DOMINGO DE RESURRECCIÓN

SECUENCIA

A la victima pascual alabanzas inmolen los cristianos.

El Cordero redimió a las ovejas: Cristo, inocente, reconcilió con el Padre a los pecadores.

La muerte y la vida lucharon en duelo sublime; muerto el Rey de la vida, reina vivo.

Dinos, tú, María: ¿qué viste en el camino?

El sepulcro de Cristo viviente: y la gloria vi del resurgente.

Los testigos angélicos, el sudario y los vestidos.

Resucitó Cristo, mi esperanza; precederá a los suyos en Galilea.

Sabemos que Cristo ha resucitado realmente de entre los muertos; tú, victorioso Rey, ten piedad de nosotros. Amén. Aleluya.

EVANGELIO

Continuación del Santo Evangelio según San Marcos (XVI, 1-7).

En aquel tiempo María Magdalena y María, madre de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a ungir a Jesús. Y muy de mañana, al día siguiente del sábado, fueron al monumento salido ya el sol. Y decían entre sí: ¿Quién nos separará la piedra de la puerta del sepulcro? Y, mirando, vieron separada la piedra, que era muy grande. Y, entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con traje blanco, y se asustaron. Pero él las dijo: No os asustéis: buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no está aquí, he ahí el sitio donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos y a Pedro, que os precederá en Galilea; allí le veréis, como os lo dijo.

DOMINGO SEGUNDO DE PASION O DOMINGO DE RAMOS

SALIDA DE BETANIA. —

Jesús, dejando en Betania a su madre María, a Marta y a María Magdalena con su hermano Lázaro, se dirige, este día, muy de mañana, hacia Jerusalén, acompañado de sus discípulos. María se estremece al ver acercarse su hijo a sus enemigos que pretenden derramar su sangre; con todo eso no va hoy Jesús a Jerusalén a buscar la muerte sino el triunfo. Es necesario que el pueblo proclame rey al Mesías antes que éste sea crucificado; que, ante las águilas romanas, en presencia de los Pontífices y Fariseos, mudos de rabia y de estupor, resuenen las voces infantiles, confundidas entre los gritos de los ciudadanos en alabanza del Hijo de David.

CUMPLIMIENTO DEL VATICINIO. —

El Profeta Zacarías había predicho esta ovación preparada en la eternidad para el Hijo del hombre en vísperas de su humillación. «Alégrate con grande alegría, hija de Sión. Salta de júbilo, hija de Jerusalén; mira que viene a ti tu Rey, justo y salvador, humilde, montado en un asno, en un pollino hijo de asna». Viendo Jesús que había llegado la hora de cumplirse este oráculo manda a dos de sus discípulos que vayan y le traigan una asna y un pollino que encontrarán no lejos de allí. El Salvador se encontraba en Betíagé, situado en el monte de los Olivos. Los discípulos ponen inmediatamente en ejecución el mandato de su Maestro.

DOS PUEBLOS. —

Los Santos Padres nos han proporcionado la clave del misterio de estos dos animales. El asna representa el pueblo judío sometido al yugo de la Ley; «el pollino en el que, según el Evangelio, no había montado nadie todavía», representa a la gentilidad a quien nadie había subyugado aún. La suerte de ambos pueblos se decidirá dentro de unos días. El pueblo judío será desechado por no haber recibido al Mesías; en su lugar Dios elegirá al pueblo gentil, indómito hasta entonces, pero que se convertirá en dócil y fiel.

CORTEJO TRIUNFAL. —

Dos discípulos aparejan al pollino con sus vestidos; Jesús entonces, queriendo realizar el vaticinio del profeta, monta sobre el animal2 y se prepara de este modo a entrar en la ciudad. Mientras tanto en Jerusalén corre el rumor de que Jesús se aproxima. Inspirados por el Espíritu divino la turba de judíos reunidos en la ciudad de toda Palestina para celebrar en ella la Pascua, sale a recibirle con palmas y gritos clamorosos. El cortejo que iba acompañando a Jesús desde Betania, se confunde con esta multitud ferviente de entusiasmo; unos tienden sus vestidos por el camino, otros enarbolan ramos de palmera a su paso. Resuena el grito de «Hosanna» y recorre la ciudad la noticia de que Jesús, hijo de David entra en ella como Rey.

EL REINO MESIÁNICO. —

Así fue cómo Dios, ejerciendo su poder sobre los corazones, preparó, en la ciudad en que pocos días después sería pedida su sangre a gritos, un triunfo para su Hijo. Este día Jesús tuvo un momento de gloria y la Iglesia quiere que renovemos cada año el recuerdo de este triunfo del Hijo del hombre. Cuando nacía el Emmanuel, vimos llegar del lejano oriente a Jerusalén a los Magos en busca del Rey de los judíos, para adorarle y ofrecerle sus presentes; hoy es la misma Jerusalén la que sale a recibirle. Ambos acontecimientos tienen un mismo fin: reconocer a Jesucristo como Rey; el primero por parte de los gentiles, el segundo por parte de los judíos. Era menester que el Hijo  de Dios recibiese ambos tributos antes de su Pasión. La inscripción que Pilatos pondrá dentro de poco sobre la cabeza del Redentor: Jesús Nazareno, Rey de los judíos, será el carácter indispensable de su mesianismo. Inútiles serán los esfuerzos de los enemigos de Jesús para cambiar los términos del escrito; no lograrán su fin. «Lo que he escrito, escrito está», respondió el gobernador romano. Su mano confirmó, sin saberlo, las profecías. Israel proclama hoy a Jesús por su Rey; bien pronto será disperso en castigo de su perjurio; pero ese Jesús, a quien ha proclamado, permanecerá siempre Rey. De este modo se cumplió a Ja letra aquel mensaje del Angel que dijo a María anunciándole la grandeza del hijo que iba a concebir: «El Señor le dará el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob eternamente'». Jesús comienza en este día su reinado sobre la tierra; y como el primer Israel va a sustraerse de su cetro, un nuevo Israel, nacido del grupo fiel del antiguo, va a nacer, formado de gentes de todas las partes del mundo, y ofrecerá a Cristo el imperio más extenso que jamás ha ambicionado un conquistador. Tal es el misterio glorioso de este día en medio del duelo de la Semana de Pasión. La Iglesia en un momento de alegría en el que saludamos a Jesús como Rey. Ha organizado la liturgia de este día de tal forma que encierre en sí juntamente alegría y tristeza; la alegría al unirse a las aclamaciones con que resonó la ciudad de David; la tristeza volviendo en seguida al curso de su gemidos por los dolores de su Esposo divino. Todo el drama está dividido como en tres actos distintos, cuyos misterios e intenciones vamos a explicar uno tras otro.

LA BENDICION DE  LAS PALMAS.–

La bendición de las palmas o de los ramos, como vulgarmente se dice, es el primer rito que se desarrolla ante nuestra vista; y podemos juzgar de su importancia por la solemnidad que la Iglesia despliega en su celebración. Durante largos siglos diríase que iba a celebrarse la santa Misa sin otra intención que la de celebrar el aniversario de la entrada de Jesús en Jerusalén: Introito, Colecta, Epístola, Gradual, Evangelio, incluso el Prefacio, se sucedían como se hace para preparar la inmolación del Cordero sin mancha; pero después del triple Sanctus la Iglesia suspendía estas solemnes fórmulas y su ministro procedía a la santificación de los ramos que tenía delante. Ahora, después de la reciente reforma, después del canto de la antífona Hosanna, estas ramas de árbol, objeto de la primera parte de la función, reciben con una sola oración, acompañada de la incensación y de la aspersión del agua bendita, una virtud que los eleva al orden sobrenatural y los hace a propósito para ayudar a la santificación de nuestras almas y a la protección de nuestros cuerpos y de nuestras casas. Los fieles deben tener con respeto estos ramos en sus manos durante la procesión y colocarlos con honor en sus casas, como un signo de su fe y una esperanza en la ayuda divina.

ANTIGÜEDAD DEL RITO. —

No es necesario explicar al lector que las palmas y los ramos de olivo, que reciben en este momento la bendición de la Iglesia, se llevan en memoria de aquellos con que el pueblo de Jerusalén honró la marcha triunfal del Salvador, pero no está mal decir unas palabras sobre la antigüedad de esta costumbre.

Comenzó pronto en oriente y probablemente en Jerusalén desde que la Iglesia gozó de paz. En el siglo IV San Cirilo, obispo de esta ciudad, creía que la palmera que había suministrado sus ramos al pueblo que vino al encuentro de Cristo, existía todavía en el valle del Cedrón; nada más natural que tomar ocasión de esto para instituir un aniversario conmemorativo de este suceso. En el siglo siguiente se establece esta ceremonia, no solamente en las Iglesias orientales, sino también en los monasterios de que estaban llenos los desiertos de Egipto y de Siria. Al principio de cuaresma, muchos santos monjes obtenían de su Abad el permiso de internarse en lo más recóndito del desierto para pasar este tiempo en profundo retiro; pero debían volver al monasterio el domingo de Ramos, como se colige de la vida de San Eutimio escrita por su discípulo Cirilo. En occidente tardó bastante en establecerse este rito; el primer rastro que encontramos se halla en el Sacramentarlo Gregoriano que se remonta al final del siglo VI o principios del VII. A medida que la fe penetraba en el norte no era posible solemnizar esta ceremonia en toda su integridad pues la palmera y el olivo no arraigan en nuestro clima. Fue necesario reemplazarlas por ramos de otros árboles; mas la Iglesia no permitió cambiar nada de las oraciones prescritas para la bendición de estos ramos, pues los misterios expuestos en estas hermosas oraciones, tienen su fundamento en el olivo y la palma del relato evangélico, representados por nuestros ramos de boj y de laurel.

LA PROCESION.–

El segundo rito de este día es la célebre procesión que sigue a la bendición de los ramos.

Tiene por objeto representar la marcha del Salvador a Jerusalén y su entrada en esta ciudad; y, para que nada falte en la imitación del relato del Santo Evangelio, los Ramos que acaban de ser bendecidos son llevados por todos los que toman parte en esa procesión. Entre los judíos era una señal de regocijo llevar en la mano ramos de árboles; y la ley divina les autorizaba esta costumbre. Dios había dicho en el Levítico al establecerla festividad de los Tabernáculos: «El primer día tomaréis gajos de frutales hermosos, ramos de palmera, ramas de árboles frondosos, de sauces de la ribera, y os regocijaréis ante Yavé, vuestro Dios» Para testimoniar su entusiasmo por la llegada de Jesús ante los muros de la ciudad, los habitantes de Jerusalén, incluso los niños, recurrieron a esta gozosa demostración. Vayamos nosotros también delante de nuestro Rey y cantemos el Hosanna a este vengador de la muerte y liberador de su pueblo.

Durante la Edad Media, en muchas iglesias, se llevaba en esta procesión el libro de los Evangelios que representaba a Jesucristo cuyas palabras contenía. Designado de antemano un lugar y preparado para la estación, la Procesión se detenía: el diácono abría entonces el sagrado libro y cantaba el relato de la entrada de Jesús en Jerusalén. En seguida descubríase la Cruz que había permanecido velada hasta aquel momento; todo el clero se postraba ante ella solemnemente y cada uno depositaba a sus pies un fragmento del ramo que tenía en su mano. Se reanudaba la procesión precedida de la Cruz, descubierta, hasta que el cortejo entra en la iglesia. En Inglaterra y Normandía, desde el siglo XI, se practicaba un rito altamente representativo de la escena que tuvo lugar en este día en Jerusalén. En la procesión se llevaba triunfalmente la Sagrada Eucaristía. La herejía de Berengario que negaba la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía acababa de manifestarse en esta época. Y este triunfo de la Sagrada Forma era preludio lejano de la Institución de la festividad y procesión del Santísimo Sacramento. Siempre con la misma intención de renovar la costumbre evangélica, existe en Jerusalén otra costumbre en la procesión de Ramos. Toda la comunidad de Franciscanos que custodia los santos Lugares marchan de mañana a Betfagé. Allí el P. Guardián de Tierra Santa, vestido de pontifical, sube sobre un asno revestido con mantos, acompañado por los religiosos y católicos de Jerusalén, que llevan todos palmas, ingresa en la ciudad y baja hasta la puerta de la iglesia del Sto. Sepulcro donde se celebrará la Misa con toda pompa. Hemos reunido aquí, como de costumbre, los diferentes hechos con que puede elevarse la mente de los fieles en los variados misterios litúrgicos; estas manifestaciones de fe les ayudarán a comprender por qué la Iglesia quiere que, en la procesión de los Ramos, sea honrado Jesucristo como presente al triunfo que ella le otorga en este día. Busquemos por medio del amor «a este humilde y dulce Salvador que viene a visitar a la hija de Sión», como dice el profeta. Aquí está en medio de nosotros; a él se dirige el tributo de nuestros ramos; unámosle también el de nuestros corazones. Se presenta para ser nuestro Rey; acojámosle y digamos: Hosanna al hijo de David.

LA ENTRADA EN LA IGLESIA. —

Antiguamente, hasta la última reforma, el ñn de la procesión iba acompañado de una ceremonia llena de un profundo simbolismo. Al momento de entrar en la iglesia, el cortejo se hallaba con las puertas cerradas. La marcha triunfal se detenía; pero los cantos de alegría no se suspendían. Un himno especial a Cristo Rey resonaba a la puerta de la iglesia, con su alegre estribillo, hasta que el subdiácono golpeando con el asta de la cruz las puertas, conseguía que se abriesen, y el pueblo, precedido del clero, entraba aclamando al único que es la Resurrección y la vida. El fin de esta escena era rememorar la entrada del Salvador en otra Jerusalén, de la que la de la tierra no era sino figura. Esta Jerusalén es la patria celestial cuya entrada Jesucristo nos ha procurado. El pecado del primer hombre había cerrado sus puertas; pero Jesús, el Rey de la gloria, las abrió por la virtud de su Cruz, ante la cual no pudieron resistir. Este mismo canto, en honor de Cristo Rey, se ha conservado, pero la parada a la puerta de la iglesia ha quedado suprimida. Prosigamos, pues, tras los pasos del Hijo de David, puesto que él es el Hijo de Dios y nos invita a tomar parte en su reino. Así es como la Iglesia en la procesión de los Ramos que no es otra cosa que la conmemoración de los acontecimientos de aquel día, eleva nuestra mente al misterio de la Ascensión por el que se pone fin, en el cielo, a la misión del Hijo de Dios en la tierra. Pero ¡ay! los días intermedios entre ambos triunfos no son todos días de alegría, y antes que termine la procesión la Iglesia, que se ha levantado unos momentos de su tristeza, vuelve a gemir continuamente.

LA MISA.–

La tercera parte de la función de hoy es el santo sacrificio. Todas sus melodías están rebosantes de desaliento; la lectura de la Pasión, que va a tener lugar en seguida, señala el punto culminante de la jornada. En el siglo V o VI la Iglesia adoptó para el relato un recitado especial que se convirtió en un verdadero drama. Primeramente el Cronista que relata los hechos de un modo grave y patético; Cristo, en cambio, tiene un acento noble y suave que contrasta vivamente con el tono elevado de los demás interlocutores y con los gritos del pueblo judío. En el momento en que El se deja pisotear por los pecadores, llevado del amor que nos tiene, entonces es cuando nosotros debemos gritar que es nuestro Dios y nuestro Rey soberano. Estos son los ritos generales de este gran día; parala completa inteligencia de las oraciones y lecturas insertamos, como solemos, todos los detalles necesarios.

NOMBRES DADOS A ESTE DÍA. —

Este domingo, además de su nombre litúrgico y popular de Domingo de Ramos o de Palmas, tiene el de Domingo del Hosanna, a causa del grito triunfal con que los judíos saludaron la llegada de Jesús. Nuestros padres le llamaron Domingo de Pascua florida, porque Pascua que se celebrará dentro de ocho días, está hoy como en flor y los fieles pueden empezar el cumplimiento pascual de la comunión anual desde este momento. Los españoles, al descubrir el Domingo de Ramos de 1513 el vasto territorio vecino de México le dieron el nombre de Florida en recuerdo de esta denominación. También se llama a este domingo Capitilavium, es decir lava-cabezas porque en los siglos medievales, los padres lavaban la cabeza de sus hijos nacidos en los meses anteriores cuyo bautismo podían retrasar sin peligro hasta el Sábado Santo, con el fin de que este día estuvieran decentes para ser ungidos con el Santo Crisma. En épocas anteriores este domingo recibió, en algunas iglesias, el nombre de Pascua de los Competentes. Se llamaba competentes a los catecúmenos admitidos al bautismo. Se reunían hoy en la Iglesia y se les explicaba detenidamente el símbolo que les habían explicado en el precedente escrutinio. En la Iglesia mozárabe española se les explicaba sólo este día. Por fin, los griegos le designaron con el nombre de Baiphore, es decir Porta-Palma.

MISA.—

La Estación, en Roma, se celebraba en la Basílica de Letrán, madre y maestra de todas las demás iglesias; con todo, hoy, la función papal se realiza en San Pedro. Esta derogación no va en perjuicio de los derechos de la Archi-Basílica que antiguamente, recibía el honor de la presencia del Sumo Pontífice, y que ha conservado las indulgencias concedidas a aquellos a quienes la visitan hoy.

INTROITO

Señor, no alejes tu auxilio de mí: atiende a mi defensa: líbrame de la boca del león, y salva mi vida del cuerno de los unicornios. — Salmo: Oh Dios, Dios mío, mira hacia mí: ¿por qué me has desamparado? Las voces de mis delitos me alejan de mi salud. — Señor, no alejes…

En la colecta la Iglesia pide para todos la gracia de imitar la paciencia y la humildad del Salvador. Jesucristo sufre y se abaja por el hombre pecador; es justo que el hombre se aproveche de este ejemplo y procure su salvación por los medios que le da a conocer la conducta del Salvador.

En la misa solemne el preste se acerca al altar y, omitiendo el salmo Iúdicame , Deus, y el Confíteor, sube inmediatamente al altar, lo besa en el centro y lo inciensa.

COLECTA

Omnipotente y sempiterno Dios, que, para ofrecer al género humano un ejemplo de humildad, hiciste que nuestro Salvador tomase carne y padeciese la cruz: concédenos propicio la gracia de comprender las lecciones de su paciencia y de participar de su resurrección. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.

EPISTOLA

Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Filipenses (II, 5-11).

Hermanos: Sentid de vosotros como Cristo Jesús de sí mismo: el cual, siendo de la misma naturaleza de Dios, no creyó que era una rapiña el ser igual a Dios: y, a pesar de ello, se despojó de sí mismo, tomando la forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres, y hallado en lo exterior como hombre. Se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, hasta la muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó, y le dio un nombre, que es sobre todo nombre: (aquí se arrodilla) para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y en los infiernos, y toda lengua confiese que el Señor, Jesucristo, está en la gloria de Dios Padre.

HUMILLACIÓN Y GLORIA DE JESÚS. —

La Iglesia prescribe que doblemos la rodilla en el trozo de esta Epístola en que el Apóstol dice que todo ser creado debe humillarse al pronunciar el nombre de Jesús. Acabamos de cumplir esta prescripción. Comprendamos que si hay alguna época en el año en que el Hijo de Dios tenga derecho a nuestras más profundas adoraciones, es justamente esta en que su Majestad es violada y en que le vemos pisoteado por los pecadores. Nuestros corazones deben necesariamente enternecerse y compadecerse al contemplar los dolores que sufre por nosotros. Pero no debemos sentir menos los ultrajes y las indignidades de que es colmado aquel que es igual al Padre y Dios como él. Démosle, al menos mientras estamos unidos a él, por medio de nuestras humillaciones, la gloria de que se ha despojado para reparar nuestro orgullo y nuestra rebeldía y unámonos a los santos ángeles que, testigos de todo lo que ha aceptado por amor al hombre, se anonadan profundamente tanto más cuanto ven la ignominia a la que se redujo.

En el Gradual la Iglesia se sirve de las palabras del Real Profeta que predice la grandeza futura de la víctima del Calvario pero que, al mismo tiempo, confiesa cómo había desgarrado su alma la seguridad con que los judíos cometerían el deicidio.

GRADUAL

Tuviste mi mano derecha: y me guiaste según tu voluntad: y me recibiste con gloria. V. ¡Qué bueno es el Dios de Israel para los rectos de corazón! Mis pies casi vacilaron, casi se extraviaron mis pasos: porque envidié a los pecadores, al ver la paz de los malvados.

El Tracto lo constituye una parte considerable del Ps. XXI de cuyas primeras palabras Jesucristo se sirvió en la Cruz y que es más una historia de la Pasión que una profecía; tan claras y evidentes son sus alusiones.

TRACTO

Oh Dios, Dios mío, mira hacia mí: ¿por qué me has desamparado? V. Las voces de mis delitos me alejan de mí la salud. V. Oh Dios mío, clamaré durante el día, y no me oiréis: y durante la noche, y no habrá para mí descanso. V. Pero tú habitas en el santuario, eres la alabanza de Israel. V. En ti esperaron nuestros padres: esperaron, y los libertaste. V. A ti clamaron, y se salvaron: en ti confiaron, y no fueron confundidos. V. Pero yo soy un gusano, y no un hombre: el oprobio de los hombres, y la abyección de la plebe. V. Todos los que me ven, me desprecian: estiran los labios, y mueven la cabeza (diciendo): V.  Ha esperado en el Señor, líbrele ahora: sálvele, si es que le quiere. V. Ellos me observaron y contemplaron, dividieron entre sí mis vestiduras, echaron a suertes mi túnica. V. Líbrame de la boca del león: y salva mi vida del cuerno de los unicornios. V. Los que teméis al Señor, alabadle: raza toda de Jacob, engrandécele. V. Pertenecerá al Señor la generación venidera: y pregonarán los cielos su justicia. V. Al pueblo que nacerá, que hizo el Señor.

Ya es hora de oír el relato de la pasión de nuestro Salvador. La Iglesia lee la narración de los cuatro evangelios en cuatro días diferentes de esta semana. Comienza hoy con la de San Mateo, el primero que escribió la narración de la vida y muerte del Salvador. A. causa de su extensión no ponemos el texto de los cuatro relatos de la Pasión que todos pueden encontrar en su Misal.

El Ofertorio es una nueva profecía de David. Anuncia el abandono del Mesías en medio de sus congojas y la ferocidad de sus enemigos que para saciar su hambre le darán a beber hiel y vinagre. De este modo fue tratado aquel que nos da su cuerpo para comida y su sangre para bebida.

OFERTORIO

Improperio y miseria sufrió mi corazón: y esperé a que alguien se contristase conmigo, y no le hubo: busqué a uno, que me consolara, y no le hallé: y medieron de comida hiel, y en mi sed me abrevaron con vinagre.

En la Secreta se pide a Dios el doble fruto de la Pasión para sus siervos: la gracia en esta vida y la gloria en el cielo.

SECRETA

Te suplicamos, Señor, hagas que el don ofrecido a los ojos de tu Majestad nos obtenga la gracia de la devoción, y nos adquiera el efecto de la dichosa perennidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

En la antífona de la Comunión, la Iglesia, que acaba de sumir con el cáliz de la salud, la vida de Cristo, hace alusión a aquel otro cáliz que Cristo bebió para hacernos partícipes de la bebida de la inmortalidad.

COMUNION

Padre, si no puede pasar este cáliz sin que yo le beba, hágase tu voluntad.

La Iglesia pone fin a las súplicas del sacrificio que acaba de ofrecer implorando el perdón de los pecados para todos sus hijos, y el cumplimiento del deseo que tienen de tomar parte en la gloriosa resurrección del Hombre Dios.

POSCOMUNION

Haz, Señor, que, por la virtud de este Misterio, sean purificados nuestros pecados y se cumplan nuestros anhelos. Por el Señor.

LÁGRIMAS DE JESÚS. —

Pongamos fin a esta jornada del Redentor en la ciudad de Jerusalén recordando algunos otros hechos de importancia.San Lucas nos enseña que durante la marcha triunfal de Jesús hacia la ciudad ocurrió que antes de entrar en ella Cristo comenzó a llorarsobre Jerusalén, y desahogó su dolor en estos términos: «¡Oh si al menos en este día conocieseslo que podría darte la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos, porque días vendrán sobre ti,y te rodearán de trincheras tus enemigos, y te cercarán y te estrecharán por todas partes y te echarán por tierra a ti y a los hijos que tienes dentro, y no dejarán piedra sobre piedra por no haber conocido el tiempo de tu visita»‘. Hace unos días el santo Evangelio nos mostró a Jesús llorando ante la tumba de Lázaro; hoy vuelve a derramar lágrimas al contemplar a Jerusalén.En Betania lloraba al pensar en la muerte del  cuerpo, castigo del pecado; pero esta muerte tiene remedio. Jesús es «la resurrección y la vida,y aquel que cree en él no morirá para siempre» El estado de Jerusalén en cambio, es una figura de la muerte espiritual; y esta muerte no tiene remedio, si el alma no viene a tiempo al autor de la vida. He aquí por qué las lágrimas que Jesús derrama hoy se hacen tan amargas.En medio de las aclamaciones de que es objeto al entrar en la ciudad de David, su corazón está oprimido por la tristeza; porque sabe él mejor que nadie «que no conocieron el tiempo de su visita». Consolemos al corazón del Redentor y hagámonos su ciudad fiel.

                                                    (Del año litúrgico de Dom Prosper Gueranger)

MARTIRES DE LA IGLESIA

7 DE ABRIL

BEATOS ALEJANDRO RAWLINS y ENRIQUE WALPOLE,

MÁRTIRES (1595 P.C.)

Alejandro Rawlins, sacerdote diocesano y Enrique Walpole, jesuita, sufrieron juntos el martirio en 1595. Ambos eran de buena familia; el primero había nacido entre Worcestershire y Gloucestershire; el segundo en Norfolk. Según parece, Rawlins entró directamente al Colegio Inglés de Reims con intención de prepararse para el sacerdocio. Walpole estudió leyes en Cambridge y vivió en Gray’s Inn. Dándose cuenta de que las autoridades sospechaban de él y sintiéndose llamado al sacerdocio, fue primero a Reims y luego a Roma, donde ingresó en la Compañía de Jesús. Después de sus últimos votos, fue como misionero a Lorena y más tarde a los Países Bajos; ahí los calvinistas le tuvieron prisionero durante un año. Cuando salió de la prisión, pidió a sus superiores que le mandasen a la misión de Inglaterra, pero éstos le nombraron profesor de inglés en los seminarios de Sevilla y de Valladolid. Después fue nuevamente a misionar en Flandes. Finalmente, recibió de sus superiores la autorización de partir a Inglaterra. Desembarcó en Flamborough Head, el 4 de diciembre de 1593; menos de veinticuatro horas más tarde, fue arrestado y trasladado a York.

En los interrogatorios el P. Walpole confesó abiertamente que era sacerdote de la Compañía de Jesús y que había ido a Inglaterra a salvar almas. De York fue enviado a la Torre de Londres, donde le torturaron catorce veces. Según denunció a nadie ni abjuró de la fe. La crueldad del verdugo Topcliffe era tan grande, que uno de los carceleros, compadecido del beato, le dio un colchón de paja y avisó a sus amigos que el P. Walpole no tenía ni cama, ni cobertores, a pesar del frío del invierno. Al cabo de un año de prisión, el P. Walpole fue nuevamente trasladado a York. El juicio tuvo lugar a mediados de la cuaresma, y el beato fue condenado a muerte por delito de traición. Los jueces condenaron al mismo tiempo al P. Rawlins, quien había ejercido el ministerio sacerdotal en Inglaterra desde marzo de 1590, inmediatamente después de su ordenación y había sido arrestado por la época en que el P. Walpole volvió de la Torre de Londres al castillo de York. Fueron conducidos al sitio de la ejecución en el mismo carro; pero, para que no tuviesen el consuelo de hablarse, los verdugos coloraron la cabeza del uno entre las piernas del otro. El Beato Alejandro Rawlins fue ejecutado primero. Aunque los verdugos le obligaron a presenciar el bárbaro martirio de su compañero, el Beato Enrique Walpole demostró el mismo valor que su hermano en el sacerdocio.

BEATOS EDUARDO OLDCORNE y RODOLFO ASHLEY,

MÁRTIRES (1606 P.C.)

Eduardo Oldcorne había nacido en York. Hizo sus estudios eclesiásticos primero en Reims y después en Roma. Seis años después de su llegada a la Ciudad Eterna, fue ordenado sacerdote para ir a la misión de Inglaterra. Como tenía gran deseo de entrar en la Compañía de Jesús, el P. Aquaviva, teniendo en cuenta lo peligroso de su misión, le admitió sin los dos años de noviciado. El P. Oldcorne desembarcó en Inglaterra con el P. Gerard. Inmediatamente después se separaron, y el P. Oldcorne se dirigió a Worcester. Ahí trabajó diecisiete años con el nombre de Hall; escapó varias veces, casi milagrosamente, de los perseguidores, reconcilió con la Iglesia a muchos católicos y convirtió a numerosos protestantes. Entre éstos se contaba a Dorotea Abington, dama de honor de la reina Isabel y hermana de un caballero católico, en cuya casa vivió el P. Oldcorne durante su estancia en Worcestershire. La «conspiración de la pólvora» levantó una ola de hostilidad contra los católicos; las autoridades publicaron un decreto contra el P. Garnet, superior de los jesuitas ingleses, a quien consideraban envuelto en la conspiración. El P. Garnet se refugió en Henlip, junto con el P. Oldcorne. Con la esperanza de salvar la vida, un prisionero católico denunció el escondite de los dos sacerdotes. El P. Oldcorne fue conducido a Worcester y después a la Torre de Londres. Aunque le torturaron cinco veces en el potro, el mártir declaró firmemente que no había participado en la «conspiración de la pólvora» ni había estado al tanto de ella. A pesar de eso, los  jueces le condenaron a ser colgado, arrastrado y descuartizado. Junto con él, fue martirizado su criado, Rodolfo Ashley, hermano lego de la Compañía de Jesús, cuya única acusación era haber estado al servicio del P. Oldcorne.

Lillleton, el hombre que había denunciado al P. Oldcorne y por cuyo testimonio se condenó al mártir, pidió públicamente perdón de su traición y murió con los dos jesuitas. El Beato Eduardo fue descuartizado vivo; sus miembros fueron expuestos al público en las puertas de la ciudad.

Fuente: La vida de los Santos de Butler

PRIMER DOMINGO DE PASIÓN

DOMINGO DE PASION

«Si oís, hoy, la voz del Señor, no endurezcáis vuestros corazones.»

ENSEÑANZA DE LA LITURGIA. —

La Iglesia da comienzo hoy en el oficio de la noche por estas graves palabras del Rey profeta. Antiguamente, los fieles consideraban un deber el asistir a los oficios nocturnos al menos los domingos y días festivos; tenían en mucho el no perder las enseñanzas que encierra la Liturgia. Pero los siglos pasaron y la casa de Dios no era frecuentada con la asiduidad que constituía el gozo de nuestros padres. Poco a poco se fueron perdiendo las costumbres y el clero dejó de celebrar públicamente los oficios que no eran concurridos.

Fuera de los cabildos y monasterios no se oye ya el conjunto tan armonioso de la alabanza divina, y las maravillas de la Liturgia sólo son conocidas de una manera incompleta.

LLANTO DEL SEÑOR. —

Por esta razón nos hemos movido a poner ante la consideración de nuestros lectores ciertos rasgos de algunos ofi cios que de otro modo quedarían para ellos como si no existiesen. ¿Qué más propio hoy para movernos que este aviso, tomado de David, que la Iglesia nos dirige y que repetirá en todos los maitines hasta el día de la Cena del Señor? Pecadores, nos dice, este día en que se deja oír la voz lastimera del Redentor, no seáis enemigos de vosotros mismos, dejando vuestros corazones endurecidos. El Hijo de Dios os da la última y la más viva muestra del amor por el cual descendió del cielo; su muerte está cercana; ya se prepara el madero en el que será inmolado el nuevo Isaac; entrad en vosotros mismos y no permitáis, que vuestro corazón conmovido, tal vez, un momento, vuelva a su dureza ordinaria. Habría en ello el mayor de los peligros. Estos aniversarios tienen la virtud de renovar a las almas cuya fidelidad coopera a la gracia que les ha sido ofrecida; mas acrecienta la insensibilidad en aquellos que los pasan sin arrepentirse. «Si, pues, oís hoy la voz del Señor no endurezcáis vuestros corazones.«

ULTIMOS DÍAS DE LA VIDA PÚBLICA DE JESÚS. —

Durante las semanas precedentes hemos visto crecer cada día la malicia de los enemigos del Salvador. Su presencia, su vista les irrita y se siente que este odio reprimido aguarda el momento propicio para estallar. La bondad, la dulzura de Jesús continúa seduciendo las almas puras y rectas; al mismo tiempo la humildad de su vida y la inflexible pureza de doctrina humilla más y más al judío soberbio que sueña con un Mesías conquistador, y al fariseo que no tiene escrúpulos en traspasar las leyes para hacer de ellas un instrumento de sus pasiones. Sin embargo, Jesús continúa el curso de sus milagros; sus discursos están llenos de energía desconocida; sus profecías amenazan a la ciudad y al templo famoso de los que no quedarán piedra sobre piedra. Los doctores de la ley deberían, al menos reflexionar, examinar sus obras maravillosas que dan testimonio al Hijo de David, y releer tantos oráculos divinos cumplidos hasta ahora con la más absoluta fidelidad. ¡Ay! estos oráculos se deben cumplir hasta la última tilde. David e Isaías no hicieron sino predecir las humillaciones y los dolores del Mesías, que estos hombres ciegos no durarán en realizar.

OBSTINACIÓN DE LA SINAGOGA Y DEL PECADOR. —

En ellos se cumple esta palabra: «al que blasfema contra el Espíritu Santo, no se le perdonará el pecado ni en esta vida ni en la otra'». La Sinagoga corre a la maldición. Obstinada en su error, no quiere escuchar, ni ver nada; ha torcido su juicio a su gusto; ha apagado en sí misma la luz del Espíritu Santo y vamos a verla descender por todos los grados de la aberración hasta el abismo. Triste espectáculo que se encuentra todavía, con mucha frecuencia, en nuestros días, en los pecadores que a fuerza de resistir a la luz de Dios, ¡acaban por encontrar reposo en las tinieblas! Y no nos extrañemos de encontrar en otros hombres la conducta que observamos en los actores del drama que se va a cumplir. La historia de la Pasión del Hijo de Dios nos proporcionará más de una lección sobre los secretos del corazón humano y sus pasiones.

No puede ser de otra manera; porque lo que ocurre en Jerusalén se renueva en el corazón del pecador. Este corazón es un Calvario, sobre el que según el Apóstol, Jesucristo es sacrificado con frecuencia. La misma ingratitud, la misma ceguera, el mismo furor; con la diferencia de que el pecador, cuando es iluminado por la fe, conoce a quien crucifica, mientras que los judíos, como dice San Pablo, no conocían como nosotros al Rey de la gloria 1a quien clavamos en la Cruz. Siguiendo los relatos evangélicos que de día en día, van a ponerse ante nuestros ojos, deben indicarnos que nuestra indignación contra los judíos debe tornarse también contra nosotros y nuestros pecados. Lloremos los dolores de nuestra víctima, a la que nuestros pecados han obligado a soportar, tal sacrificio.

LA OCULTACIÓN DE JESÚS. —

En este momento todo convida al duelo. Sobre el altar, ha desaparecido hasta la Cruz bajo un velo y las imágenes de los santos están cubiertas; la Iglesia está a la expectativa de la más grande desgracia. Sólo nos recuerda en este tiempo la penitencia del Hombre-Dios; y tiembla pensando en los peligros de que está rodeado. Muy pronto leeremos en el Evangelio que el Hijo de Dios ha estado apunto de ser lapidado como un blasfemo; pero su hora no había llegado aún. Tuvo que huir y esconderse. ¡Todo un Dios se esconde para huir de la cólera de los hombres! ¡Qué contraste! ¿Será por debilidad o por miedo a la muerte? Sólo pensarlo sería una blasfemia; no tardaremos en verle presentarse ante sus enemigos. Si ahora evita el furor de los judíos es por no haberse cumplido aún lo que dijeron los profetas sobre El. Por otra parte no debe morir a pedradas sino sobre el madero maldito que, en adelante, se convertirá en el árbol de la vida.

ADÁN Y JESÚS. —

Humillémonos, al ver que el Creador del cielo y de la tierra tiene que substraerse a las miradas de los hombres, para huir de su cólera. Pensemos en el día del primer crimen en el que Adán y Eva, pecadores, se escondieron también por que se vieron desnudos. Jesús ha venido para darles la seguridad del perdón: y he aquí que se oculta; no por que esté desnudo, El que es para sus Santos el vestido de santidad y de inmortalidad, sino por que se ha hecho débil, para darnos fortaleza. Nuestros primeros padres quisieron esconderse de la mirada de Dios; Jesús se oculta ante los hombres; pero no será siempre así. Día vendrá en que los pecadores, ante quienes parece que huye hoy, suplicarán a las rocas y montañas, que caigan sobre ellos y les sustraigan de su vista; pero su petición será estéril. «Verán al Hijo del hombre sentado sobre las nubes del cielo, con poderosa y soberana majestad».

Este Domingo se llama Domingo de Pasión porque la Iglesia comienza hoy a ocuparse especialmentede los sufrimientos del Redentor.Se le llama también Domingo Júdica, por comenzarcon esta palabra el Introito de la Misa; finalmenteDomingo de la Neomenia es decir de laluna nueva pascual por que siempre cae despuésde la luna nueva que sirve para fijar la fiestade la Pascua.En la iglesia griega, este Domingo, no tieneotro nombre que el Domingo V de los Santos Ayunos.

MISA

En Roma la estación se celebra en la basílica de S. Pedro. La importancia de este Domingo, que no cede su puesto a ninguna otra fiesta, por solemne que sea, exigía que la reunión de los fieles tuviese lugar en uno de los más augustos santuarios de la ciudad eterna.

El Introito está compuesto del Salmo XLII. El Mesías implora el juicio de Dios y protesta contra la sentencia que los hombres van a dictar contra él. Demuestra al mismo tiempo su esperanza en el socorro de su Padre, que después de la prueba le admitirá triunfante en su gloria.

INTROITO

Júzgame tú, oh Dios, y separa mi causa de la de un pueblo no santo: líbrame del hombre inicuo y falaz: porque tú eres mi Dios y mi fortaleza.-—Salmo: Envía tu luz, y tu verdad: ellas me guiarán, y conducirán hasta tu santo monte, y hasta tus tabernáculos.— Júzgame tú…

En adelante sólo se dice Gloria Patri en las Misas de las fiestas; pero se repite el Introito. En la Colecta, la Iglesia pide para sus fieles la completa reforma que el santo tiempo de Cuaresma está llamado a reproducir, y que debe someter a la vez los sentidos al espíritu y preservar a éste de las ilusiones y seducciones a que ha estado muy sujeto hasta ahora.

COLECTA

Te suplicamos, oh Dios omnipotente, mires propicio a tu Familia: para que, con tu ayuda, sea regida en el cuerpo y, con tu protección sea custodiada en el alma. Por el Señor.

Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Hebreos.

Hermanos: Cristo el es Pontífice de los bienes futuros, el cual penetró una vez en el santuario a través de un tabernáculo más amplio y perfecto, no hecho a mano, es decir, no de creación humana, y no con la sangre de cabritos y toros, sino por medio de su propia sangre, después de haber obrado la Redención eterna. Si, pues, la sangre de cabritos y de toros, y la aspersión de la ceniza de la ternera (sacrificada) santifican con la limpieza de la carne a los manchados: ¿cuánto más la Sangre de Cristo, que se ofreció a sí mismo inmaculado a Dios, por medio del Espíritu Santo, purificará nuestra conciencia de las obras muertas, para servir al Dios viviente? Por eso es El el Mediador del Nuevo Testamento: a fin de que, por su muerte, ofrecida en redención de las prevaricaciones cometidas bajo el Viejo Testamento, reciban los llamados la prometida y eterna herencia en Jesucristo. Nuestro Señor.

LA SALVACIÓN EN LA SANGRE DE UN DIOS. •—

El hombre sólo puede ser rescatado, por la sangre. La divina majestad ultrajada sólo se aplacará por el exterminio de la criatura rebelde cuya sangre derramada sobre la tierra con su vida dará testimonio de su arrepentimiento y de su completa sumisión ante aquel contra quien se rebeló. De otro modo la justicia de Dios se compensará por el suplicio eterno del pecador. Todos los pueblos así lo han entendido, desde la sangre de los corderos de Abel hasta la que corría a torrentes en las hecatombes de Grecia, y en las innumerables inmolaciones con que Salomón inauguró la dedicación del templo. Sin embargo, dice Dios: «Escucha, Israel, yo soy tu Dios. No te reprendo por tus sacrificios: pues tengo siempre ante mí tus holocaustos; yo no tomo de tu casa el recental, ni de tus rebaños tus carneros. ¿Acaso no son míos todos estos animales? Si tuviera hambre no acudiría a ti, porque mío es el mundo y todo lo que contiene. ¿Es que tengo que comer carne de tus toros, o tendré que beber sangre de tus cabritos?’.» Así Dios ordena los sacrificios sangrientos, y declara que no son nada a sus ojos. ¿Hay contradición? No: Dios quiere a la vez que el hombre entienda que no puede ser rescatado más que por la sangre, y que la sangre de los animales es muy grosera para obrar este rescate. ¿Será la sangre del hombre la que aplaque la justicia divina? De ningún modo: la sangre del hombre es impura y está manchada; además es incapaz de compensar el ultraje hecho a Dios. Es necesaria la sangre de un Dios. Y Jesús se ofrece a derramar la suya. En El va a cumplirse la mayor figura de la ley antigua. Una vez al año, el sumo Sacerdote entraba en el Santa-Santorum, a orar por el pueblo. Se ponía detrás del velo, de cara al Arca Santa; se le otorgaba este favor con la condición de que entrase en este sagrado recinto llevando en sus manos la sangre de la víctima que acababa de inmolar. Estos días, el Hijo de Dios Sumo Sacerdote por antonomasia, va a hacer su entrada en el cielo, y nosotros iremos en pos de El; mas se necesita para esto que se presente con sangre, y esta sangre no puede ser otra que la suya. Vamos a ver cumplir esta prescripción divina. Abramos pues, nuestros corazones, a fin de que «los purifique de las obras muertas, como nos acaba de decir el Apóstol, y sirvamos en lo sucesivo al Dios vivo.»

El Gradual está tomado del Salterio; el Salvador pide verse libre de sus enemigos y apartado de la rabia de un pueblo amotinado contra El; pero al mismo tiempo acepta cumplir la voluntad de su Padre, por quien será vengado.

GRADUAL

Líbrame, Señor, de mis enemigos: enséñame a cumplir tu voluntad. Tú, Señor, que me has librado de las gentes iracundas, me exaltarás sobre los que se levanten contra mí: me librarás del hombre inicuo.

En el Tracto, sacado del mismo texto, el Mesías, con el nombre de Israel, se queja del furor de los judíos que le han perseguido desde su juventud, y se apresuran a hacerle sufrir cruel flagelación. Anuncia a la vez los castigos que el deicidio atraerá sobre ellos.

TRACTO

Mucho me han angustiado desde mi juventud. V. Dígalo ahora Israel: mucho me han angustiado desdemi juventud. V. Mas no prevalecieron contra mí:sobre mis espaldas araron los pecadores. V. Prolongaronsus iniquidades: pero el Señor cortó las cervicesde los pecadores.

EVANGELIO

Continuación del santo Evangelio Según S. Juan.

En aquel tiempo, decía Jesús a las turbas de los judíos: ¿Quién de vosotros me argüirá de pecado? Si os digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios, oye las palabras de Dios. Pero vosotros no las oís, porque no sois de Dios. Respondieron entonces los judíos, y dijéronle: ¿No decimos con razón que eres un samaritano, y que tienes el demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo el demonio, sino que glorifico a mi Padre, y vosotros le deshonráis. Pero yo no busco mi gloria: hay quien la busque, y la juzgue. En verdad, en verdad os digo: Si alguien observare mis palabras, no morirá eternamente. Dijéronle entonces los judíos: Ahora conocemos que tienes el demonio. Abraham murió, y también los Profetas: y tú dices: Si alguien observare mis palabras, no morirá eternamente. ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Abraham, que murió? Y los profetas también murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo? Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria no es nada: es mi Padre quien me glorifica, el que vosotros llamáis Dios vuestro, y no le habéis conocido: pero yo le he conocido: y, si dijera que no le he conocido, sería semejante a vosotros, mentiroso. Pero yo le conozco, y observo sus palabras. Abraham, vuestro Padre, anheló ver mi día: lo vió, y se alegró. Dijéronle entonces los judíos: ¿Aun no tienes cincuenta años, y viste a Abraham? Díjoles Jesús: En verdad, en verdad os digo: Antes de que Abraham existiera, ya existía yo. Tomaron entonces piedras, para lanzarlas contra El: pero Jesús se escondió, y salió del templo.

ENDURECIMIENTO DE LOS JUDÍOS. —

El furor de los judíos ha llegado al colmo, y Jesús se ve obligado a huir ante ellos. Pronto le matarán; mas ¡qué diferente es su suerte de la suya! Por obediencia a los decretos de su Padre celestial, por amor a los hombres, se entregará en sus manos, y le darán muerte, pero saldrá victorioso del sepulcro; subirá a los cielos, e irá a sentarse a la diestra de su Padre. Ellos, por el contrario, después de saciar su furor dormirán sin remordimientos hasta el terrible despertar que les está preparado. Se palpa que la reprobación de estos hombres será eterna. Ved con qué severidad les habla el Salvador: «Vosotros no escucháis la palabra de Dios porque no sois de Dios.» No obstante esto hubo un tiempo en que fueron de Dios: porque el Señor da a todos su gracia; pero ellos han hecho estéril esta gracia; se agitan en las tinieblas y ya no verán la luz que han rechazado. «Decís que Dios es vuestro Padre; pero no le conocéis.» A fuerza de desconocer al Mesías, la Sinagoga ha llegado a no conocer también al mismo Dios único y soberano, cuyo culto la enorgullece; en efecto, si conociese al Padre, no rechazaría al Hijo. Moisés, los Salmos, los Profetas, son para ella letra muerta, y estos libros divinos pasarán muy pronto entre las manos de los pueblos, que sabrán leerlos y comprenderlos. «Si yo dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros.» Por la dureza del lenguaje de Jesús se adivina ya la cólera del juez que bajará el último día para estrellar contra la tierra la cabeza de los pecadores. «Jerusalén no conoció el tiempo de su visita; el Hijo de Dios salió a su encuentro y tiene ella la desvergüenza de decirle que está poseído del demonio.»

Echa en cara al Hijo de Dios al Verbo eterno, que prueba su origen por los prodigios más evidentes, que Abrahán y los Profetas son mayores que El. ¡Extraña ceguera que procede del orgullo y de la dureza de corazón! La Pascua está próxima; estos hombres comerán religiosamente el cordero simbólico; saben que este cordero es una figura que debe realizarse. El cordero verdadero será inmolado por sus manos sacrílegas y no lo reconocerán. La sangre derramada por ellos no les salvará. Su desgracia nos lleva a pensar en tantos pecadores endurecidos para los cuales la Pascua de este año será tan estéril de conversión como los años precedentes; redoblemos nuestras oraciones por ellos, y pidamos que la sangre divina que pisan con los pies no clame contra ellos delante del trono del Padre celestial.

En el Ofertorio, el cristiano, lleno de confianza en los méritos de la sangre que le ha rescatado hace suyas las palabras de David para alabar a Dios, y para reconocerle como autor de la vid a nueva cuya fuente inagotable es el sacrificio de Jesucristo.

OFERTORIO

Te alabaré, Señor, con todo mi corazón: retribuye a tu siervo: viva yo, y guarde tus palabras: vivifícame, según tu palabra, Señor. El sacrificio del Cordero sin mancilla ha producido en el pecador dos efectos; ha roto sus cadenas y le ha hecho objeto de las complacencias del Padre celestial.

La Iglesia pide en la secreta, que el sacrificio que va a ofrecer para reproducir el de la Cruz, obtenga en nosotros los mismos resultados.

SECRETA

Te suplicamos, Señor hagas que estos presentes nos libren de los vínculos de nuestra depravación y nos grangeen los dones de tu misericordia. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

La antífona de la comunión está formada de las mismas palabras con que Jesucristo instituyó el sacrificio que se acaba de celebrar en el cual el sacerdote y los fieles participan en memoria de la Pasión cuyo recuerdo y mérito infinito ha renovado.

COMUNION

Este es el Cuerpo que será entregado por vosotros; este Cáliz es el Nuevo Testamento en mi Sangre, dice el Señor: haced esto en memoria mía cuantas veces lo tomareis.

En la poscomunión, la Iglesia pide a Dios conserve en los fieles los frutos de la visita que se ha dignado hacerle, entrando en ellos por la participación en los sagrados misterios.

POSCOMUNION

Asístenos, Señor, Dios nuestro; y, a los que has recreado con tus Misterios, defiéndelos con tu perpetuo patrocinio. Por el Señor.

(El año litúrgico de Dom. Gueranger)

Martirologio Romano del mes de abril

1 de abril

El suplicio de santa Teodora

En Roma, el suplicio de santa Teodora, hermana del esclarecidísimo Mártir Kermes; la cual, en tiempo del Emperador Adriano, martirizada por el Juez Aureliano, fue sepultada junto a su hermano, en la vía Salaria, no lejos de la Ciudad.

1.- En el mismo día, san Venancio, Obispo y Mártir.

2.- En Egipto, los santos Mártires Víctor y Esteban.

3.- En Armenia, los santos Quinciano e Ireneo, Mártires.

4.- En Constantinopla, san Macario, Confesor, el cual, en el Imperio de León, por la defensa de las sagradas Imágenes, acabó su vida en el destierro.

5.- En Ardpatrick, provincia de Munster, en Irlanda, san Celso, Obispo, que fue predecesor de san Malaquías en el Episcopado.

6.- En Grenoble de Francia, san Hugo, Obispo, que pasó muchos años en la soledad, e ilustre por la gloria de los milagros, fue a gozar de Dios.

7.- En Amiens de Francia, san Walerico, Abad, cuyo sepulcro es glorioso en continuos milagros.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

2 de abril

San Francisco de Paula, Confesor     D.    –    Blanco

San Francisco de Paula, fundador de la Orden de los Mínimos, abandonó el mundo a la edad de quince años para vivir en la soledad. Su fama de santidad muy pronto le atrajo gran número de compañeros. Los soberanos pontífices lo tuvieron en gran estima. El rey Luis XI, al fin de su vida, lo hizo ir a la corte, con la esperanza de recobrar la salud por su intercesión. Sanó a gran número de enfermos, y obró una multitud de otros milagros. Murió en 1508 a la edad de 91 años.

Oración: Oh Dios, grandeza de los humildes, que habéis ensalzado al bienaventurado Francisco, vuestro confesor, a la gloria de la santidad, haced, os lo suplicamos, que por sus méritos y mediante la imitación de sus virtudes alcancemos felizmente las recompensas prometidas a los humildes. Por J. C. N. S.

1.- Santa María Egipciaca, Penitente

2.- Santa Teodosia, Mártir

3.- San Apiano o Amfiano, Mártir

4.- Beato Leopoldo de Gaiche, Sacerdote de la Primera Orden

5.- San Abbondio, Obispo

6.- Beato Juancito (Costa), Pastor y Mártir

7.- San Nicecio de Lyon.

8.- Beato Juan Payne, Mártir

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

3 de abril

San Sixto I, Papa

En Roma, san Sixto I, papa, que en tiempo del emperador Adriano rigió la Iglesia Romana, como sexto pontífice tras el bienaventurado Pedro. San Sixto I sucedió a san Alejandro I hacia fines del reinado de Trajano, en torno al 117, y gobernó la Iglesia durante diez años, en una época en que la dignidad pontificia era un preludio del martirio. Todos los martirologios antiguos le veneran como mártir, pero carecemos de detalles sobre su vida y su muerte. Era romano de nacimiento. Se supone que la casa de su padre se hallaba en la antigua Vía Lata, en el sitio en que se levanta actualmente la iglesia de Santa María de Calle Ancha. Según el Liber Pontificalis, san Sixto ordenó que sólo los miembros del clero tocasen los vasos sagrados y que el pueblo se uniese al sacerdote en el canto del «Sanctus». Quizás el Sixto del que se hace mención en el canon I de la misa es san Sixto II, cuyo martirio fue mucho más famoso.

1.- San Benito de Palermo.

2.- Santa Ágape, Virgen y Mártir

3.- Santa Irene, Mártir (Con Santa Ágape)

4.- Santa Quionia,(Con Santa Ágape)

5.- San Pancracio de Taormina, Mártir

6.- San Nicetas, Abad

7.- Santa Burgundófora o Fara, Virgen y Abadesa

8.- San José El «Himnógrafo», Monje

9.- Beato Gandolfo de Binasco, Franciscano

10.- Beato Juan de Peña, Franciscano 

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

4 de abril

San Isidoro de Sevilla, Obispo, Confesor y Doctor    D.    –    Blanco

En Sevilla, en la Hispania Bética, san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, cuya memoria se celebra en España el día veintiséis de este mismo mes. El discípulo y amigo de san Isidoro, San Braulio, decía que Dios parecía haberle destinado a oponer un dique a la barbarie y ferocidad de los ejércitos godos en España. El padre de Isidoro, que se llamaba Severiano, había nacido en Cartagena, probablemente de una familia romana, pero estaba emparentado con los reyes visigodos. Dos de los hermanos de san Isidoro, Leandro, que era mucho mayor que él, y Fulgencio, llegaron también a ser obispos y santos. Santa Florentina, su hermana, fue abadesa de varios conventos. La educación de Isidoro se confió a Leandro, quien parece haber sido bastante severo. Según la leyenda, Isidoro, siendo niño, huyó de la casa para escapar a la severidad de su hermano y a las lecciones, que encontraba demasiado difíciles; aunque Isidoro volvió espontáneamente al hogar lleno de buenos propósitos, Leandro le encerró en una celda para impedir que se fugase de nuevo. Tal vez le envió a un monasterio a continuar su educación.

Oración: Señor, Dios todopoderoso, tú elegiste a san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, para que fuese testimonio y fuente del humano saber; concédenos, por su intercesión, una búsqueda atenta y una aceptación generosa de tu eterna verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

1.- Santa Gema Galgani, Virgen

2.- San Platón, Monje

3.- Santos Agatópode y Teódulo de Tesalónica, Mártires

4.- San Zósimo de Palestina, Anacoreta

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

5 de abril

San Vicente Ferrer, Confesor    D.    –    Blanco

En Vannes de la Bretaña Menor, san Vicente Ferrer, de la Orden de Predicadores, Confesor, que, poderoso en obras y en palabras, convirtió a Cristo muchos millares de infieles.

 San Vicente Ferrer, religioso de la orden de Santo Domingo de Guzmán, convirtió por sus predicaciones a un gran número de judíos y de infieles, y movió a vida cristiana a una multitud de cristianos relajados. De ordinario predicaba sobre la penitencia, sobre la Pasión de Jesucristo, el infierno y el juicio. Hacíalo con tanta fuerza y unción, que él mismo lloraba, y sus oyentes, deshechos en lágrimas, no pocas veces hasta en público confesaban sus pecados. Murió en el año 1419.

Oración: Señor, que os dignasteis ilustrar a vuestra Iglesia por los méritos y predicaciones del bienaventurado Vicente, vuestro confesor, acordad, a vuestros siervos la gracia de ser instruidos por sus ejemplos, y de ser librados, por su protección, de toda adversidad. Por J. C. N. S.

1.- En África, el suplicio de los santos Mártires que, en la persecución del Rey Arriano Genserico, fueron asesinados el día de Pascua; al Lector, mientras cantaba en el pulpito el Aleluya, le atravesaron con una saeta la garganta.

2.- El mismo día, san Zenón, Mártir, que untado con pez y arrojado al fuego, y herido en medio de la hoguera con una lanza, fue coronado con el martirio.

3.- En la isla de Lesbos, el triunfo de cinco santas Vírgenes, que consumaron el martirio por la espada.

4.- En Salónica, santa Irene, Virgen, que, por ocultar los sagrados Libros, contra el edicto de Diocleciano, después de sufrir la cárcel, fue asaeteada y quemada en una hoguera, de orden del Presidente Dulcecio, que había antes martirizado juntas a sus hermanas Ágape y Quionia.

5.- En Palma de la isla de Mallorca, santa Catalina Tomás, Virgen, Canonesa Regular de la Orden de san Agustín; a la cual el Papa Pío XI puso en el número de las santas Vírgenes.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

6 de abril

San Guillermo, Abad

San Guillermo nació en París y fue educado en el monasterio de San Germán del Prado. La regularidad de su conducta y la inocencia de sus costumbres lo constituyeron en ejemplo vivo para toda la comunidad. Entró en la orden de los Canónigos Regulares y mereció que lo eligieran subprior. El obispo de Roskilda, en Dinamarca, sabedor de sus virtudes, lo llamó a su diócesis y le encargó la dirección de los Canónigos Regulares de Eskilso, a quienes gobernó durante treinta años en calidad de abad. Lleno de virtudes y de méritos murió el 6 de abril de 1203.

Oración: Señor, haced, os lo suplicamos, que la intercesión del bienaventurado Guillermo, abad, nos haga agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus oraciones lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S.

1.- San Celestino, Papa

2.- San Prudencio de Troyes, Obispo

3.- Beato Notkero Blabulo, Monje

4.- Los 120 Mártires de Persia

5.- San Eutiquio de Constantinopla

6.- San Guillermo de Eskill, Abad

7.- San Marcelino, Mártir

8.- Beata Catalina de Pallanza

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

7 de abril

San Egesipo, Autor Eclesiástico 

El glorioso y antiquísimo historiador de la Iglesia San Egesipo fue hebreo de nación; habiéndose convertido a la fe y recibido el santo Bautismo, se juntó con los demás fieles cristianos de la Iglesia de Jerusalén, de la cual dice el evangelista san Lucas que la muchedumbre de hombres y mujeres que creían en el Señor eran un solo corazón y una sola alma, y que los que tenía haciendas las vendían y repartían el precio a los pobres, conforme a la necesidad de cada uno, y que todos se reunían para alabar a Dios.

Oración: Atiende, Señor, a las súplicas que te hacemos en la solemnidad de tu bienaventurado confesor Egesipo, para que los que no confiamos en nuestra virtud, seamos ayudados por las oraciones de aquel que fue de tu agrado. Por J. C. N. S.

1.- San Afraates, Obispo

2.- Beato Germán José, Sacerdote

3.- San Jorge El Joven

4.- Beato Alejandro Rawlins

5.- Beato Enrique Walpole, Mártir

6.- Beato Eduardo Oldcorne, Mártir (Con Beato Rodolfo)

7.- Beato Rodolfo Ashley, Mártir

8.- Beato Rodolfo, Mártir

9.-Beato Guillermo Scili

10.- Beata Ursulina

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias

8 de abril

San Perpetuo, Obispo y Confesor

Este santo estaba devorado de celo por la casa de Dios. Siendo obispo de Tours, hizo agrandar y embellecer la basílica de San Martín. Empleaba la mayor parte de sus entradas en exornar iglesias y alimentar pobres que son templos vivos del Espíritu Santo. Hizo testamento a favor de las iglesias y de los pobres de su diócesis; pero el regalo más hermoso que hizo a la iglesia de Tours fue el ejemplo de sus virtudes durante su vida, y sus reliquias después de su muerte.

Oración: Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Perpetuo, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.

1.- San Dionisio de Corinto, Obispo

2.- San Gualterio o Walterio de Pontoise, Abad

3.- San Fructuoso de Braga, Obispo y Confesor

4.- Beato Clemente de Osimo

5.- Beata Julia Billiart

6.- Beato Julián de San Agustín

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias

9 de abril

Santa Casilda, Virgen

Santa Casilda llevaba comida a los cristianos que el rey, su padre, tenía prisioneros. Un día la encontró camino de la prisión, y le preguntó qué llevaba. Rosas, respondió Casilda y, extendiendo su delantal, aparecieron en él, en vez de alimento, hermosísimas rosas. Consiguió de su padre que la llevaran a tomar baños en el lago San Vicente, para curarse de una enfermedad que padecía, e hizo edificar, a orillas de este lago, una ermita en la que pasó el resto de sus días. Murió hacia el año 1050.

Oración: Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y haced que la fiesta de Santa Casilda, al tiempo que regocija nuestra alma la enriquezca de sentimientos de tierna devoción. Por J. C. N. S.

1.- Santa María Cleofé, Matrona

2.- San Lorenzo de Irlanda, Obispo

3.- San Esiquio, Mártir

4.- San Hugo de Rouen

5.- Beato Antonio Pavoni, Mártir

6.- Beato Ubaldo de Florencia

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

10 de abril

San Macario, Obispo y Confesor

A causa de sus extraordinarias virtudes fue elevado San Macario a la dignidad de patriarca de Antioquía. Con el fin de huir de los honores, abandonó esta ciudad yendo en peregrinación a Jerusalén. Capturado por los sarracenos, logró escapar y se fue a Flandes donde murió gloriosamente cuidando enfermos de peste. Tenía siempre a mano un pañuelo, para secarse las lágrimas que le hacían derramar los pecados de su pueblo. Murió en Gante, el 10 de abril de 1012, en el monasterio de San Bávon. Se lo invoca contra la peste.

Oración: Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Macario, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J.C.N.S.

1.- San Ezequiel, Profeta

2.- San Fulberto de Chartres, Obispo

3.- San Miguel de los Santos, Monje

4.- San Terencio, Mártir

5.- San Pompeyo, Mártir

6.- San Máximo, Mártir

7.- San Africano, Mártir

8.- San Teodoro, Mártir

9.- San Zenón, Mártir

10.- Beato Antonio Neyrot, Mártir

11.- San Bademo, Abad

12.- San Beocca, Abad

13.- San Héctor, Abad

14.- San Hedda, Mártir

15.- Los Mártires de los Daneses

16.- San Paterno de Abdinghof

17.- Beato Marcos Fantucci

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

11 de abril

San León I Magno, Papa, Confesor y Doctor    D.    –    Blanco

El gran San León sobrepujó a todos sus contemporáneos en prudencia, en elocuencia y en virtud. Su mérito lo elevó al sumo pontificado; su elocuencia triunfó de Atila, que se disponía a saquear a Roma: su sola palabra detuvo al conquistador y lo hizo retroceder. Su principal cuidado fue combatir la herejía, propagar el Evangelio por sus predicaciones y escritos, y reformar el clero. Murió en el año 461.

Oración: Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado Sumo Pontífice León, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.

1.- Beato Jorge Gervasio, Mártir

2.- Santa Godeberta

3.– San Isaac de Espoleto

4.– Beato Rainerio El Emparedado

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

12 de abril

San Sabas, Martir

San Sabas era godo de nacimiento. Como rehusara comer carne inmolada a los ídolos, diciendo que prefería antes morir que ofender a Dios, se lo despojó de sus vestidos, se lo arrastró sobre espinas, se lo torturó cruelmente, y, finalmente, fue arrojado a un río. En medio de los suplicios daba gracias a Dios por haberlo juzgado digno de padecer por su causa. Imitemos su constancia y agradezcamos a Dios en las aflicciones como en la prosperidad. Murió el santo en el año 372.

Oración: Haced, os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que la intercesión del bienaventurado Sabas, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo honramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S.

1.- San Julio, Papa

2.- San Zenón de Verona, Obispo

3.- San Alfiero y compañeros, Abades de la Cava

4.- San Constable de Castelabbate

5.- San León I de Lucca, Abad

6.- Beato Desiderio, Abad

7.- Beato Falcón, Abad

8.- Beato Leonardo, Abad

9.- Beato Marino, Abad

10.- Beato Simeón

11.- Beato Angel de Chivasso

12.- Beato Andrés Hibernon

13.- Beato Andrés de Montereale

14.- Beato Bádsamo, Abad

15.- Beato León II 

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

13 de abril

San Hermenegildo, Rey y Mártir    Sd.    –    Rojo

San Hermenegildo fue el hijo mayor de Leovigildo, rey de los visigodos en España, que era arriano. Empleó su padre contra él toda suerte de halagos, pasando a la amenaza y llegando hasta la prisión para traerlo al arrianismo: nada pudo quebrar la constancia de este generoso atleta de la fe. Rechazó la comunión pascual de manos de un obispo arriano que su padre le enviara a su prisión. Exasperado con su rechazo, mandó el padre a unos soldados para que le dieran muerte. Hendiéronle éstos la cabeza de un hachazo. Arrepentido Leovigildo de su crueldad, a su muerte recomendó a San Leandro que educase en la fe católica a su otro hijo Reca redo, que fue su sucesor y el primer rey católico de España. El martirio de Hermenegildo acaeció en Sábado Santo, el 13 de abril del año 585.

Oración: Dios omnipotente, que enseñasteis al bienaventurado Hermenegildo, vuestro mártir, a preferir el reino de los cielos a las grandezas de este mundo, haced que siguiendo su ejemplo despreciemos las cosas perecederas para aspirar sólo a las eternas. Por J. C. N. S.

1.- San Carpo, Mártir

2.- Santa Agatónica, Mártir (Con San Carpo)

3.- San Papilo, Mártir (Con San Carpo)

4.- Beato Juan Lockwood, Mártir

5.- Beato Edmundo Catherick, Mártir (Con San Juan Lockwood)

6.- Beata Ida de Boulogne, Matrona

7.- San Marcio o Marte, Abad

8.- Beato Jacobo Certaldo, Abad

9.- Beata Margarita Citta-di-Castello

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

14 de abril

San Justino, Mártir    d.    –    Rojo

San Justino, Filósofo y Mártir

1.- Santos Tiburcio, Valerio y Máximo, Mártires

2.- San Pedro González Telmo, Confesor

3.- Beata Liduvina de Schiedman, Virgen

4.- San Antonio, Mártir

5.- San Juan, Mártir

6.- San Eustacio, Mártir

7.- Mártires de Lituania (Ver Juan, Antonio y Eustacio)

8.- San Ardalión, Mártir

9.- San Bernardo de Tirón, Abad

10.- San Lamberto de Lyo

11.- Beato Lanvino

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

15 de abril

Santa Luisa de Marillac, Viuda

Santa Luisa de Marillac nació en 1591. Se casó con Antonio Le Gras, y vivió dichosa con él hasta 1625, año en que quedó viuda. Fue entonces el brazo derecho de San Vicente de Paul en el establecimiento de las Hijas de la Caridad, que fundó con él. Era una mujer de gran inteligencia, de ánimo templadísimo y de admirable resistencia, a pesar de su delicada salud. Murió en el año 1660.

Oración: Escuchadnos, Señor, Dios Salvador nuestro, y haced que, así como nos alegramos con la fiesta de Santa Luisa, así también obtengamos provecho alcanzando sentimientos de piedad y devoción. Por J. C. N. S.

1.- Santas Basilia y Anastasia, Mártires

2.- San Paterno de Ceredigion

3.- Santa Una

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

16 de abril

San Benito José Labre, Peregrino

Benito pasó la mayor parte de su vida haciendo peregrinaciones. Iba casi siempre con los pies des calzos tanto en invierno como en verano, vestido con harapos, Y sin provisiones para el día siguiente. Vivía de limosnas, pero no mendigaba, nunca conservaba sino lo estrictamente necesario, y partía con los pobres lo que se le daba por caridad. Pasó sus últimos años en Roma, orando días enteros en las iglesias; por la noche retirábase a unas ruinas para descansar algunas horas. Cayó desvanecido en las escalinatas de Nuestra Señora de los Montes y fue transportado a una casa vecina donde pronto se durmió en el sueño de los justos, el 16 de abril de 1783, a la edad de 35 años.

Oración: Oh Dios, que habéis querido que San Benito José se adhiriese únicamente a Vos por el amor a los desprecios y a la pobreza, concedednos, en vista de sus méritos, la gracia de despreciar las cosas de la tierra y buscar los bienes del cielo. Por J. C. N. S.

1.- San Benito José Labre

2.- Santo Toribio de Liébana

3.- Santa Engracia y sus 18 Compañeros, Mártires

4.- Santa María Bernarda Soubirous, Virgen

5.- San Fructuoso de Braga, Obispo

6.- San Cayo, Mártir

7.- San Optato, Mártir

8.- San Saturnino, Mártir (Con Optato)

9.- San Encratis, Mártir (Con Optato)

10.- San Cremencio, Mártir (Ver Optato)

11.- San Dragón

12.- San Magno de Orkney, Mártir

13.- San Paterno de Avranches

14.- Beato Arcángel de Bolonia

15.- Beato Guillermo de Polizzi

16.- Beato Joaquín de Siena

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

17 de abril

San Aniceto, Papa y Mártir    S.    –    Rojo

Aniceto, sirio de nacimiento, gobernó la Iglesia unos diez años, alrededor del 160. Combatió con celo las herejías de Valentino y de Marción y de tuvo, por su vigilancia, los estragos que causaban entre los fieles. Aunque no derramó materialmente su sangre por la fe, los sufrimientos que debió sufrir y los peligros a los que estuvo expuesto le han merecido el título de mártir.

Oración: Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño, y protegedlo con protección constante por vuestro mártir y Sumo Pontífice Aniceto, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.

1.- Beato Rodolfo de Berna, Mártir

2.- Beata Ana María de Jesús, Virgen

3.- Beata Clara de Pisa, Viuda

4.- San Esteban Harding, Abad

5.- San Inocencio de Tortona

6.- San Roberto de Chaise-Dieu, Abad

7.- Beato Everardo de Marchthal, Abad

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

18 de abril

San Eleuterio,  Obispo y Mártir

Las numerosas conversiones que obró este santo obispo en Iliria excitaron contra él el odio de los paganos, que lo denunciaron a los magistrados. Detenido y conducido a Italia, fue asado en una parrilla, colocado después en un lecho de hierro calentado al rojo y, por fin, sumergido en una caldera de aceite y pez hirviendo. Como saliera sano y salvo de todos estos suplicios fue arrojado a los leones, que no le hicieron ningún mal. Finalmente, fue golpeado con varas hasta que murió a la vista de su madre, Santa Antea, y fue al cielo a gozar de la libertad de los hijos de Dios, libertad que ya presagiaba su nombre Eleuterio, es decir, hombre libre.

Oración: Dios todopoderoso, mirad nuestra flaqueza y cómo nos agobia el peso de nuestras obras y fortificad nos por la gloriosa intercesión de San Eleuterio, vuestro mártir. Por J. C. N. S.

1.-  Beato Andrés Hibernón, Fraile

2.- Beata María de la Encarnación, Viuda

3.- San Galdino de Milán, Obispo

4.- Beato Andrés Hibernón, Fraile

5.- Santa Antia, Mártir

6.- San Eleuterio, Mártir

7.- San Apolonio El Apologeta, Márti

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

19 de abril

San Leon IX,  Papa y Confesor

Tanta era la humildad de San León IX, que confesó públicamente sus pecados para convencer de su indignidad a los que querían elevarlo al sumo pontificado. El efecto fue contrario al que esperaba: se confirmó su elección. Cumplió los deberes de su cargo con celo infatigable y una dulzura que nunca desmintió. Cuando reprendía a alguien por sus faltas, la abundancia de sus lágrimas probaba cuánto compadecía su corazón las miserias de su prójimo. A punto de morir y después de haber recibido la Extremaunción, se hizo llevar ante el altar de San Pedro y rezó allí una hora. Vuelto después al lecho, oyó misa, recibió el Santo Viático y entregó su espíritu. Era el 19 de abril de 1054.

Oración: Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado Sumo Pontífice León, a quien habéis constituido pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.

1.- San Vicente de Colibre, Mártir

2.- Beato Jaime Ducket, Mártir

3.- San Alfegio de Canterbury, Mártir

4.- San Expedito

5.- San Usmaro, Abad

6.- Beato Bernardo El Penitente 

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias

20 de abril

San Teótimo, Obispo y Confesor

San Teótimo honró a Dios entre los pueblos bárbaros de la Escitia, a los cuales instruía en la fe, tanto por medio de conversaciones piadosas cuanto por sus predicaciones. Un bárbaro alzó la mano para apoderarse de él y quedó inmóvil en el aire hasta que el Santo hubo hecho oración por él. Esos pueblos, asombrados por su extraordinaria abstinencia, por su dulzura, por su caridad y milagros, llamábanle dios de los romanos. Murió hacia el año 403.

Oración: Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Teótimo, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.

1.- Santa Inés del Monte Pulciano, Virgen

2.- Santa Hildegunda

3.- San Marcelino de Embrun

4.- San Marciano o Mariano

5.- Beato Hugo de Anzy

6.– Beato Simón de Todi

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.


21 de abril

San Anselmo de Canterbury, Obispo, Confesor y Doctor

San Anselmo de Canterbury (o de Aosta), obispo y doctor de la Iglesia. Nació el año 1033 en Aosta (Piamonte, Italia) de familia noble y rica. En su juventud quiso abrazar la vida monástica, pero no se lo permitió su padre. Estuvo viajando por varios países, hasta que llegó al monasterio benedictino de Bec, en Normandía (Francia), donde le cautivó la figura de Lanfranco de Pavía y en el que ingresó. Estudió, se ordenó de sacerdote y enseñó teología. En 1078 fue elegido abad y se consagró a la formación de los monjes en el camino de la Regla y en el servicio de Dios. Visitó Canterbury (Inglaterra), donde estaba de arzobispo Lanfranco de Pavía, y fue tal la impresión que dejó, que lo eligieron para sucederle en 1093. Al frente de su diócesis tuvo que padecer mucho por defender la libertad de la Iglesia en sus tirantes relaciones con los monarcas ingleses, sufriendo dos veces el destierro. Fue un teólogo eminente y su amplia producción literaria es importante para el desarrollo del pensamiento cristiano en siglos posteriores. Es el prototipo del creyente que busca entender su fe para dar razón de ella. Murió en su sede episcopal el 21 de abril de 1109.

Oración: Señor Dios, que has concedido a tu obispo san Anselmo el don de investigar y enseñar las profundidades de tu sabiduría, haz que nuestra fe ayude de tal modo a nuestro entendimiento, que lleguen a ser dulces a nuestro corazón las cosas que nos mandas creer. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

1.- San Ananías

2.- San Simeón Barsabas

3.– San Anastasio I de Antioquía

4.- San Beunón, Abad

5.– San Simeón Barsabas, Mártir

6.- San Conrado de Parzham

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

22 de abril

Santos Sotero y Cayo, Papas y Mártires

San Sotero, Papa, gobernó la Iglesia durante tres años y algunos meses, bajo el reinado del emperador Marco Aurelio. Después de haber dictado sabias leyes y dado grandes ejemplos de virtud, magnánimamente padeció el martirio. 

San Cayo, pariente próximo del emperador Diocleciano, fue también Sumo Pontífice. Se vio obligado, para evitar la persecución, a ocultarse en las catacumbas. Después de doce años de pontificado, recibió la corona del martirio, junto con su hermano Gabino, en el año de Jesucristo, 296.

Oración: Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño, y guardadlo con protección constante por vuestros bienaventurados mártires y Soberanos Pontífices Sotero y Cayo, a quienes constituisteis pastores de toda la Iglesia. Por J. C. N. S. Amén.

1.- San Agapito I, Papa

2.- San Alejandro, Mártir

3.- San Epipodo, Mártir

4.- San Leonidas, Mártir

5.- Santa Oportuna

6.- San Teodoro de Sikeon

7.- Beato Francisco de Fabriano

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias

23 de abril

San Jorge, Mártir    Sd.    –    Rojo

Es un Santo oriental, cuya devoción se extendió del oriente hacia el occidente como los rayos del sol, debido a su noble origen, su atractiva juventud, su brillante inteligencia, su firme devoción, y el gran entusiasmo que irradiaba de sus ojos mientras montaba su caballo presidiendo la guardia real. Finalmente, muchos fueron los suplicios que soportó, con gran valentía, en defensa de su fe cristiana. 

Oración: Oh Dios, que para regocijar nuestras almas nos ofrecéis los méritos y la intercesión del bienaventurado mártir Jorge, concedednos, por vuestra gracia, las mercedes que os pedimos por su intermedio. Por J. C. N. S. Amén

1.- San Adalberto, Mártir

2.- San Aquileo, Mártir

3.- San Félix, Mártir

4.- San Fortunato, Mártir

5.- San Gerardo de Toul

6.- Beata Elena de Udine

7.- Beato Gil de Asís

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

24 de abril

San Fidel de Sigmaringa, Mártir    D.    –    Rojo

San Fidel de Sigmaringa nació en Sigmaringa (Suabia, Alemania) el año 1578, en tiempos agitados por la Reforma protestante. Fue un joven de vida intachable, que estudió filosofía y derecho en Friburgo de Brisgovia con excelentes resultados. Ejerció luego la abogacía con tal amor a la justicia y a los más indefensos, que le dieron el sobrenombre de «abogado de los pobres». En 1612 recibió la ordenación sacerdotal y poco después ingresó en los capuchinos. Fue un predicador incansable entre los católicos y los hermanos separados en los diversos cantones de Suiza y Suabia. Por su gran actividad misionera, la Congregación de la Propagación de la Fe, recién creada, le encargó fortalecer la fe católica en Suiza. Los herejes se conjuraron para acabar con su vida y lo asesinaron el 24 de abril de 1622 en Seewis (Suiza), donde lo habían invitado a predicar. Lo canonizó Benedicto XIV en 1746.

Oración: Señor Dios, que te has dignado conceder la palma del martirio a san Fidel de Sigmaringa cuando, abrasado en tu amor, se entregaba a la propagación de la fe, concédenos, te rogamos, que arraigados, como él, en el amor, lleguemos a conocer el poder de la resurrección de Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

1.- Santa María Eufrasia Palletier, Virgen

2.-San Egberto

3.- San Gregorio de Elvira

4.- San Guillermo Firmato

5.- San Melitón de Canterbury

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

25 de abril

San Marcos, Evangelista    D.    2ª. cl.    –    Rojo

San Marcos, discípulo e intérprete de San Pedro, escribió el evangelio a ruego de los fieles de Roma y según las enseñanzas que poseía de San Pedro en persona. Lo aprobó éste y ordenó su lectura en las iglesias. Llevando, pues, su evangelio, partió San Marcos para Egipto, y fue el primero que anunció a Jesucristo en la ciudad de Alejandría, donde fundó una de las iglesias que más florecieron. Fue martirizado el día de Pascua, mientras celebraba el Santo Sacrificio de la Misa. Algunos días antes, un ángel le había mostrado su nombre escrito en el libro de la vida. Acaeció su muerte alrededor del año 74 de la era cristiana.

Oración: Oh Dios, que habéis honrado a San Marcos con el ministerio de la predicación del Evangelio, haced que siempre saquemos fruto de sus enseñanzas y que nos proteja con sus oraciones. Por J. C. N. S.

1.- Las Rogativas

2.- San Aniano de Alejandría.

3.- San Heribaldo de Auxerre

4.- Beato Juan I de Valence

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

26 de abril

Santos Cleto y Marcelino, Papas y Mártires   Sd.    –    Rojo

San Cleto, discípulo de San Pedro, murió mártir después de un pontificado de doce años. Fue el primer Papa que utilizó en sus cartas la fórmula: Salud y bendición apostólica.

San Marcelino, sucesor de San Cayo, gobernó a la Iglesia con tanto celo como sabiduría. «Junto con otros tres cristianos, Claudio, Cirino y Antonino, fue decapitado», por confesar la fe de Cristo, después de haber sufrido calumnias e innúmeras angustias, bajo la persecución de Diocleciano.

Oración: Pastor eterno, considerad con benevolencia a nuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestros bienaventurados mártires y soberanos pontífices Cleto y Marcelino, a quienes constituisteis pastores de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.

1.- San Esteban de Perm

2.- Santa Franca de Piacenza

3.- San Pascasio Radberto, Abad

4.- San Ricario, Abad

5.- Beata Alda o Aldobrandesca,

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

27 de abril

San Pedro Canisio, Confesor y Doctor    D.    –    Blanco

San Pedro Canisio, Sacerdote de la Compañía de Jesús, Confesor y Doctor de la Iglesia, que el día 21 de Diciembre pasó al Señor.

Entre tantos ilustres varones de la Compañía de Jesús, ha merecido la señalada distinción de ceñir la aureola doctoral uno de los primeros compañeros de San Ignacio, el infatigable San Pedro Canisio.

Oración: Oh Dios, que confirmasteis con vuestra virtud y doctrina al Santo Confesor Pedro Canisio para defender la fe católica: conceded bondadoso que con sus ejemplos y consejos, tornen a la salud los que vagan lejos de ella, y los espíritus de los fieles perseveren en la confesión de la verdad. Por J. C. N. S.

1.- En Nicomedia, el triunfo de san Antimo, Obispo y Mártir; el cual, en la persecución de Diocleciano, decapitado por confesar a Cristo, alcanzó la gloria del martirio. Siguió también la suerte del Pastor casi toda su grey, mandando el Juez a unos cortar la cabeza, a quemar en hogueras y a otros, metidos en barquillas, sumergir en alta mar.

2.- En Tarso de Cilicia, los santos Cástor y Esteban, Mártires.

3.- En Bolonia, san Tertuliano, Obispo y Confesor.

4.- En Brescia, san Teófilo, Obispo.

5.- En Egipto, san Teodoro, Abad, que fue discípulo de san Pacomio.

6.- En Constantinopla, san Juan, Abad, el cual, por el culto de las sagradas imágenes, combatió muchísimo en tiempo de León Isáurico.

7.- En Tarragona de España, san Pedro Armengol, de la Orden de santa María de la Merced, Redención de cautivos; el cual, habiendo padecido muchos trabajos en el África por rescatarlos, al cabo, en el Convento de santa María de los Prados, descansó con santo fin.

8.- En Luca de Toscana, santa Zita, Virgen, esclarecida por la fama de sus virtudes y milagros.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

28 de abril

San Pablo de la Cruz, Confesor    D.    –    Blanco

San Pablo de la Cruz, Presbítero y Confesor, que fue Fundador de la Congregación titulada de la Cruz y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, y descansó en el Señor el 18 de Octubre.

San Pablo de la Cruz mostró, desde su tierna infancia, un amor ardiente por Jesús crucificado. Ya sacerdote, obtuvo de Benedicto XIII permiso para constituir una comunidad destinada a honrar muy especialmente la Pasión del Salvador, y se retiró al Monte Argentaro, en la Toscana. Allí puso los cimientos de la congregación de los Pasionistas. La Santísima Virgen en persona indicele el hábito que quería tomasen los nuevos religiosos; un manto negro, adornado con las insignias de la Pasión. Tuvo el consuelo de ver a su orden muy floreciente, y murió en Roma en el año 1775. Fue beatificado y enseguida canonizado por Pío IX.

Oración: Oh Señor Jesucristo, que, para honrar el misterio de la Cruz, habéis enriquecido a San Pablo de la Cruz con una caridad incomparable, y habéis querido por su ministerio hacer florecer en la Iglesia una nueva familia religiosa; concedednos, por su intercesión, que meditemos sin cesar en vuestra Pasión aquí en la tierra, a fin de hacernos dignos de cosechar sus frutos en el cielo. Por J. C. N. S.

1.- En Ravena, el triunfo de san Vidal, Mártir, esposo de santa Valeria y padre de los santos Gervasio y Protasio; a quien, por haber recogido y enterrado con el debido honor el cuerpo de san Ursicino, detuvo el Consular Paulino, y, después de atormentarle en el potro, mandó que lo atrojasen en una profunda hoya, donde con tierra y piedras lo enterrasen, y con tal martirio pasó a unirse con Cristo.

2.- En Atina de Campania, san Marcos, que, ordenado Obispo por el Apóstol san Pedro, fue el primero que predicó el Evangelio a los Equí-colas; y en la persecución de Domiciano, y siendo Presidente Máximo, recibió la corona del martirio.

3.- En Brusa de Bitinia, los santos Mártires Patricio Obispo, Acacio, Menandro y Polieno.

4.- En el mismo día, los santos Afrodisio, Caralipo, Agapio y Eusebio, Mártires.

5.- En Panonia, san Folión, Mártir, en el imperio de Diocleciano.

6.- En Milán, santa Valeria, Mártir, mujer de san Vidal y madre de los santos Gervasio y Protasio.

7.- En Alejandría, el suplicio de santa Teodora, Virgen y Mártir; la cual, rehusando sacrificar a los ídolos, fue llevada a un lugar infame, del que, por especial favor de Dios, súbitamente la sacó un cristiano llamado Dídimo, cambiando con ella el traje; el cual más tarde, en la persecución de Diocleciano, y presidiendo Eustracio, fue con la misma Virgen atormentado, y con ella coronado.

8.- En Tarazona de la España Tarraconense, san Prudencio, Obispo y Confesor.

9.- En Corfinio de los Pelignos, san Pánfilo, Obispo de Valva, ilustre por su caridad con los pobres y por el don de milagros, cuyo cuerpo está sepultado en Sulmona.

10.- En la aldea de san Lorenzo, junto al Sèvre, diócesis de Luzón, san Luis María Grignion de Monfort, Confesor, Fundador de los Misioneros de la Compañía de María y de las Hijas de la Sabiduría, insigne por la forma de vida apostólica, por la predicación y por la devoción a la santísima Virgen; al cual el Papa Pío XII puso en el catálogo de los Santos.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

29 de abril

San Pedro de Verona, Mártir    D.    –    Rojo

San Pedro de la Orden de Predicadores, Mártir, que el día 6 de Abril fue martirizado por la fe católica.

San Pedro de Verona renunció desde su infancia a los errores de los cátaros. Las promesas y amenazas de sus padres fueron impotentes para hacerlo vacilar en la constancia de su fe. Entró en la orden de Santo Domingo y vivió en ella con tanta inocencia que se asegura que jamás cometió ningún pecado mortal. Ardientemente pedía a Dios la corona del martirio. Sus deseos fueron escuchados. Nombrado inquisidor de la fe, se atrajo el odio de los herejes, y uno de ellos, que lo acechó en el camino de Como, a Milán, le hendió la cabeza con un mandoble de espada, en 1252.

Oración: Dios omnipotente, haced benignamente que imitemos con un celo digno de Vos la fe del bienaventurado Pedro, vuestro mártir, quien, por la propagación de esta misma fe, mereció recibir la palma del martirio. Por J. C. N. S.

1.- En Roma, el tránsito de santa Catalina de SienaVirgen, de la tercera Orden de santo Domingo, esclarecida en vida y milagros; a la cual el Sumo Pontífice Pío II puso en el catálogo de las santas Vírgenes. Su fiesta se celebra el día siguiente.

2.- En Pafos de Chipre, San Tíquico, que fue discípulo del Apóstol san Pablo, y a quien el mismo Apóstol llama en sus Epístolas carísimo hermano, ministro fiel y su consiervo en el Señor.

3.- En Pisare de Toscana, san Torpetes, Mártir, que fue primero gran favorito de Nerón y uno de aquellos de quienes el Apóstol San Pablo, escribiendo de Roma a los Filipenses, dice: «Os saludan todos los santos, máxime los de la casa del César». Pero después, por orden de Satélico, le abofetearon por la fe de Cristo, le azotaron cruelmente y le echaron a ser devorado por las fieras, mas no le hicieron daño; por fin, degollado, consumó su martirio.

4.- En Cirta de la Numidia, el triunfo de los santos Mártires Agapio y Secundino, Obispos, los cuales, después de prolongado destierro en aquella ciudad, cuando en la persecución de Valeriano era mayor la rabia de los Gentiles contra la fe cristiana, llegaron de ilustres Sacerdotes a Mártires gloriosos. En su compañía padecieron también Emiliano, soldado,Tértula y Antonia, Vírgenes consagradas a Dios, y otra mujer con sus dos hijos gemelos.

5.- En la isla de Corfú, siete santos Ladrones, los cuales, convertidos a Cristo por san Jasón, lograron por el martirio la vida sempiterna.

6.- En Nápoles de Campania, san Severo, Obispo, el cual, entre otras maravillas, resucitó del sepulcro a un difunto por el tiempo necesario para convencer de mentira al falso acreedor de una viuda y unos huérfanos.

7.- En Brescia, san Paulino, Obispo y Confesor.

8.- En el monasterio de Cluny en Francia, san Hugo, Abad.

9.- En el monasterio de Molesme en Francia, san Roberto, primer Abad del Cister.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

30 de abril

Santa Catalina de Siena, Virgen    D.    –    Blanco

Santa Catalina de Siena, Virgen, de la tercera Orden de santo Domingo, que pasó al celestial esposo el día de ayer.  Santa Catalina de Siena tomó el hábito de Santo Domingo a la edad de 18 años. Sus austeridades, ya extraordinarias cuando vivía en la casa paterna, fueron desde entonces ilimitadas. Acaecióle, una vez, ayunar desde el Miércoles de Cenizas hasta la fiesta de la Ascensión, sin tomar alimento alguno fuera del espiritual de la Santa Eucaristía. Para recompensarla, Jesucristo imprimió en su cuerpo virginal los sagrados estigmas de su Pasión, le comunicó una inteligencia maravillosa de las Sagradas Escrituras, y se sirvió de ella para volver de Aviñón a Roma al Papa Gregorio XI, con lo que puso término a los males que desolaban a la Iglesia. Murió en 1380.

Oración: Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y haced que la fiesta de la bienaventurada Catalina de Siena, vuestra virgen,
al mismo tiempo que regocija nuestra alma, la enriquezca con sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S.

1.- En Santonges de Francia, san Eutropio, Obispo y Mártir, a quien san Clemente Papa, después de consagrarle con la gracia del orden Pontifical, destinó a Francia, donde, habiendo predicado largo tiempo, finalmente por confesar a Cristo, le rompieron la cabeza, y murió vencedor.

2.- En Córdoba de España, los santos Martires Amador Presbítereo, Pedro Monje y Luis.

3.- En Novara, san Lorenzo, Presbítero, martirizado en compañía de unos niños que educaba.

4.- En Alejandría, los santos Mártires Afrodisio, Presbítero, y otros treinta.

5.- En Lambesa de la Numidia, el triunfo de los santos Mártires Mariano Lector y Santiago Diácono; el primero, que ya antes había vencido en la confesión de Cristo los rigores de la persecución de Decio, fue apresado con su distinguidísimo colega, y ambos, después de crueles y exquisitos suplicios, confortados una y otra vez milagrosamente con divinas revelaciones, al fin, en compañía de otros muchos, fueron degollados.

6.- En Efeso, san Máximo, Mártir, que en la persecución de Decio fue coronado del martirio.

7.- En Fermo del Piceno, santa Sofía, Virgen y Mártir.

8.- En Evórea del Epiro, san Donato, Obispo, que en tiempo del Emperador Teodosio floreció con eximia santidad.

9.- En Napóles de Campania, san Pomponio, Obispo.

10.- En Londres de Inglaterra, san Erconvaldo, Obispo, que resplandeció con muchos milagros.

11.- En Chieri, junto a Turín, san José Benito Cottolengo, Confesor, Fundador de la Casita de la Divina Providencia, insigne por la absoluta confianza en Dios y por la caridad con los pobres; al cual el Papa Pío XI puso en el catálogo de los Santos.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

(Martirologio Romano aprobado por Pio XII en 1956)

31 de marzo: San Nicolas de Flue


ANACORETA Y CONFESOR (1417 – 1487)

EL bienaventurado Nicolas, cuyo apellido aleman de Flue corresponde en castellano al de ≪la Roca≫, nacio el 21 de marzo del ano 1417 en un pueblo de Suiza, llamado Sachseln, perteneciente al canton catolico de Unterwad.

Era su familia una de las mas nobles y antiguas del pais, distinguida entre los suizos en el dilatado espacio de mas de cuatrocientos anos, no solo por una especie de bondad, que era como hereditaria en ella, sino por el desempeño de los primeros cargos de la nación, entre los cuales se hallaba el de juez y consejero superior.

Nicolas dejo de ser niño tan presto, que parecía haberse anticipado la piedad a la razón, asi como la razón a la edad. Notose desde luego en el un juicio tan maduro, un entendimiento tan claro y una prudencia tan superior a sus anos que se creyó, había logrado el uso libre de la razón antes de salir de la cuna, contra las reglas ordinarias de la naturaleza.

A vista de tan felices disposiciones para la virtud, se dedicaron sus padres con particular cuidado a educarle en los piadosos principios de la religión; pero su bella índole no había menester muchos preceptos. Nicolás solo hallaba gusto en hacer oración y leer vidas de Santos.

Frutos bellos de su inocencia fueron la sinceridad, la modestia y el candor; rendido siempre a sus padres, no tenia mas voluntad que la suya. Aunque era de complexión débil y de un genio extraordinariamente apacible para los demás, comenzó muy presto a ser duro y riguroso para consigo. Movido del ejemplo de su patrón San Nicolás, ayunaba regularmente cuatro veces a la semana y mortificaba su delicado cuerpecillo con otras muchas penitencias.

En aquellos tiempos las riquezas de Suiza consistían principalmente en ganados, granjas, pastos y dehesas; por lo que era ordinario que los jóvenes e incluso los hijos de familias acomodadas y ricas se ocuparon en el inocente oficio de pastores. El grande amor que nuestro Nicolás profesaba a la soledad y a la oración, le hacia hallar todas sus delicias en el apartamiento, y hubiera tomado este apacible oficio si la total subordinación a .la voluntad de sus padres no sirviese de estorbo a la ejecución de un intento tan conforme a su inclinación y genio. La vista de los campos le inspiraba tanto amor al desierto, que desde luego se hubiera retirado a el; pero quería el Señor que Nicolas fuese modelo de perfectos cristianos en diferentes estados.

CONTRAE MATRIMONIO

No obstante el deseo que tenia de mantenerse en el estado del celibato, Nicolás se vio precisado a sacrificar su natural repugnancia en obsequio de la obediencia y, por condescender con sus padres, consintió en contraer matrimonio con una virtuosa doncella, llamada Dorotea; y, como era Dios el autor de esta dichosa boda, ni la unión pudo ser mas estrecha ni el matrimonio mas feliz. Se pegaron  presto a Dorotea todas las virtuosas inclinaciones y todos los devotos ejercicios de su esposo; y por el arreglo de las costumbres, las obras de caridad, la concordia- de las voluntades, el buen régimen y la modestia de la familia, aquel hogar parecía una casa religiosa. Nicolás, sin aflojar en sus penitencias ordinarias, iba creciendo cada dia en devoción.

Levantabase regularmente a media noche y pasaba en oracion mas de dos horas. Encendiase mas y mas por instantes la tierna devocion que profesaba a la Santísima Virgen, devoción que parecía ser en el como otra naturaleza, pues era muy rara la conversación en que no hablara, como hombre verdaderamente arrebatado, de las excelencias, del poder y de la bondad de esta tiernisima Madre. Traía continuamente en la mano el rosario, que rezaba muchas veces cada dia, siendo esta la devoción de su cariño y la que llenaba todos los espacios que le dejaban libres las demás ocupaciones. Su confianza en la soberana Reina de los Angeles era absoluta, y aun se dice que muchas veces en el decurso de su vida recibió la visita de esta celestial Señora.

Le favoreció el Señor con diez hijos, cinco varones y cinco hembras. A todos dio con sus instrucciones y ejemplos tan bella educación, que tuvo el consuelo de dejarlos herederos, mas de un rico tesoro espiritual que de bienes materiales. Juan, su primogénito, y Gauterio, el tercero de sus hijos, fueron sucesivamente gobernadores del canton y desempeñaron con honor este empleo. Nicolás, el menor de todos, fue uno de los mas ejemplares sacerdotes de su tiempo; y toda aquella santa familia acredito la eminente virtud de su bienaventurado padre.

SOLDADO Y HOMBRE DE ESTADO

Por las leyes del país se vio obligado Nicolás a prestar servicio de armas por algún tiempo; y pareció que la divina Providencia le había conducido al ejercito para contener las licencias de los soldados y dar a todos raros ejemplos de perfección cristiana. Un día, queriendo sus conciudadanos quemar el convento de Caterinental, en el que se había refugiado la tropa enemiga, Nicolás se opuso enérgicamente; —Hermanos —les dijo—, no mancheis con la crueldad la victoria que Dios os ha hecho conseguir. Gracias a su intervención se salvo el convento.

Era naturalmente esforzado, intrépido y excelente oficial. Quisieron premiar sus virtudes y servicios y le eligieron juez y consejero superior, a pesar de su resistencia. Desempeño ambos cargos durante diecinueve anos, cumpliendo fielmente sus obligaciones.

Estas elevadas funciones no le impedían atender a la salvación de su alma. Su oración habitual, que se ha hecho celebre y popular en los cantones suizos, era la siguiente: “Señor y Dios mío, quitad de mi todo lo que me impide ir a Vos. Señor y Dios mío, concededme todo lo que me pueda llevar hacia Vos. Señor y Dios mío, haced que no haya en mi nada que no sea vuestro y que me entregue a Vos por completo.”

Esta vida, aunque tan ajustada, no le satisfacía y suspiraba continuamente por la soledad. A la edad de cincuenta anos, hallándose sumido en profunda meditación, oyó una voz que le decía: “¿Nicolás, por que te inquietas? No te preocupes mas que de hacer la voluntad de Dios y no confíes en tus propias fuerzas. No hay nada mas agradable a Dios que servirle con abandono y buena voluntad.”

Poco después oyó una voz interior que le decía: “Abandona todo lo que amas y Dios mismo cuidara de ti”.

Comprendió que Dios le pedía que abandonase a su mujer, a sus hijos, su casa y cuanto poseía, como en otro tiempo hicieron los Apóstoles, para servir a Jesús. Tuvo que sostener largo y penoso combate, pero al fin triunfo la gracia, y tomo la inquebrantable resolución de abandonarlo todo para seguir el llamamiento divino.

Desde luego solicito el consentimiento de su esposa. Esta oro, pidió consejo a amigos ilustrados y por ultimo accedió. La mayor parte de los hijos estaban ya criados, y en cuanto a los mas jóvenes la madre prometió educarlos en la doctrina cristiana.

SE DESPIDE DE SU MUJER Y DE SUS HIJOS PARA RETIRARSE A LA SOLEDAD

Una vez arreglados todos sus negocios, despidiose de su mujer y de sus hijos, les declaro cuan de corazón les agradecía el cariño que le habían profesado y se alejo descalzo, vestido con una larga tunica de tela burda y con un rosario en la mano; de esta suerte salio de su patria, sin dinero y sin provisiones.

Llegado a Liestal —canton de Basilea—, encontró a un piadoso campesino, al que dio cuenta de sus proyectos, suplicándole de paso que le indicase un lugar desierto donde pudiese vivir desconocido y ocuparse únicamente de su salvación. Admirose en gran manera el campesino; pero al mismo tiempo hízole notar que si se alejaba tanto de su tierra, podrían tomarle por fugitivo, vagabundo o delincuente. Lo entendió así Nicolás, y resolvió tornarse al cantón de Unterwald.

Llegada la noche, quedose dormido al raso. En medio de su sueno parecíale sentir un impulso irresistible que venia del cielo y le impelía hacia su país.

Volvió, pues, a su patria y, en medio de las tinieblas de la noche, paso silencioso y ligero por delante de su casa, que encontró al paso, y bajo a un valle llamado Kuster, propiedad suya. Allí estableció su morada bajo un enorme fresno en medio de malezas.

A los ocho días de estar alli, unos cazadores lo descubrieron y dieron noticias suyas a Pedro de Flue, su hermano. Este se encamino al sitio donde estaba y le rogó que, para no morir de hambre ni de frio, volviese al seno de su familia. Nicolás le respondió:

—Has de saber, querido hermano, que no moriré de hambre, pues desde hace once días no la he sentido. Tampoco tengo sed ni frio; Dios me sostiene y no tengo motivo para abandonar estos lugares.

Sin embargo, menudearon tanto las visitas que se vio precisado a buscar un sitio mas oculto. Era una boca o una oscura caverna abierta en una escarpada roca, cubierta toda de espinas, de piedras y de cascajo, que le servían de lecho. También allí afluyeron piadosos peregrinos, que le edificaron una cabaña de ramas y cortezas de árboles. En ella pasaba los días y las noches, sin tomar alimento, consagrado a la oración y meditación de las verdades celestiales.

SE HACE ERMITANO Y VIVE DIECINUEVE ANOS SIN MAS ALIMENTO QUE LA SAGRADA EUCARISTIA

Así transcurrió un ano entero, cuando de pronto surgió la sospecha de que alguien le llevaba secretamente de comer. Algunos funcionarios del Gobierno observaron largo tiempo y con minuciosidad los alrededores de su cabaña; pero pudieron convencerse de que el piadoso ermitaño no tomaba otro alimento que la Sagrada Eucaristía, único sostén de su existencia. Todos quedaron maravillados.

El obispo de Constanza, para cerciorarse del milagro, envió a su Vicario general, el cual pregunto al ermitaño cual era la mayor virtud. Nicolás respondió: “La obediencia”. Entonces el Vicario puso ante el pan y vino y le mando comer y beber. Obedeció el ermitaño, pero inmediatamente se sintió acometido de tan violentos calambres de estomago que se temió por su vida. Desde aquel momento no le volvieron a incomodar, persuadidos como estaban de que Dios le sostenía sin necesidad de alimento.

En esta cabaña no paso Nicolás mas que un ano, pues creciendo cada día el concurso y devoción de los pueblos, sus conciudadanos le edificaron una celda de piedra y una capilla a la que la piedad de los archiduques de Austria asigno las necesarias rentas, así para su conservación como para la manutención del capellán que la servia.

Diecinueve años y medio vivió solo en aquella celda, sin mas alimento que la Sagrada Eucaristía, que recibía cada mes y todos los días festivos de manos del sacerdote que estaba consagrado al servicio de su capilla.

Cerca de su celda vivía un piadoso ermitaño llamado Ulrico, noble bávaro que, atraído por la reputación de las virtudes de Nicolás, había acudido con el fin de imitar su genero de vida. Ulrico visitaba con frecuencia a Nicolás y tenia con el santos coloquios.

La devoción de los fieles pudo mas que la humildad del siervo de Dios; y así no se pudo negar a hacerles algunas platicas espirituales, que reformaron luego las costumbres, hicieron grandes conversiones y fueron seguidas de muchas maravillas.

A una hora determinada Nicolás hablaba a los peregrinos que venían; de todas partes a visitarle. Un día se presentaron su esposa y sus hijos: las palabras del esposo y del padre les edificaron y conmovieron cuanto se puede pensar.

ANUNCIA QUE EL LUJO CIERRA LA PUERTA DEL CIELO

Cierto día fue a visitarle una señora con su nuera espléndidamente ataviada. El Santo miro a la joven como quien esta preocupado y le dijo:

—Si lleváis semejantes trajes por vanidad, tened entendido que aunque estuvieseis ya en el paraíso, seríais arrojada de el, y, si acostumbráis a vuestros hijos, que serán numerosos, a gastar este lujo, no veréis nunca el rostro de Dios.

Y añadió:

—Vuestros hijos os darán mucho que hacer; y, si algún día para ponerlos en paz tenéis que echar mano de un tizón ardiendo, acordaos entonces de lo que ahora os digo.

Esta mujer fue madre de once hijos y la profecía de Nicolás relativa al tizón se cumplió exactamente.

Otro día se presento al Santo un joven vestido muy a la moda y le pregunto en tono de broma si le gustaba el traje. Nicolás respondió:

—Cuando el corazón y los sentimientos son buenos, todo es bueno; sin embargo, mas te valdría atenerte a la sencillez de nuestro traje nacional.

SALVA LA INDEPENDENCIA DE SU PATRIA

Su profunda sabiduría y prudencia le habían conquistado la confianza de las autoridades, que le pedían siempre consejo en los asuntos importantes.

En 1476 y 1477 los suizos se cubrieron de gloria derrotando al duque de Borgoña en Grandson, Morat y Nancy; pero no tardaron en surgir entre ellos disentimientos y rivalidades con motivo de la distribución del botín y de la admisión de las ciudades de Friburgo y Soleura en la Confederación.

Tras empeñados e inútiles debates, iban a retirarse los diputados con el corazón lleno de odio y con amenazas de venganza y represalias. Todo hacia presagiar una guerra civil.

Pensaron entonces en Nicolás, el cual acudió a Stans vestido de una pobre tunica de color oscuro que le llegaba a los talones; iba con los pies descalzos y la cabeza descubierta, apoyándose con una mano en un palo y llevando en la otra un rosario.

Al presentarse el santo anciano ante la asamblea, todos se levantaron e inclinaron con respeto. Tomo la palabra y, en un discurso lleno de sencillez, de fe, de emoción y de patriotismo, hizo oír a sus compatriotas el lenguaje de la justicia, del desinterés, de la caridad cristiana, de la concordia y de la paz. La gracia de Dios acompañaba al santo anacoreta y en una hora quedaron allanadas todas las dificultades. No era fácil resistir a la voz de un hombre a quien Dios favorecía tan extraordinariamente con el don de profecía y de milagros.

Se admitieron en la Confederación los cantones de Friburgo y Soleura, se confirmaron y completaron con nuevas bases los antiguos tratados de alianza, se repartió el botín de las expediciones militares proporcionalmente al numero de soldados alistados por cada cantón, y se adoptaron las disposiciones que parecieron mas prudentes para lograr la pacificación de los cantones y el mantenimiento del orden publico. El jubilo fue universal. “El motivo no podía ser mas justo: allí los confederados habían salvado a su patria de los enemigos extranjeros, mientras que aquí la salvaron de sus propias pasiones.”

El verdadero libertador que les había hecho conseguir esta victoria sobre si mismos era el pobre ermitaño Nicolás; pero ya no se hallaba en Stans, porque la misma noche de su triunfo, esquivando las felicitaciones, había regresado humildemente a su apacible retiro. Ahí vivió aun seis anos en medio de la mayor santidad.

ENFERMEDAD Y MUERTE

Por fin, Dios le envío una enfermedad tan aguda, que le hacia retorcerse en el lecho en medio de sufrimientos indecibles. Este martirio duro ocho días y ocho noches sin quebrantar en lo mas mínimo su paciencia.

Exhortaba a los que iban a verle a vivir de modo que su conciencia no temiese la muerte:

—La muerte es terrible —decía—; pero es mucho mas terrible caer en las manos del Dios vivo.

Mientras tanto, se calmaron bastante sus dolores y pidió la Extremaunción y el Cuerpo adorable del Salvador, que recibió con fervor admirable. Cerca del moribundo estaban su fiel compañero fray Ulrico y su amigo el cura de Stans; por ultimo, acudieron la piadosa esposa y los hijos del solitario para recibir sus ultimas recomendaciones y darle el postrer adiós.

Nicolás de Flue dio gracias a Dios por todos los beneficios que le había dispensado, hizo un esfuerzo para practicar el ultimo acto de adoración enla tierra y murió con la muerte de los justos el 21 de marzo de 1487 a lossetenta de su edad, después de haber pasado veinte en el desierto. Toda Suiza le lloro como a un padre y el la sigue protegiendo desdeel cielo.

Quiera el Señor que sus oraciones logren reducir de nuevo a todos los habitantes de los cantones a la santa fe de sus padres, a la fe de los valientes que fundaron la independencia de Suiza, mediante la cual se puede conquistar no solo la patria terrena, sino también la patria eterna del cielo.

El día siguiente al de su felicísimo transito, fue llevado el santo cadáver con extraordinaria pompa a la iglesia de Sachseln, donde se le dio sepultura. Los muchos milagros que sin tardar comenzó a obrar el Señor en su sepulcro, le merecieron la veneración publica de todos los cantones y pronto fue celebre en Alemania, en los Países Bajos y en Francia.

El año de 1538 fue solemnemente levantado de la tierra su sagrado cuerpo por el obispo de Lausana y colocado en un magnifico relicario. Día a día fue creciendo el concurso de los pueblos, especialmente desde que la Silla Apostólica aprobó y autorizo su culto.

En dicho relicario se ven, entre otros adornos, condecoraciones de Ordenes Militares, testimonio del valor de nuestro héroe y de sus descendientes, que han tenido a gloria juntar la suya con la de su ilustre antepasado.

El 21 de marzo de 1887 celebro la Republica suiza el cuarto centenario de la gloriosa muerte del Santo. Dos anos antes, el gobierno y el clero de Obwalden habían empezado los preparativos para tan extraordinaria solemnidad religiosa y nacional.

Fue canonizado por Su Santidad Pio XII , en mayo de 1947.

(De las Vidas de los Santos de Butler)

Cuarto Domingo de Cuaresma

EL DOMINGO DE LA ALEGRÍA. —

Este domingo, llamado Laetare, por comenzar así la primera palabra del Introito de la Misa, es uno de los más célebres del año. Este día, la Iglesia suspende las tristezas de Cuaresma; los cantos de la Misa sólo hablan de la alegría y el consuelo; el órgano, mudo en los tres domingos precedentes, se hace oír hoy; el diácono viste la dalmática, el subdiácono la túnica; y se permite sustituir los ornamentos de color morado por los de rosa. Ya vimos, en el Adviento, practicar estos mismos ritos en el tercer domingo llamado Gaudete. Esta nota de alegría que la Iglesia pone hoy en su Liturgia tiene por ñn felicitar a sus hijos por su celo. Han recorrido ya la mitad de la santa Cuaresma y quiere estimular sus energías para coronar la carrera.

LA ESTACIÓN. —

En Roma, se celebra la estación en la basílica de Santa Cruz de Jerusalén, una de las siete principales de la ciudad eterna. También se la llamó la basílica Sesoriana, porque, en el siglo IV, se trasladó al palacio Sesoriano; Santa Elena la quiso hacer como la Jerusalén de Roma y por eso la enriqueció de preciosas reliquias. Mandó trasportar en vistas a este ñn, una gran cantidad de tierra, tomada del monte Calvario y la colocó en este santuario, además, de otros recuerdos de la Pasión del Salvador, como la inscripción colocada sobre la cabeza, cuando agonizaba en la Cruz, y que aún hoy día se venera allí con el nombre de Titulo de la Cruz. El nombre de Jerusalén dado a esta basílica, renueva todas las esperanzas del cristiano, ya que recuerda la patria celestial, la verdadera Jerusalén, de la que aún estamos desterrados; todo esto ha contribuido a que los Soberanos Pontífices, ya desde muy antiguo, la escogiesen para la estación de este día. Hasta los tiempos en que los Papas vivían en Aviñón se inauguraba en este templo la Rosa de ero, ceremonia que hoy día tiene lugar en el palacio en que reside el Papa.

LA ROSA DE ORO. —

La bendición de la Rosa de oro es aún hoy día uno de los ritos propios del cuarto domingo de Cuaresma: También se le ha llamado por este motivo domingo de la Rosa. Las ideas seductoras que despierta esta flor están muy en armonía con los sentimientos que la Iglesia hoy quiere inspirar a sus hijos a quienes la alegre Pascua va a abrirles pronto una primavera espiritual, de quien la natural no es más que una pálida figura; también esta institución ha tenido suma importancia a través de los siglos.

S. León IX, en el año 1049, la instituyó en la abadía de Santa Cruz de Woffencheum; nos queda un sermón sobre la Rosa de oro, que Inocencio III pronunció en este día en la Basílica de Santa Cruz de Jerusalén. En la Edad Media cuando el Papa residía aun en el palacio de Letrán, después de haber bendecido la Rosa, se dirigía acompañado de todo el Sacro Colegio hacia la Iglesia estacional, llevando en la mano esta flor Simbólica. Una vez llegado a la basílica, pronunciaba, un discurso sobre los misterios que representa la Rosa por su belleza, su color y su perfume. A continuación se celebraba la Misa. Una vez acabada, el Pontífice volvía a Letrán atravesando la llanura que separaba las dos basílicas, llevando siempre en su mano la Rosa. A la llegada a las puertas del palacio, si había algún príncipe entre los que formaban el cortejo, era deber suyo sostener el estribo y ayudar al Pontífice a bajar del caballo; como recompensa de su cortesía recibía esta Rosa, objeto de tantos honores.

Hoy día, la ceremonia no es tan importante, sin embargo ha conservado todos sus ritos principales. El Papa bendice la Rosa de oro en la sala de los ornamentos, la unge con el santo crisma y derrama encima polvos olorosos, conforme al rito usado en otras épocas; y cuando ha llegado el momento solemne de la Misa entra en la capilla del palacio llevando la flor entre sus manos. Durante el santo sacrificio, se la coloca sobre el altar en un rosal de oro preparado; finalmente, cuando ha terminado la Misa, se la lleva al Pontífice, que sale de la capilla llevándola en las manos hasta llegar a la sala de los ornamentos.

Ordinariamente también hoy el Papa la suele enviar a algún príncipe o princesa a quien quiere honrar; otras veces obtienen esta distinción una ciudad o una iglesia.

BENDICIÓN DE LA ROSA DE ORO. —

Ponemos aquí la traducción de la hermosa oración con que el Sumo Pontífice bendice la Rosa de oro; ayudará a penetrar mejor el misterio de esta ceremonia, que da tanto esplendor al cuarto domingo de Cuaresma. He aquí los términos de que está compuesta esta oración: «Oh Dios, que has creado todo con tu palabra y poder y gobiernas todas las cosas con tu voluntad, Tú que eres la alegría y el consuelo de todos los fieles; rogamos a tu majestad quiera bendecir y santificar esta Rosa tan agradable por su aspecto y su perfume, que nosotros, tenemos que llevar hoy en nuestras manos como señal de alegría espiritual; a fin de que el pueblo que está consagrado arrancado del yugo de la cautividad de Babilonia por la gracia de tu único Hijo que es la gloria y alegría de Israel, represente con un corazón sincero las alegrías de esta Jerusalén superior que es nuestra Madre, y como tu Iglesia salta de gozo, ante su presencia, glorificando tu nombre, Tú, Señor, concédele un consuelo verdadero y perfecto. Acepta la devoción, perdona los pecados, aumenta la fe; cura con tu protección, protege con tu misericordia, destruye los obstáculos, concede todos los bienes, a fin de que esta misma Iglesia te ofrezca el fruto de las buenas obras, siguiendo tras el olor de esta flor que, dimana del tallo de Jesé, recibe el nombre místico de flor de los campos y lirio de los valles y que merece gustar una alegría intensa en la gloria celestial en la compañía de todos los santos con esta flor divina que vive y reina contigo, en unión del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.»

LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES. —

Ahora vamos a hablar de otro nombre que se ha dado al cuarto domingo de Cuaresma y que tiene relación con la lectura del Evangelio que nos propone hoy la Iglesia. En efecto, a este domingo se le ha designado en muchos documentos antiguos con el nombre de domingo de los cinco panes.

El milagro que recuerda este título, a la vez que completa el ciclo de las instrucciones cuaresmales, se asocia a las alegrías de este día. Perdemos de vista unos momentos la Pasión inminente del Hijo de Dios, para ocuparnos en el más grande de sus beneficios, pues en la figura de estos dones materiales multiplicados por el poder de Jesús, nuestra fe debe descubrir en este «Pan de vida» bajado del cielo, que da la vida al mundo'». La Pascua está cerca, dice el Evangelio y pocos días más tarde nos dirá el mismo Salvador: «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros'». Antes de salir de este mundo para ir a su Padre, quiere saciar a estas turbas que se le han agregado a su paso, y para eso se dispone a invocar su gran poder. Con razón admiráis este poder creador a quien fué suficiente cinco panes y dos peces para alimentar cinco mil hombres, sobrando restos después del banquete de tal modo que se pudieron llenar doce canastos. Un prodigio tan ruidoso basta sin duda para mostrar la misión de Jesús; sin embargo, esto no es más que una prueba de su poder, una figura de lo que va hacer pronto, y no una o dos veces, sino todos los días, hasta la consumación de los siglos; y no en provecho de cinco mil personas, sino de la multitud innumerable de sus fieles. Contad en la superficie de la tierra cuántos millones de cristianos participarán del banquete Pascual; el mismo a quien vimos nacer en Belén, Casa de Pan, se nos va a dar en alimento, y esta comida divina jamás se agotará. Seréis saciados como lo fueron vuestros padres y las generaciones que os sigan serán también llamadas a probar cuan dulce es el Señor Jesús alimentó en el desierto a estos hombres que son figuras de los cristianos, este pueblo ha abandonado el ruido de la ciudad para seguir a Jesús, deseando oír su palabra, no teme ni el hambre, ni la fatiga, y su audacia se ha visto recompensada. Así coronará el Señor nuestros ayunos y abstinencias al final de este período del que ya hemos recorrido la mitad. Alegrémonos pues, y vivamos este día confiando en nuestra próxima llegada al término. Llega el momento en que nuestra alma, sanada de Dios, ya no se queja de las fatigas del cuerpo, porque unidas a la compunción del corazón la han merecido un lugar de distinción en el inmortal festín.

LA EUCARISTÍA. —

La Iglesia primitiva no dejaba de proponer a los fieles este milagro de la multiplicación de los panes como emblema del inagotable alimento eucarístico; también se le encuentra con frecuencia en las pinturas de las catacumbas y en los bajorrelieves de los antiguos sarcófagos cristianos, Los peces junto con los panes aparecen también en los antiguos monumentos de nuestra fe; los primeros cristianos tenían la costumbre de representar a Jesucristo simbolizado por el Pez, porque la palabra Pez en griego está formada de cinco letras y cada una es la primera de estas palabras: Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador. En este día que es el último de la semana Mesonéstima, los griegos honran a S. Juan Clímaco, el célebre Abad del monasterio del monte Sinaí, del siglo VI.

M I S A

Pronto pasarán los setenta años de la cautividad. Todavía un poco de tiempo y los desterrados volverán a Jerusalén; este es el pensamiento que la Iglesia ha puesto en los textos de esta Misa. No se atreve aun a hacer oír el Alleluia; pero sus cantos están llenos de alegría.

Unos días más y la casa del Señor revestirá todo su esplendor.

INTROITO

Alégrate, Jerusalén: y alegraos con ella, todos los que la amáis: gozaos con alegría, los que estuvisteis en la tristeza: para que os regocijéis, y os saciéis de las ubres de vuestra consolación. — Salmo: Me alegré de lo que se me ha dicho: Iremos a la casa del Señor, V. Gloria al Padre.

En la colecta la Iglesia manifiesta que sus hijos han merecido las penitencias que se imponen; pero pide para ellos la gracia de poder hoy respirar un poco, pensando que pronto gozarán del consuelo que les esperaba.

COLECTA

Te suplicamos, oh Dios omnipotente, hagas que, los que nos afligimos por causa de nuestra acción, respiremos con el consuelo de tu gracia. Por el Señor.

EPISTOLA

Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Gálatas.

Hermanos: Escrito está: Que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava, y otro de la libre. Pero, el que tuvo de la esclava, nació según la carne: el que tuvo de la libre nació en virtud de la promesa: esto ha sido dicho en alegoría. Porque estas (madres) son los dos Testamentos. El uno, dado en el Monte Sinaí, engendra para la esclavitud: éste es Agar. Porque el Sinaí es un monte de Arabia, que corresponde a la Jerusalén del presente, la cual sirve con sus hijos. Pero la Jerusalén de arriba es libre, y ésta es nuestra madre. Porque está escrito: Alégrate, estéril, que no pares: prorrumpe, y clama, la que no das a luz: porque los hijos de la abandonada son más numerosos que los de la que tiene marido. Y nosotros, hermanos, somos, como Isaac, hijos de la promesa. Pero, así como entonces el nacido según la carne perseguía al nacido según el espíritu, así es también ahora. Mas, ¿qué dice la Escritura? Arroja a la esclava y a su hijo: porque no será heredero el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De modo, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre: con la libertad con que Cristo nos libertó.

LA VERDADERA LIBERTAD. —

Alegrémonos, pues, hijos de Jerusalén y no del Sinal. La madre que nos ha dado el ser, la Iglesia, no es esclava sino libre y nos dio la vida para que gozásemos de libertad. Israel servía a Dios por temor; su corazón, inclinado siempre a la idolatría, necesitaba se le reprimiese con frecuencia y que el yugo llagase sus espaldas. Nosotros, más felices que él, le servimos por amor, y el «yugo nos es blando y la carga ligera'». No somos ciudadanos de la tierra; sólo estamos de paso; nuestra única patria es la Jerusalén celestial. La de la tierra, se la dejamos al judío, que se goza en las cosas terrenas; con su esperanza interesada desprecia a Cristo y trama su rápida crucifixión. Durante mucho tiempo nos hemos arrastrado como él sobre la tierra; el pecado nos tenía encadenados; cuanto más pesaban sobre nosotros las cadenas de nuestra esclavitud, más creíamos que estábamos libres. Ha llegado el tiempo propicio y los días de salvación también están presentes; y, dóciles a la voz de la Iglesia, hemos tenido la felicidad de entrar en los sentimientos y prácticas de la Santa Cuaresma. Hoy, el pecado se nos presenta como el más inaguantable de las sujeciones, la carne como una carga peligrosa, el mundo como un tirano inhumano; comenzamos a respirar y la esperanza de un próximo rescate nos inspira vivos entusiasmos. Agradezcámoslo efusivamente a nuestro libertador, nos saca él de la esclavitud de Agar, nos libra del terror del Sinaí, y, sustituyéndonos al antiguo pueblo, nos abre con su sangre las puertas de la Jerusalén celeste.

El Gradual expresa la alegría de los gentiles convocados para venir a posesionarse de la casa del Señor que en adelante será suya. El Tracto celebra la protección de Dios sobre la Iglesia, la nueva Jerusalén que no será destruida como la primera. Esta ciudad santa comunica a sus hijos la seguridad de que goza; el Señor protege a su pueblo y también a ella.

GRADUAL

Me alegré de lo que se me ha dicho: Iremos a la casa del Señor. V. Haya paz en tu antemuro: y abundancia en tus palacios.

TRACTO

Los que confían en el Señor son como el monte Sión: no será nunca quebrantado el que habita en Jerusalén. V. Montes hay en torno de ésta: y el Señor está en torno de su pueblo desde ahora y para siempre.

EVANGELIO

Continuación del santo Evangelio según S. Juan.

En aquel tiempo pasó Jesús al otro lado del mar de Galilea, donde está Tiberiades: y le siguió una gran muchedumbre, porque veían los prodigios que hacía con los que estaban enfermos. Subió, pues, Jesús al monte: y sentose allí con sus discípulos. Y estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Y, como alzase los ojos Jesús, y viese que había venido a El una gran muchedumbre, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos panes, para que coman éstos? Pero esto lo decía para probarle: porque El ya sabía lo que había de hacer. Respondiole Felipe: Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno reciba un poco. Le dijo uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: Hay aquí un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces: pero, ¿qué es esto para tantos? Dijo entonces Jesús: Haced que se sienten los hombres. Y había mucha hierba en aquel lugar. Sentáronse, pues, los hombres en número de casi cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes, y, habiendo dado gracias, los distribuyó entre los sentados: e hizo lo mismo con los peces, dando a todos cuanto quisieron. Y, cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los restos que han sobrado, para que no perezcan. Los recogieron, pues, y llenaron doce cestos con las sobras de los cinco panes de cebada, que dejaron los que habían comido. Y aquellos hombres, cuando vieron que Jesús había hecho un milagro, dijeron: Este es el verdadero Profeta, que ha de venir al mundo. Pero, cuando conoció Jesús que iban a venir para arrebatarle y hacerle rey, huyó de nuevo al monte El solo.

REALEZA ESPIRITUAL DE CRISTO. —

Estos hombres que el Señor acababa de saciar su hambre con tanta bondad y en virtud de un poder tan milagroso, les domina un solo pensamiento: proclamar a Jesús por Rey. Este poder y bondad que Jesús ha manifestado con ellos le ha hecho digno, a su juicio, de que reine sobre ellos. ¿Qué haremos, pues, nosotros, cristianos, que conocemos mucho mejor este doble atributo del Salvador, que los pobres judíos? Desde hoy mismo debemos llamarle para que reine en nosotros. Acabamos de verlo en la Epístola, nos ha puesto en .libertad, librándonos de nuestros enemigos. Esta libertad sólo la podemos conservar guardando su ley. Jesús no es un tirano como lo son el mundo y la carne; su imperio es benigno y pacífico y nosotros somos sus hijos antes que súbditos. En la corte de este gran Rey servir es reinar. Olvidemos pues en su presencia todas nuestras pasadas

servidumbres; y si alguna cadena aun nos sujeta, rompámosla pronto, porque la Pascua es la fiesta de la libertad y ya se divisa en el horizonte el crepúsculo de este gran día. Caminemos animosos hacia el término; Jesús nos dará el descanso y nos hará sentar sobre el césped como a este pueblo de quien habla el Evangelio. El Pan que nos tiene preparado hará que pronto olvidemos las fatigas del camino.

En el Ofertorio la Iglesia continúa usando las palabras de David para alabar al Señor pero de  modo particular goza celebrando hoy su bondad y su poder.

OFERTORIO

Alabad al Señor, porque es benigno: salmead a su nombre, porque es suave: todo cuanto quiso lo ha hecho en el cielo y en la tierra.

La Colecta pide que el pueblo ñel aumente en devoción, en virtud de los méritos del Sacrificio, que es el principio de la salvación.

SECRETA

Te suplicamos, Señor, mires aplacado estos sacrificios: para que aprovechen a nuestra devoción y a nuestra salud. Por el Señor.

En la antífona de la Comunión la Iglesia ensalza la gloria de la Jerusalén celeste. Canta la alegría de las tribus del Señor que vienen a alimentarse del Pan eucarístico para tomar fuerzas y subir a esta ciudad dichosa.

COMUNION

Jerusalén, que es edificada como una ciudad, como una ciudad bien unida entre sí: allá subirán las tribus, las tribus del Señor, para alabar tu nombre, Señor.

Hoy al proponernos la Iglesia hagamos un acto de fe y amor en el misterio del Pan, pide para nosotros en la Postcomunión, la gracia de participar siempre con el respeto y la preparación que convienen a un misterio tan venerable.

POSCOMUNION

Te suplicamos, Oh Dios misericordioso, hagas que tratemos con sinceros obsequios, y recibamos con alma siempre fiel, estas cosas santas, de que incesantemente nos saciamos. Por el Señor.

(Del Año Liturgico de Dom Gueranger)