso en las grandes solemnidades y también en las bendiciones de muchas cosas, como los ramos, las cenizas, cirios, etc. Simboliza la oración que sube al cielo, la purificación del ambiente, la expulsión de los enemigos del alma. Al incensar la oblata en la Misa solemne dice el preste: “Este incienso, bendecido por ti, suba a ti, Señor, y descienda sobre nosotros tu misericordia”.

Incensación de los ministros.—

En la Misa se inciensa también con el turiferario al celebrante, a los ministros, a los asistentes, para enviarles como una participación del honor de Dios, cuyos hijos son y ministros, y para purificarlos y hacerlos agradables a Dios, llenándolos de este perfume santo.

Incienso abundante.—

Es de lamentar la parsimonia con que en algunos sitios usan del incienso, poniendo muy poca brasa, y echando solo alguno que otro grano de incienso. No es esta la mente de la Iglesia, sino que mas bien debe abundar este perfume que da tanta solemnidad. En Oriente, así como aquí se ofrecen velas para el culto, ofrecen incienso los fieles a los sacerdotes para las Misas. Y no fuera malo que aquí se introdujera también esa buena costumbre.

Puntos de catecismo. Vilariño. S.J.

Cosas liturgicas. Parte primera

La liturgia y los elementos del mundo.—

Ha sido inclinación natural de todos los hombres en todos los tiempos, atribuir a los elementos materiales, sea simbólicamente, sea en sentido religioso, algunas acciones morales, y servirse de ellos en el servicio y culto divino. Al agua se le ha atribuido el oficio lustral de lavar y refrescar, al fuego el de purificar, a la luz el de ensenar, a la sal el de sazonar y dar sabiduría, al aceite el de suavizar o fortalecer. La Iglesia, que no destruye la naturaleza donde la encuentra recta y racional, no ha tenido dificultad en seguir esta costumbre humana, imitando a Jesucristo, que para sus Sacramentos escogió también, según vemos en el tratado dedicado a esta materia, elementos materiales, como el agua, el crisma, el pan, el aceite. El mismo para curar a un ciego se sirvió de la saliva y de la tierra, y del pan y vino para dar su cuerpo. Necios son, y presuntuosos, los que se ríen de los ritos de la Iglesia, y de las cosas sensibles y materiales de que ella se vale en sus liturgias; mas los que penetran en el fondo de las cosas encuentran mucha vena de sentimiento y poesía en estas ceremonias.

Agua bendita.—

El elemento mas usado en la Iglesia, en la liturgia, es tal vez el agua bendita. En el Antiguo Testamento era ya muy usada el agua en los ritos. “Me rociaras con hisopo y seré purificado —decía el Profeta Rey—; me lavaras y seré mas blanco que la nieve” (Ps., 50, 8). La Iglesia bendice solemnemente en el día de Sábado Santo y la víspera de Pentecostés el agua para bautizar con ceremonias especiales, con preciosas oraciones. Pero además se bendice el agua para el uso general del pueblo son otra bendición mas corta y sencilla. Primero se reza un exorcismo sobre un poco de sal, y se la bendice con una bendición hermosa. Luego se dice otro exorcismo sobre el agua que se va a bendecir y se la bendice igualmente; en fin, mezclase la sal bendita con el agua bendita haciendo tres cruces al echarla, y luego se reparte, a los fieles para que con ella rocíen las casas, los campos, las viñas, sus habitaciones, sus personas y todo lo que quieran.

Virtud del agua bendita.—

Grande es la virtud de esta agua, como podría comprobarse con muchísimos ejemplos. Y esta virtud la tiene de la oración de la Iglesia. Porque su ministro pide a Dios en nombre de la Iglesia, al bendecir el agua y la sal, que dondequiera que se eche esta agua huyan los demonios, cesen las enfermedades, se libren de mal los fieles, y se difunda la protección de Dios sobre todos. Y sea esto dicho para explicar, en general, la virtud de las cosas benditas, de que seguiremos hablando. La Iglesia bendice las cosas, y al bendecirlas ruega al Seor que a  quienes las usen los proteja con su auxilio, librándolos de males y dotándolos de bienes; y de esta manera vincula, como quien dice, su suplica a las cosas, las cuales entonces como que se convierten en una oración constante de la Iglesia a Dios Nuestro Señor. Los protestantes se ríen de estas bendiciones; pero no tienen motivo para ello. Y deben saber que no son ninguna moda nueva, sino uso muy antiguo de la Iglesia. ¿Acaso el mismo Señor no bendecía las cosas que usaba?

La sal.—

Hemos dicho en el párrafo anterior que para bendecir el agua se bendice antes la sal. No es necesario explicar el simbolismo de la sal. En el Antiguo Testamento se usaba la sal en multitud de sacrificios. Y era símbolo expresivo de salubridad, incorrupción, remedio y finalmente de sabiduría. Nuestro Señor decía a sus discípulos que eran la sal de la tierra, porque con su predicación sazonarían el mundo y lo preservarían de corrupción. Por esa razón la Iglesia se la pone en los labios a quien bautiza diciéndole: “Recibe la sal de la sabiduría, y puedas alcanzar la vida eterna. Amen.” Y al echarla sobre el agua que se bendice, se suplica al Señor que sirva de remedio del alma y del cuerpo, y que expulse por esta sal los espíritus inmundos. Así el agua bendita puede servir de remedio para la castidad.

El aceite.—

Los santos oleos, tal es el nombre del aceite bendecido por la Iglesia, sea para el Bautismo, sea para la Extremaunción. Lo hace el Obispo el día de Jueves Santo, bendiciendo solemnemente primero el óleo de los catecúmenos, que sirve en el Bautismo, para la ceremonia de ungir a los que van a bautizarse; y después el óleo de los enfermos que sirve para la Extremaunción. Este óleo de la Extremaunción es necesario para que valga el Sacramento; el otro de los catecúmenos no es necesario para que valga el Bautismo. Este mismo óleo de los catecúmenos sirve para las ordenaciones de los presbíteros, y también para las unciones de los reyes y reinas. Muy bien, porque estas unciones son signos de realeza, desde la antigüedad, y rey es el que se bautiza, y rey es el que se ordena de sacerdote.

Crisma.—

Crisma es una mezcla que se hace de bálsamo y de óleo. Suele también bendecirse el día de Jueves Santo, después de los oleos. Con este crisma se unge la cabeza del bautizado en seguida de recibir el Bautismo, y se administra la Confirmación, y se consagran los Obispos, los cálices, los altares, las campanas y los templos.

Bálsamo.—

Es una sustancia olorosa compuesta de resina, ácido benzoico y aceite volátil, la cual fluye de algunos arbustos terebintáceos de Judea o Arabia, sea naturalmente, sea por incisión. Los americanos tienen facultad de usar el bálsamo americano, que extraen del árbol llamado copaiba, en Perú, Tolú y Brasil.

Bendición de los santos oleos.—

Es bien hermosa y poética la bendición detenida que el Prelado hace de los santos oleos el día de Jueves Santo. Es magnifico el Prefacio que recita el celebrante, resumiendo todos los usos de los oleos en el Antiguo Testamento y en el Nuevo.

Puntos de Catecismo, Vilariño, S.J.

Vino de Misa

El vino.—

Así como el pan, también el vino de la Misa ha de ser bueno. Hay vinos con los cuales no vale la Misa; vinos con los cuales valdría la Misa pero están prohibidos fuera de casos de necesidad, y vinos buenos, con los que se debe celebrar la Misa. El vino bueno es el jugo de uvas maduras de vid, purificado con la fermentación, claro, no corrompido.

Vino que no vale.—

No vale, según esto, el vino de frutas, como el de peras, manzanas, etc., sidra, cerveza, etc., ni el vino de agraces, ni el vino avinagrado o corrompido o mezclado con tanta agua que se cambie. Tampoco vale el vino hecho químicamente. ni el vinagre.

Vino que vale, pero no es licito.—

Esta prohibido celebrar Misa, fuera de casos de necesidad, con vino que ha empezado a agriarse o a corromperse o es bastante acre y picante, o mosto de uvas reciente. Si se celebrase con estos vinos, la Misa valdría, pero se pecaría a no ser que se celebrase por necesidad o sin saberse. Y el sacerdote, al celebrar la Misa, debe tener seguridad racional de que el vino es bueno. Y como los fieles a veces regalan el vino para las Misas o de cualquier modo pueden intervenir en su uso y aun en su elaboración, conviene que sepan algunos principios acerca de esta materia. Porque hay vinos que acaso sean buenos para la mesa y no lo sean para la Misa; algunos hasta tal grado que hagan invalidas las consagraciones por no ser vino apto el que se puso; otros, hasta tal punto, que aunque no invaliden las consagraciones, pero por no ser vinos del todo conformes con los preceptos de la Iglesia, no pueden usarse sin pecado.

Elaboración de vino buenos.—

Los vinicultores fieles a su conciencia han de saber como elaborar el vino de manera que sea legitimo, dulce y de alguna fuerza. El P. Vitoria, insigne profesor del Instituto Químico de Sarria, estudio muy bien el asunto, así bajo el aspecto teológico como bajo el aspecto químico.

Y puso estos principios:

1º.-  Todo lo que cambie la naturaleza de la fermentación vinosa (por ejemplo, adición de bacterias micodermas) o altere la composición natural de cada vino, debe excluirse de la fabricación. Por tanto, debe prohibirse la adición de yeso, sacarosa, glucosa, colorantes, decolorantes, tanino, bisulfitos y anhídrido sulfuroso (liquido o gas) y antisépticos en general; la mayor parte de los clarificantes (gelatina, sangre, creta, mármol, cáscaras de huevo, conchas, cremor tartaro, etc.) El vino, modificado de esta manera, es materia grave o levemente ilícita, lo mismo que el acescente, según el grado de alteración que ha sufrido, y tan profunda podría ser, que fuese también materia invalida.

2°.- Todo cuanto científicamente estudiado coincida con el método natural de la vinificación, será químicamente licito, y aun en casos, mas o menos recomendable. Aquí se incluye: a) la pasteurización del vino; b) la concentración del mosto o del vino por el frío; c) la concentración del mosto o del vino por el calor y el vacío; d) la concentración del mosto por sólo el calor moderado al baño maría, no a fuego directo. Pero téngase presente que ese mostono es vino completo, sino incoado solo y, por tanto, materia ilícita (aunque valida) si la necesidad no urge: si se le ha calentado sobrelos 55° C., es casi seguro que todas sus levaduras han perecido; es preciso, pues, hacerle fermentar para que sea materia licita,para lo cual se puede seguir uno de estos procedimientos: 1) la adiciónde este mosto concentrado y frío a otro mosto natural, queya fermenta o va a fermentar; 2) la adición de levaduras del paíso extrañas, multiplicadas artificialmente; 3) la adición de encimas oalcoholasa debidamente preparada por centro científico de autoridady confianza.

3 °.- La Santa Madre Iglesia, siempre bondadosa para con sus hijos, ha permitido que se pueda añadir al mosto flojo, mientras fermenta o inmediatamente después de terminada la fermentación tumultuosa, la cantidad de alcohol puro extraído del vino necesario para impedir que el vino resultante se agrie o se corrompa. La dosis total ha de ser de 12° de alcohol y si la clase de vino que se maneja suele llegar a mayor fuerza, permite hasta dosis total de 18° si corre riesgo de corromperse, en caso de tener menor graduación.

4°.- Si por razones especialísimas no bastase este medio de conservación de un vino, por ejemplo, que debe transportarse a un país lejano o caluroso, etc., no veo inconveniente, desde el punto de vista químico, en que al elaborarlo se concentrase extraordinariamente el vino mediante instrumentos a propósito, con los cuales solo se quitase el 50 por 100 de agua, dejando por lo demás la misma composición química del vino, y después en el termino de su destino, añadirle una cantidad conveniente de agua destilada, siempre menor o a lo mas igual. (Aquí previene mucho el Padre Vitoria que no se abuse.)

5°.-  Si por razones también particulares de premura de tiempo u otras análogas, fuera preciso clarificar el vino, creo que podrían emplearse sin dificultad los siguientes clarificadores: a) la albúmina o clara de huevo en razón de dos claras por cien litros; esta pequeñísima cantidad se coagula y precipita arrastrando todas las sustancias que hay en suspensión; b) tampoco queda nada en el vino si se emplea arena silícea, previamente lavada con acido clorhídrico y después con agua y desecada: c) es recomendable por la misma razón la pasta de papel.

Pero no se eche en olvido que existen medios para acelerar la clarificación del vino blanco, sin que se introduzca ninguna sustancia ajena al vino, ni aun en minima cantidad y, por tanto, estos deben preferirse en nuestro caso, a ser posible.

Algunas resoluciones del Santo Oficio.—

La Suprema Congregación del Santo Oficio autoriza elaborar el vino de pasas, con tal que el líquido resultante se conozca por su olor, color y sabor que es verdadero vino. Es materia apta el vino hecho con diversas clases de uvas o mostos, que, mezclados, fermentan. También es permitida la condensación de mosto por evaporación ígnea con tal que esta condensación no impida la fermentación que debe originarse naturalmente. Prohíbe mezclar a los mostos flojos azúcar de caña y en lugar de esto recomienda o fabricar el vino de pasas o mezclar pasas con la uva del país o añadir alcohol con las condicionas que hemos dicho en el numero anterior. También autoriza la pasteurización, que consiste en calentar el vino ya hecho hasta 65° en vez de encabezarlo con alcohol. Prohíbe quitar la acidez de los vinos agrios con la mezcla del tartrato de potasa.

Operaciones que no se pueden practicar en la elaboración del vino de misas.—

Ponemos aquí el índice de estas operaciones que explica el P. Vitoria, para que los que entienden en esta elaboración sepan siquiera dudar y preguntar: 1) El petiotizado, que añade azúcar aguado al mosto bueno o al del orujo.—2) La chaptalización, que añade azúcar al mosto débil y la mezcla carbonato cálcico.—3)La gallización.—i) El encabezamiento del vino, que añade alcohol.—5) La clarificación por otros medios que los expuestos arriba, que añaden cuerpos extraños permanentes.—6) El enyesado.—7) Los colorantes artificiales.—-8) Los antisépticos. 9) El tanado, sulfitado, bisufiltado.—10) La adición de agua, fuera del caso explicado arriba.—11) La adición de glucosa, sacarina, etc.—12) La acetificación artificial, mediante el acido tártrico o cítrico.

Vino blanco o rojo.—

Aunque algunos prefieren el rojo, por imitar mas la sangre y por no confundirlo con el agua, ya se ve que estas no son razones suficientes, y no esta nada mandado. Antes hay muchas razones para creer que ya en la antigüedad se usaban los dos vinos. Y el blanco ha prevalecido, porque mancha menos los purificadores.

Vigilancia sobre la legitimidad del vino.—

Esta mandado y es natural que los sacerdotes vigilen y se cercioren de la legitimidaddel vino, y no usen temerariamente ninguno inconveniente.Y no se fíen de ninguno sin cerciorarse, por lo menos de vez encuando, lo suficiente. Algunos sacerdotes y personas piadosastienen también especial cuidado y devoción de elaborarlos ellosmismos con toda diligencia. Y no es cosa muy difícil, y en cambioes de devoción, donde puede hacerse.

El agua del vino.—

Esta mandado que en la Misa se eche al vino de la consagración un poco de agua. Y este precepto es grave. Esta agua debe ser poca; debe ser natural, y con tal que lo sea y potable, no importa que sea acida, o gaseosa, o alcalina. Es de notar que esta agua también se convierte en la sangre de Jesucristo. En España y algunos otros sitios se usa para echarla una cucharilla.

Misterio de esta agua.—

Parece que este uso proviene de que Jesucristo en la Pascua, conforme al rito pascual, añadió un poco de agua a la copa de vino que consagro. Como decía San Cipriano, el vino es Jesucristo, el agua el pueblo cristiano, que se une con El, y con El se transfigura. Y como dice San Atanasio, este vino y agua simbolizan la unión del Verbo con la humanidad. Y según San Ambrosio significan el agua y sangre que brotaron del costado de Jesucristo. Estas son las materias que se usan en la Misa. Ni el pan ni el vino se bendicen, pero se consagran y convierten en el cuerpo y sangre del Salvador.

Puntos de Catecismo, Vilariño. S. J

V Domingo después de Epifanía

TEXTOS DE LA MISA EN ESPAÑOL

Introito. Salm. 96.7-8.1-

Adorad a Dios sus ángeles todos; oyólo y alborozóse Sión, y regocijáronse las hijas de Judá.  V/.- Reina el Señor, rego­cíjese la tierra; alégrense todas las islas. Gloria al Padre,

Colecta.-

Te rogamos, Señor, guardes a tu familia con una con­tinua piedad, para que sea siempre por ti defendida, pues se apoya en la sola esperanza de la gracia celestial. Por nuestro Señor.

Epístola. Col. 3.12-17.- 

Hermanos: Como escogidos que sois de Dios, santos y amados, revestíos de entrañas de misericordia, de benignidad, humildad, modestia, paciencia: sufríos unos a otros y perdonaos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor os ha perdonado, así también hacedlo vosotros. Mas, sobre todo esto, tened caridad, que es el vínculo de perfec­ta perfección. Y triunfe vuestros corazones la paz de Cristo, a la que fuisteis llamados para formar un solo cuerpo. Sed agradecidos. La palabra de Cristo, more en vosotros abundantemente con toda sabiduría; enseñaos y amonestaos unos a otros, con salmos, himnos y cánticos espirituales, y cantad de corazón a Dios dándole gracias. Cualquier cosa que hagáis, sea de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando gracias a Dios Padre por medio de Jesucristo Señor nuestro.

Gradual. Salm. 101.16-17.-

Los pueblos venerarán tu nombre, Señor, y todos los reyes de la tierra tu gloria. Porque el Señor reedificará Sión y en ella será visto en su majestad. 

Aleluya.

Salm 96.1.- Aleluya, aleluya, V/. Reina el Señor; regocíjese la tierra, alégrense todas las islas. Aleluya.

Evangelio. Mat. 13.24-30.- 

En aquel tiempo: Dijo Jesús a las turbas esta parábola: Es semejante el reino de los cielos a un hombre que sembró buena simiente en su campo. Y mientras dormían los hombres, vino cierto enemigo suyo y sembró cizaña en medio del trigo Y llegándose los criados del padre, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? Pues ¿Cómo tiene cizaña? Contestóles: Algún enemigo mío ha hecho esto. Replicaron los criados. Replicaron los criados: ¿Quieres que vayamos a recogerla? No, les respondió, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo, Dejad crecer uno y otra hasta la siega; que al tiempo de siega diré a los segadores: Coged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; mas el trigo guardadlo en mi granero.

Ofertorio. Salm. 117.16-17.- 

La diestra  del  Señor  ha obrado proezas, la diestra del Señor me ha ensalzado; no moriré, sino viviré, y pregonaré las obras del Señor.

Secreta.-

Te ofrecemos, Señor, hostias de propiciación, para que perdones misericordioso nuestras culpas, y dirijas tú mismo   nuestros   vacilantes corazones. Por nuestro Señor.

Prefacio de la Santísima Trinidad.-

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Señor, no en ­la individualidad de una persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos tam­bién de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distin­ción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la pro­piedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a  una voz. Santo…

Comunión. Luc.4.22.- 

Maravillávanse todos de las palabras que salían de la  boca  de Dios.

Poscomunión.-

Te rogamos, ¡oh Dios omni­potente!, nos concedas la gracia de conseguir el efecto de aquel don saludable, cuya prenda hemos recibido por estos misterios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

TEXTOS DE LA MISA EN LATIN

Dóminica V Post Epiphaniam

II Classis

Introitus: Ps. xcvi: 7-8

Adoráte Deum omnes Angeli ejus: audívit, et lætáta est Sion: et exsultavérunt fíliæ Judæ. [Ps. ibid., 1]. Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Glória Patri. Adoráte Deum.

Oratio:

Famíliam tuam, quǽsumus, Dómine, contínua pietáte custódi: ut quæ in sola spe grátiæ cæléstis innítitur, tua semper protectióne muniátur. Per Dóminum.

Ad Colossenses iii: 12-17

    Léctio Epistolæ beáti Pauli Apóstoli ad Colossenses:


Fratres: Indúite vos ergo sicut elécti Dei sancti et dilécti víscera misericórdiæ, benignitátem, humilitátem, modéstiam, patiéntiam: subportántes ínvicem, et donántes vobismetípsis si quis advérsus áliquem habet queréllam: sicut et Dóminus donávit vobis, ita et vos. Super ómnia autem hæc, caritátem habéte, quod est vínculum perfectiónis: et pax Christi exúltet in córdibus vestris, in qua et vocati estis in uno córpore: et grati estóte. Verbum Christi hábitet in vobis abundánter, in omni sapiéntia, docéntes, et commonéntes vosmetípsos psalmis, hymnis, et cánticis spiritálibus, in grátia cantántes in córdibus vestris Deo. Omne quodcúmque fácitis in verbo aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Jesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per Jesum Christum Dóminum nostrum.

Graduale Ps. ci: 16-17

Timébunt gentes nomen tuum, Dómine, et omnes reges terræ glóriam tuam. V. Quóniam ædificávit Dóminus Sion, et vidébitur in majestáte sua.
Allelúja, allelúja. [Ps. xcvi: 1] Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Allelúja.

Matthew xiii: 24-30 

    †     Sequéntia sancti Evangélii secúundum Matthæum.


In illo tempore: Dixit Jesus turbis parábolam hanc: Símile factum est regnum cælórum hómini, qui seminávit bonum semen in agro suo. Cum autem dormírent hómines, venit inimícus eius, et superseminávit zizánia in médio trítici, et ábiit. Cum autem crevísset herba, et fructum fecísset, tunc apparuérunt et zizánia. Accedéntes autem servi patris familias, dixérunt ei: » Dómine nonne bonum semen seminásti in agro tuo? Unde ergo habet zizánia?» Et ait illis: » Inimícus homo hoc fecit.» Servi autem dixérunt ei: «Vis, imus, et collígimus ea?» Et ait «Non: ne forte colligéntes zizánia, eradicétis simul cum eis et tríticum. Sínite útraque créscere usque ad messem, et in témpore messis dicam messóribus: ‘Collígite primum zizánia, et alligáte ea fascículos ad comburéndum, tríticum autem congregáte in hórreum meum.'»

Offertorium: Ps. cxvii: 16 et 17.

Déxtera Dómini fecit virtútem, déxtera Dómini exaltávit me: non móriar, se vivam, et narrábo ópera Dómini.

Secreta:

Hóstias tibi, Dómine, placatiónis offérimus: ut et delicta nostra miserátus absólvas, et nutántia corda tu dírigas. Per Dóminum.

Communio: Luc. iv: 22

Mirabántur omnes de his, quæ procedébant de ore Dei.

Postommunio: 

Quǽsumus, omnípotens Deus: ut illius salutáris capiámus efféctum, cujus per hæc mystéria pignus accépimus. Per Dóminum.

Sagrada Hostia

Cosas liturgicas.—

Además de los ornamentos hay otras muchas cosas que pertenecen a la liturgia, de muchas maneras. Y primeramente las materias de los Sacramentos y después otras muchas cosas que se bendicen o usan en el culto. Así podemos señalar, por ejemplo: la hostia, el vino, el agua, el aceite, el crisma, la cera, el fuego, el incienso, la luz, la ceniza, los ramos, las campanas. Hablemos primeramente de la hostia y del vino de la consagración.

Hostias.—

Hostia dignifica víctima. Y no hay duda de que el pan consagrado es victima divina propiciatoria por nuestros pecados, puesta en el altar. Pero se llama hostia no solo al pan consagrado, sino aun al mismo pan destinado a la consagración antes de ser consagrado. Conviene, pues, saber como se han de hacer estas hostias. Su materia y su forma.

Materia de las hostias.—

La materia necesaria para la validez de la consagración es todo pan de trigo, todo lo que en el uso común se suele llamar pan. Esta mandado y para no pecar es necesario que sea pan reciente, lo bastantemente reciente para que no haya peligro ninguno de corrupción. Debe ser ácimo o sin levadura para los latinos y para los griegos fermentado y de solo trigo. Pero para que valga la consagración sirve todo pan, aunque este, por ejemplo, algo mezclado con alguna otra materia, pero tan poca que no deje de ser pan de trigo. Así que no vale el pan de cebada, ni de maíz, arroz, avena, habas, etc. Ni tampoco valen masa de trigo crudas o fritas o de otro modo adobadas. Sobre si vale el pan de centeno, de flor de harina, de salvado, etc., debe atenderse a lo que dice el uso común de la gente, y si según este uso es pan verdadero, se puede creer que es valida la consagración. Pero debe procurarse que el pan sea de trigo puro y verdadero y sin mezcla ninguna de centeno ni otra sustancia. Hay algunos granos que son parecidos al trigo y de los cuales dudan si son verdadero trigo o no. Esos granos a lo menos hacen dudoso el Sacramento y, por lo tanto, esta prohibido servirse de ellos.

Por que se usa pan ácimo.—

La razón de usarse pan ácimo es porque los judíos en Pascua ijo usaban sino panes ácimos. Y como Jesús consagro en Pascua, se cree que consagro en pan ácimo. Y para imitación suya esto esta mandado. Pero no se crea que sea eso necesario para la validez y, en efecto, los orientales, muchos al menos, consagran en pan fermentado. Cuando los israelitas salieron de Egipto, como no tuvieron tiempo de preparar panes fermentados o con levadura, los prepararon arrebatadamente sin ella y ácimos, que esto significa esta palabra, y en memoria de aquel hecho, cuando celebraban la Pascua, así como comían de pie el cordero y asado, y con los báculos ya en la mano, así también comían panes sin levadura.

Como han de ser las hostias.—

Manda la Iglesia que sean redondas y aplastadas y conviene que se hagan con mucha delicadeza y finura y cuidado. Al principio de la Iglesia se debieron de usar panes como lor, que se daban a comer en otros sitios en las mesas comunes. Pero pronto, por reverencia al Santísimo Sacramento, los fieles comenzaron a preparar aparte los panes destinados a la consagración. Paladio antiguo refiere haber visto de sus propios ojos a Candida, esposa de Trajano, general en jefe de Valerio, trabajar toda la noche en moler y amasar con sus propias manos el pan de la oblación. San Pacomio mandaba a sus monjes guardar silencio y meditar cuando preparaban las hostias. Fortunato refiere de la reina Radegunda que ella con sus manos confeccionaba las hostias para la iglesia de su monasterio y para otras iglesias. Teodulfo, obispo de Orleans, en el siglo IX ordeno a sus sacerdotes confeccionar dios sus hostias o hacerlas confeccionar a jóvenes clérigos en su presencia. Y son muchos los ejemplos parecidos que pudiéramos citar. Y con mucha frecuencia en los monasterios se guardaban muchas prescripciones por los monjes destinados a confeccionar las hostias. Ora se mandaba estar en ayunas, ora recitar salmos, ora revestirse de albas, ora otras prescripciones igualmente reverentes. Hasta que paso el cargo de confeccionarlas a los seglares. Hoy mismo, sin embargo, son muchas las Comunidades que se dedican a esta labor delicada con mucha devoción y esmero sirviendo estas hostias a diversas iglesias y parroquias.

Como se hacen.—

Se hacen formando una masa bastante liquida con harina buena y agua y luego, entre dos planchas de hierro calientes, se encierra la masa conveniente, para que con el calor quede ya hecho el pan. Suelen tener estos hierros algunas, figuras artísticas, en las cuales se pone Ja figura de Jesús crucificado, o la cruz, o algún agnus Dei o las letras alfa y omega. Lo mejor es guardar la costumbre de poner una cruz o un crucificado. Hoy hay buenos hierros para hacer las hostias, aun sin fuego, con electricidad. Toda limpieza es poca cuando se trata de preparar las hostias que han de convertirse en el cuerpo de Cristo. Y los fieles que a ello se dedican, ya que no lo hagan con tanto fervor y piedad como los monjes, deben hacerlo con religiosidad, con cuidado y, sobre todo, con fidelidad a las prescripciones de la Iglesia. Y los sacerdotes deben velar porque se cumpla bien todo lo mandado.

Dimensiones de las hostias.—

Desde los tiempos antiguos han debido de ser redondos los panes que se consagraban. Pero eran de diversos tamaños y gorduras. Y tardo bastante tiempo en introducirse la igualdad de dimensiones. En los comienzos parece se usaba un pan que se rompía para todos, de donde el nombre de fradio panis, o “fracción del pan,” para la Misa. Pero ya desde el siglo VI en algunas partes se debieron de usar hostias como las de hoy, en varios sitios. Y aun hostias pequeñas separadas de las mayores para la comunión de los fieles. Todavía en el siglo XVI algún misal prescribe al celebrante que rompa la hostia en tres partes: la primera para echarla en el cáliz, la segunda para el sacerdote y los ministros y la tercera para el viático. Y los cartujos reservan una hostia grande para romper de ella un fragmento para la comunión de los moribundos. Hoy en Roma dan a las hostias grandes nueve centímetros de diámetro y a las pequeñas cuatro. No hay nada prescrito, pero no conviene que estas ultimas sean demasiados pequeñas, como lo son en muchas partes, ni demasiado delgadas.

Figuras en las hostias.—

Antiguamente parece que ponían en todos los panes comunes una X, que si no significaba nada para los mundanos, los cristianos aceptaron con gusto en las hostias, porque, por una parte, era el comienzo del nombre de “Christus”, Xristos, y porque servia, además, para partir la hostia en cuatro partes. De estos panes crucíferos hay varias pinturas en las catacumbas. Luego se puso también el alfa y omega. Mas tarde prevaleció la cruz. De ella fue natural el transito al crucificado, después del siglo XV. Y esto es lo que conviene observar, aun cuando no estén prohibidas otras impresiones, como anagramas del nombre de Jesús.

Hostias recientes.—

Es uso general de la Iglesia renovar las especies cada semana o a lo mas cada quince días. Y debe antes procurarse que las hostias sean frescas para evitar todo peligro de corrupción. Dicen que el pan ácimo esta muy expuesto a corrupción. Depende mucho de los sitios en que este. Nosotros hemos retenido sin consagrar algunas hostias mucho tiempo sin corromperse. Pero no debe fiarse de ello. Pues a veces se corromperán mucho más pronto. Y de todos modos esto esta mandado y con mucha razón.

Puntos de catecismo, Vilariño, S. J.